LAS DOS LIGUILLAS ESQUIVAS DE LA UD OROTAVA
La gloria del fútbol
es un sendero de luces y sombras, y la historia de la UD Orotava guarda en sus páginas
el eco de dos gestas sobresalientes que, por caprichos del destino, no
alcanzaron el broche de oro. En la década de los noventa, tras firmar campañas
memorables y deslumbrar en la fase regular de la Tercera División canaria, el
sueño del ascenso a la Segunda
División B nacional se desvaneció en el último suspiro en dos
ocasiones que dejaron una profunda huella en la afición blanca.
El primer asalto a los
cielos tuvo lugar en 1992. Aquel equipo
indomable acarició la gesta con la punta de los dedos, amarrando un meritorio
pero agridulce segundo puesto en la liguilla de ascenso. En el banquillo, la
pizarra estratégica la firmaba el técnico Nolito
Hernández Sánchez, mientras que desde los despachos el timón lo
conducía el presidente Manolo
Santana González. El ascenso estuvo cerca, pero la fortuna decidió
mirar hacia otro lado.
Siete años más tarde,
en 1999, la historia volvió a
rimar con idéntica crueldad. La UD Orotava selló el tercer puesto de la
liguilla de promoción en un nuevo despliegue de orgullo y buen balompié.
Aquella tarde de transistores y gargantas rotas volvió a contar con el
liderazgo de Nolito
Hernández Sánchez en la dirección técnica, flanqueado esta vez en la
presidencia por su propio hermano, Antonio
Hernández Sánchez.
Una verdadera lástima
que el fútbol no premiara la constancia de aquella saga familiar y de aquellas
plantillas irrepetibles. De haberse materializado cualquiera de los dos
ascensos, la crónica de aquella hazaña dorada habría brillado con luz propia en
las celebraciones del centenario
del club, una efeméride histórica que la Villa conmemoró con
orgullo en el año 2023.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL

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