miércoles, 12 de abril de 2023

LOS AGENTES DE LA VILLA DE LA OROTAVA EN EL TIEMPO (III)

Fotografía que remitió entonces (12/04/2023, el amigo de la calle El Calvario; Carmelo Santos Villar, tomada en la histórica confitería Taoro de don Egon Weber de La Villa de La Orotava. En el que celebraban algún acto de su festividad.

Plantilla total de los agentes que formaban el cuerpo municipal de la villa de la Orotava al final de la década de  los setenta y principio de los ochentas.

De izquierda a derecha: Celestino, Chicho, Mauro, Tomás, Luis, Juan Pamis, Primo, Pacheco, Pedro Luis, Santiago, Víctor Manuel, Juan de Dios, Manolo (no agente), y Marcelino.

Que me perdonen pues los conocí a todos pero no recuerdo sus apellidos.

La mayoría pertenecen al cuerpo entonces renovado por la época de la transición de la política española, viviendo las primeras elecciones democráticas al ayuntamiento en el año 1979.

Mucho orden ponían en las procesiones de la Semana Mayor y en las fiestas Mayores, así como regularización del tráfico rodado y demás características de misiones municipales de La Villa de La Orotava.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

martes, 11 de abril de 2023

HASTA LOS CIEGOS IBAN A VER AL IRREPETIBLE JUAN BARBUZANO

El amigo y compañero de profesión ANTONIO SALGADO PÉREZ PROFESOR MERCANTIL, remitió entonces (11/04/2023), estas notas y fotografía, que publicó en el Diario de avisos 11/04/2023 y que tituló: “…HASTA LOS CIEGOS IBAN A VER AL IRREPETIBLE JUAN BARBUZANO”: 



 

“…SU CAMISETA DE BREGA SE HACÍA INSUFICIENTE PARA EMBOLSAR, EN SUS TARDES TRIUNFALES, EL DINERO QUE, A PUÑADOS, LE TIRABAN Y ENTREGABAN DESDE LAS MÁS RECÓNDITAS GRADAS

En la lucha canaria y en el ecuador de la década de los 60 hizo aparición una especie de Aquiles. Pero así como este fue héroe de la Iliada homeriana, invulnerable excepto en el talón, nuestro héroe vernáculo, aquel acaparador de masas, tenía aspecto de monolito teidetano, espaldas de Platón, brazos de escultura griega, veinte años y 105 kilos en la báscula.

Tengo que confesar con cierto sonrojo que aún siendo un gran aficionado a todas la manifestaciones del músculo, apenas me atraían las luchadas porque, a mi juicio, las encontraba plomizas, de cierta rutina, muy convencionales y carentes de emoción, aunque, claro está, era una opinión muy personal y apresurada. Sin embargo, tras la irrupción del invicto, procuré no perderme una. Y cuando en el cartel figuraba Juan Barbuzano trataba por todos los medios de comprar la entrada con la suficiente antelación para evitar el cartelito de “no hay localidades”. 

Se quedaba solo en el terrero, sobre el círculo mágico de la lucha canaria. Era mole que prodigaba con acrisolada maestría aquella gama de cangos, garabatos, traspiés, burras… Era luchador que hasta “agarraba” de distinta manera, bastándole su índice y pulgar para asirse perfectamente al pantalón antagónico; era hombre que parecía no querer lucirse con los enemigos de corta talla y escaso peso, haciéndolo con los mas corpulentos, siempre escudándose en su ejemplar mesura, a los que dejaba sentados como niños; mordiendo el polvo, la arena del terrero; impotentes en el vacío…. Temperamento tranquilo y despreocupado, contrastaba con su juventud, siempre más propicia a la inquietud que a la parsimonia.

Humilde

MUCHACHO MODESTO QUE PARECÍA RUBORIZARSE CUANDO EN MEDIO DEL RECINTO IBA A RECOGER CÁLIDOS APLAUSOS

Su camiseta de brega se hacía insuficiente para embolsar, en sus tardes triunfales, el dinero que, a puñados, le tiraban y entregaban desde las más recónditas gradas y desde las confidentes sillas taurinas. Era como un terremoto que había arrancado casi de cuajo algunos de los espíritus conservadores que aún vivían con los intocables e inmarchitables recuerdos de las grandes hazañas de los Angelito, El Sopo, Camurria y otros. Era pródigo industrial que fabricaba aplausos colectivos, estos ruidos indiscriminados y mostrencos que están siempre dispuestos a la aprobación abusiva. Todos han visto a esos toreros que, cuando un compañero ha levantado el paroxismo del público, dan la vuelta al ruedo con él, aprovechando, el trío, una abusiva proindivisión de entusiasmo. 

Sí, la lucha canaria tenía un nuevo fenómeno, una especie de Aquiles, sin su famoso talón, afortunadamente, pero con cuello de toro y torso con aspecto de tronco de encina. Había comenzado la pesadilla para los Chavales, Pollos de Máguez, El Pala, Pollo de las Canteras, Felipe del Castillo, Gregorio Dorta, flor y nata de nuestro autóctono deporte, bastiones de prestigio dentro de nuestra típica manifestación del músculo que se veían apabullados por aquel joven de veinte calendarios que repartía cangos y garabatos con asombrosa facilidad, con una movilidad que nos hacía olvidar sus ciento cinco kilos.

Ya conocía la tipografía mayúscula, el constante halago de las multitudes, pero teníamos la impresión de que iba a conservar su sencillez original, que sería inmune al peligroso “mareo” de la popularidad.

Los aficionados a la lucha estaban de enhorabuena. Intuían que los próximos campeonatos estarían muy reñidos. El dúo Sosa Barbuzano era el favorito, pero los otros puntales podían dar la sorpresa. La lucha canaria se había salpicado de sal y pimienta, que habría que dosificar para evitar las úlceras del desbordante fanatismo que, como norma habitual, no hizo aparición.

 

CRECIMIENTO DE JUAN BARBUZANO

Nuestro típico deporte, de limitadas fronteras, había roto, sin embargo, ciertas metas. En torno a los clásicos viejos de rostros curtidos por las faenas del campo, enmarcados en sombreros de fieltro negro, espectadores habituales de esta antigua manifestación, había surgido una nueva ola, con mechones, mandíbulas con actividad de chicle y suéteres anudados a la espalda. Era detalle muy significativo del auge que este deporte había cobrado entre aquella juventud.

Pero quizá uno de los detalles más sugeridores y sorprendentes, el más elocuente, fue el presenciado en una de aquellas tardes gloriosas teniendo como marco incomparable nuestra mudéjar plaza de toros, con motivo del encuentro Hespérides-Benahoare, en el que Juan Barbuzano, inspiradísimo, derribó y eliminó a siete adversarios y donde en primera fila, un ciego, en dolorosa y amarga limitación, acompañado de su lazarillo, había acudido para oír el clamor, el entusiasmo, la pasión de unas escenas que nunca pudo ver…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

miércoles, 5 de abril de 2023

LAS TÁCTICAS DE ISIDRO FELIPE ACOSTA

Fotografía compartida EN EL FACEBOOK con mi amigo ISIDRO FELIPE ACOSTA

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (05/04/2023) estas notas que tituló: “LAS TÁCTICAS DE ISIDRO FELIPE ACOSTA": “…Ayer mismo se despedía en Facebook, que es un lugar (red social) donde la gente saca a pasear hechos y circunstancias del pasado y del presente para que la gente esté al tanto de sus vidas. La casualidad quiso que coincidiéramos por la tarde en las inmediaciones del refugio pesquero del Puerto de la Cruz y allí le deseamos toda la suerte del mundo, ahora que ha puesto punto final a su etapa en activo y todavía con sesenta y pocos podrá disponer de más tiempo para seguir cultivando las semillas con las que ha sido feliz en su Realejos natal y en tantos lugares donde ha plasmado momentos inigualables.

“Ha sido un gran honor haber servido a la difusión de los tesoros de Los Realejos durante treinta y tres años. Seguiré en la medida de lo posible y ya desde un más que merecido “semiretiro” poniendo en valor la naturaleza, la etnografía, las tradiciones y a las personas que hacen posible que éstas pervivan. MIL GRACIAS”, escribía en su muro Isidro Felipe Acosta, con sencillez y el propósito de un hasta luego. Isidro ha sido una suerte de factótum en la comunicación realejera de la democracia: una foto, Isidro; un texto, Isidro; una referencia histórica, Isidro; un apunte radiofónico o televisivo, el mismo Isidro… el que siempre estaba allí, predispuesto, esmerado, competente… un seguro, un compromiso aún sin haberlo requerido.

El gerente de la asociación cultural Pinolere, Jesús Tomás García Rodríguez, dijo de su “mirada fotográfica” que “tiene un arsenal de tácticas a su disposición y las usa dependiendo de la estrategia que desee establecer... Isidro Felipe Acosta, el fotógrafo, domina la sintaxis de la imagen. Es un artista. Un perfeccionista… Uno de los individuos con una de las mejores miradas de estas tierras… Las del mundo, me refiero”.

Por eso, Isidro Felipe Acosta es autor de un tomo excepcional, “Los Realejos y sus fiestas tradicionales (Ayuntamiento de Los Realejos), una generosa mirada a las esencias de la localidad norteña, del inolvidable ocho de los caminos, de su espectacular desarrollo de las últimas décadas en las que Isidro ha estado ahí, con sus cámaras, con su participación activa en múltiples manifestaciones artísticas, tradicionales y creativas. “El pueblo que  marca el tiempo por sus fiestas”, escribió el historiador del Arte, Manuel Jesús Hernández González. La memoria gráfica de Los Realejos es, en efecto, la que, en medio de singulares celebraciones, ha plasmado un Isidro Felipe Acosta del que, sino fuera una exageración desproporcionada, se diría que han visto estallar todos los cohetes de la noche del 3 de mayo cuando dos calles rivalizan o se unen en una singularísima exhibición pirotécnica que la gente del valle sigue, en expectativa creciente desde azoteas y márgenes de caminos y carreteras.

Isidro Felipe Acosta ha llegado al final de su trabajo intenso e inagotable.  El trabajo de un cronista plenamente dedicado al que nada humano de lo realejero, le es ajeno.

Dejemos que siga disfrutando (ahora más) de todo aquello que supo captar y transmitir durante treinta y tres años.

Enhorabuena!...

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

martes, 4 de abril de 2023

GÁNIGOS EN EL MAZAPÉ



Fotografía referente a la participación en GÁNIGOS EN EL MAZAPÉ de Salvador García Llanos, compartida con mi amigo Felipe Hernández Ruiz.

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (04/04/2023) estas notas que tituló: “GÁNIGOS EN EL MAZAPÉ": “…Todo lo necesario para que la cita resultase un éxito estaba entre los asistentes, allá arriba, en El Mazapé, en los altos de San Juan de la Rambla. Un vaso de vino, unas sabrosas especialidades culinarias, una conversación, unos cánticos. Un intercambio, sobre todo ganas de hablar de los asuntos que nos interesan y apasionan. La cultura, en cualquiera de sus vertientes; la amistad que se reafirma al cabo de reencuentros; poderse abrazar. Todos, cuando se cumplían cuarenta y cuatro años de la primera vez que los españoles elegían  en democracia a sus representantes locales. 

Las costumbres y las novedades que pasan o salen al capítulo de los desusos. Un buen rato de charla, de alegría canora, de reconocer las cualidades y las trayectorias. Ese es el culto a la amistad. Lo dijo el escritor italiano, Alberto Moravia: “La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso hay que salvarla como sea”.

Hasta allí acudieron, en efecto, a reír con los chistes, aunque no fueran tan buenos; y a condolerse de los problemas, aunque no fujeran tan graves.

Los promotores y organizadores de la convocatoria, integrantes del colectivo Gánigo, donde el encanto de las medianías se brinda en todo su atractivo, se esmeraron para que, sin alharacas, disfrutásemos y cultivásemos la amistad como a lo largo de muchos años han ido haciéndolo con mayor o menor intensidad. Agradecimos la oportunidad que nos ofrecían Felipe, Juanelo, Antonio García Fleytas y todos ellos para acompañarles y convivir como uno más en esta jornada.

Nos congratulamos de haber compartido estos sentimientos con dos colectivos, ‘Cestos y Bollos’, de Santa Bárbara, en Icod de los Vinos; y ‘Los Alzados’, de Icod el Alto, con su creatividad inagotable y contagiosa.

Con Tino Aguiar, intérprete, compositor y arreglista; y con el profesor Manuel Lorenzo Perera, acaso el mayor estudioso contemporáneo de la cultura tradicional canaria, premio Canarias,  nos satisface reconocer valores y exaltar, desde dentro, con el estilo desenfadado y sin alharacas que caracteriza las celebraciones canarias, una parte, unas manifestaciones y unos destacados exponentes del acervo cultural de las islas.

A los que se sumó Elfidio Alonso, siempre con ganas de saborear una parranda y de seguir siendo sujeto activo de toda esa expresión de alegría y desenfado que va brotando con fuerza allí donde se convoca.

Hubo tiempo hasta para recordar que Los Sabandeños, por iniciativa del sin par Juanelo, vieron rotulada con su nombre una calle del municipio ramblero. Con razón entregó al director eterno de Los Sabandeños el recuerdo del gánigo.

Y con razón las medianías, en tan alegre fecha, se vieron inundadas con música y cánticos que siguen dando vida al genuino folklore de la vertiente norte de la isla…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

lunes, 3 de abril de 2023

ADIÓS HERMANA LOLA

                                        

Esta fotografía, capturada en 1955 bajo la luz de los inolvidables estudios «Fotos Portero» en la calle El Calvario, resguarda la esencia de una vida entera. Lola nació en la Villa de La Orotava el 8 de mayo de 1935, en el antiguo camino de Los Cuartos (hoy Avenida de Emilio Luque Moreno). Falleció en su querida Villa el 3 de abril de 2023 a los 87 años, a solo un mes de cumplir los 88. Era la mayor de cuatro hermanos, hijos de Juan Álvarez Díaz (industrial) y María del Carmen Abréu González (modista de caballeros).

Sus primeras letras y números los trazó en la escuela de doña Lucía Mesa, para luego continuar su formación en el Colegio de La Milagrosa de las Hermanas de la Caridad. Sin embargo, el destino alteró sus planes a los doce años: una temprana trombosis paralizó la mitad del cuerpo de nuestro padre. Lola abandonó las aulas para convertirse en su pilar fundamental en el negocio de las estaciones de servicio.

El amor llamó a su puerta el 30 de abril de 1958, al contraer matrimonio con el portuense Delfín Padrón Jordán. La unión fue bendecida por el arcipreste don Juan Reyes en la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción, apadrinada por Felipe Padrón Álvarez y nuestra prima Anita Barbuzano González. De aquel hogar enraizado en el valle nacieron tres hijos: Carmen Rosa, Dolores y Delfín.

Tras el fallecimiento de nuestro padre en octubre de 1965, Lola asumió con firmeza la administración familiar. En 1969, junto a su esposo, emprendió una nueva etapa al frente de la estación de suministros en la carretera del Botánico, en el Puerto de la Cruz. Formaron un equipo incansable hasta el prematuro adiós de Delfín en diciembre de 1979. Sola, pero con una entereza inquebrantable, tomó las riendas del negocio durante más de tres décadas, hasta su merecido retiro en 2012, a los 77 años.

                                  

Como empresaria, destacó por su rigurosa disciplina, su innato don de mando y una generosidad infinita hacia sus clientes, convirtiéndose en el motor de empleo de muchas familias. Aquella escuela de vida que comenzó en la infancia la curtió en jornadas interminables de veinticuatro horas, sin distinguir domingos ni festivos. Este sacrificio fue reconocido por el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz bajo la alcaldía de don Félix Real, cuando la concejala doña Nieves García Hernández le entregó el premio al mérito laboral y empresarial femenino.

El 30 de abril de 2008, mi querida hermana cumplió sus Bodas de Oro. Desconozco si pudo celebrarlo con los suyos, pero sé que pasó ese día trabajando en solitario en la estación del Botánico, tal como venía haciendo desde su viudez en 1979. Fueron años de constancia admirable; aún hoy me asombra la inmensa responsabilidad y profesionalidad con la que gestionaba todo, virtudes que adquirió desde aquella niñez en la que se sentó a ayudar a nuestro padre.

El 8 de mayo de 2015, hermanos, hijos y sobrinos nos reunimos en una tasca de la Villa para celebrar su 80 aniversario. Emocionada, nos recordaba que los ochenta solo se cumplen una vez. Estaba llena de vida y deseaba seguir disfrutando del camino, tras sesenta largos años dedicados al sector de los combustibles.

Hermana, me resulta injusto que, después de haber trabajado tanto por todos a cambio de nada, tuvieses que sobrellevar una enfermedad tan cruel y dolorosa antes de partir al paraíso. No merecías un final tan lento y difícil.

Descansa en paz, hermana. Estoy seguro de que allí te esperan nuestros inolvidables padres. Te has ganado este descanso eterno en ese territorio donde solo hay fe, paz y misericordia. Adiós, Lola, algún día nos reencontraremos. Te queremos. Un abrazo.

 


BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


LAS TRES ANITAS


 

Fotografías referente a doña Ana Hernández Fariña de mi colección particular tomada de mi cámara.

 

En el muro del FACEBOOK del amigo de la Villa de La Orotava JESÚS ROCÍO RAMOS, aparece un magnífico y extraordinario trabajo suyo que comparto con su permiso, adaptado por ÁNGELA PÉREZ ROCÍO, que se tituló “LAS TRES ANITAS”“…Sé que en La Orotava hay muchas que se llaman Anita, pero mi comentario de hoy, es para las tres que yo he conocido en sus negocios.

La primera era Anita la Puchera, que en aquellos tiempos difíciles del racionamiento, y de la escasez todo lo encontrabas en su venta, pero ojo ... al estraperlo. La venta estaba en la calle Juan Padrón (conocida como la calle del cine). La segunda es la inolvidable Anita, la del estanco (que puedo decir yo de ella que ya no se haya dicho) ya ellas dos no están con nosotros, y la tercera es la conocida como Ana la de La Piedad, la que goza de una envidiable salud, siempre corriendo. Hay que ver con la edad que tiene como baja y sube la calle, sus padres eran Siño Ignacio y Siña Victoria.

Tenían una pequeña venta y bodega entre La Piedad y Santa Catalina que al morir ella, continuó, y con gran esfuerzo y trabajo la fue surtiendo poco a poco de otros artículos logrando mejorarla; no tenía límites de horarios. Era como una farmacia de guardia, y no dejando de vender vino y algún armadero.

Soy testigo al frecuentar mucho La Piedad y beberme algún vasito de vino en su casa, de verla que venía desde el camino polo con un garrafón de 16 litros de vino a la cabeza. Muchas veces a la semana, y otras subiendo por la calle de los tostones (león), con la compra a la cabeza; unos días del comercio de Don M. Felipe Hdez Casanova, y otros con los cigarros, golosinas, y con las cajas de pasteles del estanco de Anita.

Tiene una hermana conocida por Chila, y dos sobrinos viuda de Eugenio Díaz. Madre de dos hijos Juan José y Victoria con sus esfuerzos y sacrificios le dio la carrera a Juan José de económicas que hoy ejerce como profesor en la Universidad de La Laguna, y su hija Victoria de administrativa.

Ya jubilada, no se para, dedica sus ratos con sus nietos, en llevarle el café todos los días a su hermana, y a lo haceres de su casa.

Es muy religiosa, todos los Domingos va a la misa temprana de San Juan, y a su venta aunque ya cerrada, va todos los días le hace mucha ilusión estar donde ha pasado la mayor parte de su vida, y a veces repasar la libreta de los fiados, qué aunque no lo crean, muchas le dejaron.

Para mi fueron las tres Anitas más populares en sus tiempos, con negocios, para las dos que ya no están un beso al cielo, y para Ana la de La Piedad mucha salud, y que siga con esa vitalidad disfrutando de sus hijos, nietos, hermana y demás familia.

Un saludo y que Dios la bendiga. Como siempre solo cuento mis vivencias…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

domingo, 2 de abril de 2023

APLAUSO PARA LA MEMORIA

Fotografía compartida con el Instituto de Estudios Hispánico de Canarias (IEHC).

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (02/04/2023) estas notas que tituló: "APLAUSO PARA LA MEMORIA"“…El lleno fue el de las grandes ocasiones. Cuando el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), con sede en el Puerto de la Cruz, se llena es porque el contenido del acto atrae o porque hay invitados de lujo. O porque se cumplen años de una efeméride.

Esa tarde, además, iba a servir para saldar una deuda, o un pendiente, que el virus se encargó de notar. Fue la tarde del 28 de marzo en que la entidad cumplía setenta años de su fundación y ahí estaba el historiador Eduardo Zalba para consignarlo, haciendo de maestro de ceremonias. Si acaso, faltó una mención a Isidoro Luz Carpenter, primer presidente; y a Antonio Ruiz Álvarez, que le acompaño como secretario en la primera directiva.

Fue el acto en que la coral ‘Reyes Bartlet’, hoy asociación cultural, recibía un más que merecido homenaje. El colectivo siempre ha estado presente en las principales manifestaciones culturales de la ciudad durante las últimas décadas. Numerosos premios avalan su desempeño, contrastado en importantes convocatorias musicales españolas y del extranjero.

La coral ha sido la de  nuestras vidas, la de los portuenses, un timbre de orgullo cuando su nombre ha aparecido protagonizando un vitalista proceso de participación y renovación y un compromiso con la música vocal. Así, la presidenta y la gerente de la entidad, Marina y Cristo Velázquez, respectivamente, glosaron el reconocimiento tras una probada y esforzada trayectoria en la que ha sido necesario luchar contra la escasez de recursos.  La reivindicación para acabar con la precariedad era consecuente. Cristo lo hizo, por cierto, para obrar la distensión, dirigiendo al público asistente con sonidos y lenguaje de signos, haciéndolo interpretar, sobre la marcha, el “Cumpleaños feliz” que sonó espléndido en el atentado y coqueto recinto de la calle Quintana.

A la profesora Margarita Rodríguez Espinosa, dirigente del IEHC, le correspondió hacer la glosa de la segunda homenajeada de la noche, Nieves García Hernández, junto con su madre, Nieves, una verdadera puntal de la institución, siempre atenta, siempre velando por el desarrollo puntual de las actividades y por la difusión adecuada de las mismas, consciente de que sin cultura palidecía la personalidad de los portuenses. Estuvo espléndida, certera, Rodríguez Espinosa, gran conocedora de la homenajeada cuya biografía describió a grandes rasgos significando su intervención en distintas  intervenciones. El vínculo de Margarita con el Instituto, desde la adolescencia, se ha venido enriqueciendo con valiosas aportaciones históricas para que en la historia queden registrados episodios y valores que nos hacen quererlo más.

Yballa, la hija de Nieves, presente en el acto, no pudo reprimir la emoción, cuando recogió la distinción y la ovación cerrada de los asistentes. Eran los aplausos del recuerdo, de la memoria viva de la cultura local. Nieves, siempre Nieves…” 

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL