miércoles, 23 de septiembre de 2026

FEMINISMO, MACHISMO Y….HEMBRISMO. (II)

El amigo de la Villa de La Orotava ISIDRO FUENTES MELIÁN “MÉDICO” remitió entonces (24/09/2026) estas notas y fotografías que tituló “FEMINISMO, MACHISMO Y….HEMBRISMO. (II)”: “…Esa pelea entre machos de especies inferiores, aparentemente en “defensa” de sus hembras, es un instinto ancestral que en realidad es la lucha por imponer  la “pureza” de sus propios genes. Como instintivo, es un impulso irrefrenable, un sentimiento incontrolable, que a lo largo de millones de años se ha ido transmitiendo evolutivamente hasta anclar en el hombre… Por decirlo mejor, en los varones de la “actualidad”….Y la “actualidad”- yo insisto en ello- solo es un momento en una “carrera de relevos” hacia la meta: lo bueno, lo perfecto, el bien.

Esa tendencia de nuestro universo a la “”obra maestra””, digámoslo así, puede sufrir frenos o retrocesos, espurios o  irracionales, que solo aportarán infelicidad, caos y  violencia que podría alcanzar su máxima expresión en una guerra…..

Ei sentimiento instintivo, furioso, peleón, de los machos inferiores, en  “”defensa”” de sus hembras se presenta en nosotros los varones como una tempestad, un descalabro, un hundimiento psíquico profundo con llamativo componente físico  muy difícil de controlar y a veces imposible de superar. Se llaman CELOS y son los ÚNICOS CAUSANTES (¡ únicos ¡) de lo que, con toda propiedad y justicia, podemos llamar Violencia Machista como una forma muy específica de la Violencia de Género.

Repito, por si fuera  necesario aclararlo, que cuando hablo de “estos celos” me estoy refiriendo a la forma “sui géneris” de sentirlos  los varones (¡ los machos!) ya que, (¡¡eso dicen….!!), en las mujeres     (¡las hembras!) se sienten y se manifiestan de muy diferente manera y son ellas quienes tendrían que describirlos.  

¡¡Cuando el toro embiste en el ruedo no está atacando, se está defendiendo.....!!

                

Por ello cuando los CELOS sean los ÚNICOS causantes de la violencia entre  géneros deberíamos separar con claridad la Violencia Machista, a un lado, de la Violencia Hembrista, al otro.

Si la violencia fuera, no por celos sino aquella que ocurriera  entre hombres y mujeres, en la intimidad, en la familia, en el domicilio,  en parejas o matrimonios, en público o en privado, causada por algún factor negativo de la convivencia (que pueden ser muchos) , que, repito, no sea por Celos ¿seguiremos conceptuándola como Violencia de Género?   Si la agresión de un hombre a una mujer, en una discusión que no es por celos y juega su papel el dominio físico del macho, ¿podríamos llamarla “Violencia Viril”, pero no machista, pues  ocurre, no  por ser macho, sino por ser más fuerte?  Si se tratara de la pareja conyugal de dos mujeres en la que una “”por celos”” violenta a la otra ¿sería un caso de Violencia Hembrista? ¿Y si la pareja conyugal (Nota nº 1) fuera de dos varones? Pues ya me dirán ustedes: si fuera por celos “Violencia Machista” y si fuera por el futbol ¿¿ Violencia de Género??.....

 

No busco atenuantes para los varones. Se necesita pues un estudio amplio y profundo, académico, que aclaren las diferencias entre los diferentes tipos  de violencia para conseguir  que sean más eficaces  la prevención, el apoyo picológico , la terapia y, a ser posible, no caer en el atentado a la dignidad, el escarnio punitivo que estigmatiza al “culpable” y. por lo visto y leído, tiene el mismo resultado que apagar el fuego con gasolina….¡¡ La cosa va a peor !!

 

Abandonemos conceptos preconcebidos y  sentencias lapidarias de las pancartas como, “Hombres malos.  Mujeres buenas”   para allanar los caminos del diálogo y la comprensión del extremismo machista frente a el de ciertas feministas, contaminadas de hembrismo.

 

Conviene separar la violencia por CELOS, de las tan frecuentes en las relaciones sociales de todo tipo: económicas, profesionales, políticas, deportivas, de barra del bar; de ciertos grupos o asociaciones, también familiares , incluso personales por ajustes de cuentas, venganzas, por odio, envidias, etc. etc.  que nada tienen que ver con los celos , por lo que  tampoco las podemos apellidar de   machistas, de  hembritas ni de género.

 

El enamoramiento, esa categoría tan especial del amor, es como la fuerza de atracción  de un potente imán que busca la unión  de los dos sexos como garantía del primer escalón en la conservación de la especie….que tambien incluye, claro es, de los genes de la pareja enamorada.

 

Enamorarse implica entrega mutua, fidelidad, atracción intensa de la mujer sobre el hombre, que embelesa y llega a hechizar. Hay una mezcla de alegría, felicidad, emoción, que te aísla en un mundo idílico, que se quiere vivir en solitario, aislados en un sueño de fantasía. Es como una “unidad de dos” que se basta a sí misma, que te aleja de tu mundillo social y te transporta a otro mundo onírico que se adueña de tu persona y de tus otros sentimientos. ¡¡ No se puede ser más feliz!!

 

La infidelidad de “su” (no posesivo) mujer la siente el hombre como un atentado a ese proyecto de supervivencia, como una traición a esa fuerza instintiva por perpetuar los genes propios, su estirpe, a través de la herencia. Y  los CELOS desencadenan en el varón una tempestad, un descalabro, un hundimiento, una crisis psíquica profunda con tristeza, irritabilidad , angustia, obsesión y ansiedad con componente físico de taquicardia, palpitaciones, inapetencia, insomnio… que pueden culminar en una auténtica locura: la crisis de celos….Una “locura de amor” que puede terminar en tragedia y violencias vicarias que nunca se habían visto y que evidencian deficiencias en las medidas de prevención, terapia, y punitivas.

 

 

(Nota 1: hay en mí un rechazo, ¿¡¡ machista !!?, a usar el término “matrimonio” en estos casos de parejas del mismo género. Por lógica, parece más fidedigno el de Unión Igualitaria o algo similar.

 

<<Continua en (III)>>

 

 

Isidro Fuentes Melián.- Médico.    Septiembre de 2026…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

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