Fotografía compartida con la Biblioteca
Canarias de Escritores-as y Biblioteca universitaria de la ULPGC.
El
amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (27/02/2026)
estas notas que tituló “ALFONSO”: “…Hay que recordar a Alfonso García Ramos. Hoy es una
ocasión pintiparada. Porque hoy se lleva a cabo la conmemoración del Día de las
Letras Canarias (21 de febrero), una convocatoria anual del Gobierno de
Canarias, apta para brindar por el reconocimiento de la vida y obra de las
figuras más relevantes de la literatura archipielágica. Y la edición del
presente año está dedicada al que fuera sobresaliente escritor, periodista,
gestor cultural y político que brilló por su compromiso social e insular.
Alfonso fue el
segundo director, en el vespertino ‘La Tarde’ (el otro fue el canónigo
realejero José Siverio Pérez, en Radio Popular de Tenerife) bajo cuyas
indicaciones dimos nuestros primeros pasos profesionales.
Alfonso
García Ramos (Tenerife 1930-1980), en efecto, una figura clave en la renovación
de la narrativa canaria contemporánea y en la defensa de las libertades y la
cultura durante varias décadas del siglo XX, siempre presente en la memoria de
muchos ciudadanos, sea cual fuere su condición social, recibirá esta tarde (a
partir de las siete, hasta completar aforo) un primer reconocimiento
institucional en el Espacio La Granja de la capital tinerfeña.
Del
Alfonso director de La Tarde, recordamos, claro, su sorna y su vozarrón,
desplegado en aquella flamante redacción de la recién estrenada sede del
vespertino en la calle Suárez Guerra. Su espontaneidad vibraba cada vez que
aparecía por allí alguno de los personajes que pululaban en las vías y rincones
santacruceros. Cuando sucedió a Víctor Zurita Soler, todos fuimos conscientes
de que se iniciaba una nueva etapa en la historia del periódico, cuyos
cincuenta y cinco años (1927-1982) fueron espléndidamente condensados por el
profesor José Luis Zurita, nieto de aquél, con el subtítulo ‘El ocaso de la
prensa vespertina en España’.
García
Ramos corregía textos y teletipos, le podía a las primeras pruebas, titulaba,
retitulaba, atendía el teléfono, ordenaba pases a talleres, firmaba facturas,
rechazaba fotos por defectuosas o mal reveladas, inquiría sobre la marcha a redactores
y colaboradores que venían de algún acto o traían algún original con
expectativa de publicación, apremiaba la entrega de textos a medida que se
avecinaba la hora del cierre, recibía a cargos públicos… en fin, lo que se dice
un auténtico director, capaz de hacer muchas y variadas cosas a la vez.
En
una ocasión, nos llamó la atención. En una crónica del partido del Tenerife,
escribimos que Molina (defensa central expeditivo y contundente) “siempre juega
bien”. Nos hizo ver que alguna vez fallaría, un mal despeje, vamos o una
entrega fallida a los volantes. Nos hizo ver que el fútbol no debe ir de
máximos.
En
otra, ponderó con un lacónico “está muy bien dividida” una entrevista que
hicimos al literato y diplomático nicaragüense, Luis Felipe Ibarra Mayorga,
alojado en el Puerto de la Cruz y que, con su visado, fue publicada en última
página. Y en otra, nos pidió que cerciorarámos el título de la primera novela
de Mario Vargas Llosa, ‘La ciudad y los perros’ que había comenzado a escribir
en Madrid.
Explicaba
con pasión las interioridades de ‘Guad’, publicada en 1971. Por ello nos
acercamos a sus páginas. Como años más tarde, a las de ‘Tristeza sobre un
caballo blanco’, donde narra las peripecias familiares. Hasta que llegó su
candidatura a la presidencia del Cabildo Insular, ya en 1979.
La
propuesta de la Fundación Tamaimos, dedicada al fomento de la cultura e
identidad canaria, de conmemorar el Día de las Letras Canarias, es un acierto.
Es un acto de justicia honrar la memoria de García Ramos…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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