El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS
remitió entonces (18/08/2026) estas notas que tituló “ALGO MÁS QUE EL ROQUE Y LA HISTORIA, CARLOS ACOSTA”: “…Llamó cuando leyó la referencia de la publicación de
aquel libro suyo presentado al mediodía de un domingo en la Villa y Puerto, en
la plaza de Arriba, “Recordando el pasado de Garachico”, dedicado íntegramente
a glosar la alcaldía de Lorenzo Dorta García (1969-1987). La ex rectora de la
Universidad de La Laguna, Marisa Tejedor, tuvo a su cargo la intervención
principal. Debió ser la última vez que nos vimos y hablamos en persona; luego
contactos telefónicos, preguntas por amigos comunes y apreciaciones sobre los
acontecimientos que se sucedían en nuestros respectivos pueblos.
Carlos Acosta García,
docente, escritor y periodista nonagenario, nos dijo adiós otro domingo cuando
San Roque se pasea en romería y la alegría se desborda. Su última
romería. Cuando sabíamos de algún acto en Garachico, Carlos estaba allí.
Con eso bastaba para estar seguros de una constancia fiel y equilibrada (Aún
recordamos un festival de variedades que presentamos, en tiempos de juventud
formando parte del Cima Club, en las escalinatas de la plaza, cuando se nos
escapó por el micrófono la orden de continuar a una de las señoritas que
exhibía un modelo de moda zíngara y que se había quedado estancada en el
escenario. O cuando en una noche gélida, años después, introdujíamos en La
Caleta de Interián, en víspera de San Andrés, al ilustre biólogo Carmelo García
Cabrera, fundador del Laboratorio Oceanográfico de Canarias). Carlos Estaba
allí.
De sus datos
biográficos entresacamos que en 1971 fue distinguido por el Ministerio de
Educación y Ciencia con la Orden de Alfonso X el Sabio, categoría de Cruz. Era
miembro de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife,
del Instituto de Estudios Canarios adscrito a la Universidad de La Laguna y del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
A lo
largo de los años publicó treinta y cuatro libros, de los cuales treinta y uno
versan sobre hechos y personajes garachiquenses. Galardonado con varios premios
periodísticos y literarios, intervino como pregonero y mantenedor de
celebraciones festeras de numerosas localidades tinerfeñas.
No pudo encontrar Acosta mejor
introducción para aquella obra que estas líneas del que fuera Premio Nacional
de Literatura, Enrique Azcoaga Ibas: “A la hora de soñar ya tengo un nuevo
pueblo, denominado Garachico, donde la vida sabe a empeño viejo”. Porque la
definición, en efecto, condensa los afanes de una población, su lucha contra
los elementos, sus anhelos para superar la lejanía, su vocación americanista
(sin olvidarse de Génova, de Tavira, sur de Portugal, y de Madeira), su apego a
la cultura, su gratitud y su solidaridad. Carlos atesoraba todas esas
cualidades; es más, ha sido el puntual cronista de muchas de ellas, como lo
probaba aquel libro en el que se relata una alcaldía que Lorenzo Dorta García
desempeñó, en el período apuntado, con la dedicación propia de las personas que
aman a su pueblo sin reservas. Se trata de un relato muy bien documentado,
doscientas páginas, que engloba artículos e informaciones aparecidos en la
prensa insular entre el 22 de septiembre de 1969 y el 30 de junio de 1987. Van
acompañados de una prolífica selección fotográfica que permiten rememorar la
intensa actividad institucional y pública de aquellos años.
En fin, aquel era
otro documento para referenciar un período muy concreto de la historia de
Garachico, que está plagada de eso, de empeño y de amor por la obra bien
hecha. Cuenta Gabriela Gulisserian, en las páginas de Diario de Avisos,
que la noticia de su fallecimiento se conoció con el Santo entrando a la
parroquia y al finalizar la eucaristía, la procesión hizo una parada frente a
su casa en la calle Pérez Zamora. Allí, el párroco de Garachico, Marcos García,
hizo pública la noticia y le dedicó un rezo.
Además, Mar Gutiérrez, actriz y vecina del municipio, deleitó a los
presentes con uno de los poemas que dejó marcado Carlos Acosta en las fiestas,
sobre todo en los momentos de la pandemia de la Covid-19 en los que las
celebraciones no estaban permitidas.
"Haya o no haya romería, te seguiremos queriendo como
el primer día”, le dedicó a San Roque, palabras con las que se despidió al
historiados del municipio con el propio santo en la fachada de su casa…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

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