jueves, 1 de marzo de 2018

DON MANUEL MARTÍN MÉNDEZ. EX - CONTRATISTA.



Nació en la Villa de la Orotava en el año 1909. Desde pequeño se inclinó por la construcción, haciendo planos imaginarios en sus dibujos de niño. Asistió a la Escuela Municipal de Dibujo del Ayuntamiento de la Villa de la Orotava que dirigía don José María Perdigón, ya la edad de 18 años ya tenía una pequeña empresa de construcción y compró su primer camión. Esta actividad se vio interrumpida por la guerra civil y a partir del año 1939 reanudó su profesión.
Plasmar en estas páginas su perfil empresarial y humano no es fácil, por su gran volumen. En sus comienzos como constructor, su herramienta principal fue la mano de obra y llegó a contar con una plantilla de cientos de operarios dedicados a sorribar fincas y canalizaciones de agua, como atarjeas, depósitos de agua y canales. En esta actividad fue un gran experto. Muchos de los canales que aún vemos en las laderas del Valle de La Orotava son obra suya.  Su gran conocimiento en esta materia, le llevó a realizar esta actividad así como en la restauración de edificios antiguos en la isla de La Palma.
Entre sus trabajos "principales” se encuentran: El Refugio del Teide obra muy laboriosa dada la dificultad de la altura y el terreno, que había descubierto John Scarlett Graham Toler, nacido en Londres en 1850, hijo único de una familia acomodada inglesa de religión anglosajona, los honorables Otway Lortesene Graham Toler y Henrietta Elizabeth Scatlett y nieto del distinguido Barón de Abinger, James Scarlett. Graham Toler se acercó a Tenerife a la edad de 39 años con su cámara fotográfica y una caseta de campaña con la que pernoctaría por diferentes puntos de la isla (Granadilla, Las Cañadas, etc.) buscando el lugar ideal para la cura de su enfermedad. Combinó el periodo de su convalecencia con la toma de fotografías de Tenerife, dedicando un buen número de ellas al Teide, montaña que admiraba como la totalidad de sus compatriotas. Consciente de la ausencia de un lugar para pernotar los excursionistas a  la montaña, decidió construir un refugio en una explanada conocida como Altavista. Don Manuel construye el Primer Instituto de Enseñanzas Medias de la Villa de la Orotava en el lugar conocido por la Torrita, en la  cual colaboró de una forma determinante para que la obra fuera una realidad. Así como el Santuario de Nuestra Señora del Carmen en Los Realejos después del aterrador incendio que destruyó por completo el histórico convento de monjas agustinas y casa consistorial antigua del mismo municipio, donde su colaboración fue decisiva. Capilla del Colegio de San Isidro de estilo neogótico  regentada por los padres Salesianos, sorribando y dotándolo del campo de deportes el inmueble neoclásico diseñado por el arquitecto don Mariano Estanca y donado por el patricio villero Don Nicandro González Borges, donde su colaboración fue imprescindible, así como la iglesia parroquial de Chío en el sur de la isla.  Además ejecutó guiado por los renombrados arquitectos tinerfeños de grata memoria don José C. Marreros Regalado y don Tomás Machado Méndez y Fernández de Lugo, gran cantidad de casas, edificios, reformas y restauración en toda la isla de Tenerife.
Fue concejal y Teniente Alcalde del Excelentísimo Ayuntamiento de la Villa de la Orotava y puso mucho empeño en llevar el agua corriente al barrio de la Cruz de los Martillos, entre otras muchas cosas. Fue Presidente de la Federación de Sindicatos de la Construcción de Tenerife así como Vocal nacional. En un periodo importante de su vida fue Presidente de la Banda de Música de la Agrupación Musical de La Orotava desde 1963 hasta su muerte, prestando una gran colaboración en momentos difíciles. Como buen cristiano y en homenaje a su madre la Virgen de La Candelaria, a la que le tenía mucha devoción, encargándole al imaginero orotavense don Ezequiel León Domínguez una réplica de la que se encuentra en la Basílica de la Villa Mariana, la que dona a la iglesia del ex convento dominico de San Benito y durante varios años sufragaba con su propio peculio las fiestas con fuegos artificios y procesión.
En el terreno humano, sabemos que ayudó a muchos de sus empleados con regalo de materiales para que realizaran sus propias viviendas. Murió en 1973 recién cumplidos los 64 años de edad y su mayor orgullo fue haber dado miles de puestos de trabajo en el Valle de la Orotava, y podemos decir sin ánimo de equivocamos, que muchas personas de .este municipio cuentan en su familia con algún miembro que alguna vez trabajó en la Empresa de Manuel Martín Méndez. Sin lugar a dudas, forma parte de la reciente historia de la Villa de la Orotava como un gran empresario y un hombre que supo hacer bien las cosas con seriedad y honradez.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU.
PROFESOR MERCANTIL

EL CRUCIFICADO (1968) QUE FORMA PARTE DEL CALVARIO DE LA PARROQUIA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS (SANTA CRUZ DE LA PALMA)



Fotografía tomada con mi cámara digital al recordado Escultor del siglo XX;  Ezequiel de León Domínguez en los últimos días de su vida en silla de rueda acompañado de su esposa Evarista en el Llano de San Sebastián de la Villa de La Orotava, cerca de la residencia donde estuvo internado.

El amigo de Santa Cruz de La Palma; José Guillermo Rodríguez Escudero me remitió estas notas, referentes al escultor de la Villa de La Orotava del siglo XX fallecido; Ezequiel de León Domínguez.
El Crucificado (1968) que forma parte del Calvario de la parroquia de San Francisco de Asís (Santa Cruz de La Palma) es otra de las magníficas obras de Ezequiel de León Domínguez. Este polifacético artista orotavense ha sido y es muy querido en toda La Palma. El Calvario también lo forma la Magdalena (s. XIX), obra del escultor Fernando Estévez del Sacramento, también de la Villa hermana de La Orotava, y San Juan Evangelista, del escultor palmero Aurelio Carmona López (1863).
Formó parte de una extraordinaria exposición celebrada en la ermita de San José de la capital palmera para encomiar el 25 aniversario (Bodas de Plata) de la fundación de la Cofradía del Crucificado y de la Vera Cruz. Estuvo expuesto en sus clásicas andas procesionales desde la inauguración, el día 21 de marzo del año 2011 hasta su clausura, el día 31 del mimo mes.
El evento fue una oportunidad única para admirarlo en todo su esplendor. Este Crucificado del orotavense Ezequiel de León Domínguez sustituyó desde 1969 el anterior del Cura Díaz que en la actualidad se encuentra en exposición en el templo parroquial La Encarnación de Santa Cruz de La Palma.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO DEL PUERTO DE LA CRUZ DESPUES DEL INCEDIO



Fotografía correspondiente al incendio del antiguo Convento de San Francisco del Puerto de la Cruz, incendiado en el año 1966.
Observamos lo que quedó después del voraz incendio por la trasera del convento entonces pernoctaba una ciudadela tipo Convoy de los muchos que existían en el Puerto de la Cruz, en diferentes lugares, en la calle Agustín de Betancourt, donde se procedió a su derribo, sobre todo al lamentable portón de arco de medio punto fabricado con piedra molinera para realizar allí lo que en la actualidad llamamos el Parque de San Francisco y continuar con los certámenes del recordado y desaparecido Festival del Atlántico.
En la panorámica, en la esquina de la derecha vemos el Estanco Molinas con un anuncios de una marca de fotografías “Agfa” colgando en la pared exterior.
El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (10/03/2013) estas notas: “…Calle Agustín de Bethencourt, esquina Quintana. A la izquierda estaría el parque San Francisco, entonces ciudadela. Enfrente, la sede de la Cruz Roja. La foto debió ser tomada después del incendio. Aún hay mangueras y escaleras por el suelo. La iglesia se salvó milagrosamente….”
La amiga del Puerto de la Cruz; Charo Pacheco remitió entonces (10/03/2013) estas notas: “…Que una señora conocida por María, se quemo en el mencionado incendio, intentaron buscarla pero nunca apareció…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EL CONVENTO DE SAN JOSÉ

En el solar donde hoy se alza el Palacio Consistorial de la Villa de La Orotava latía, hasta el siglo XIX, el Convento de San José, uno de los cenobios femeninos más monumentales de la provincia de Canarias. Perteneciente a las monjas Clarisas, este imponente conjunto arquitectónico fue víctima de las turbulencias políticas, el proceso desamortizador y el afán urbanístico de una época que decidió demolerlo para levantar, sobre sus cenizas y con sus propias piedras, el actual edificio del Ayuntamiento.

LA PRESIÓN DE LA PRENSA Y LA PUGNA POR EL ESPACIO (1841)

Tras el incendio que redujo a ruinas las antiguas casas consistoriales —la célebre Casa Brier—, la acuciante necesidad de espacio público desencadenó una fuerte ofensiva contra la comunidad de Clarisas. La prensa local de la época reflejó la profunda fractura entre el fervor secularizador y la defensa de las religiosas.

1. EL FRENTE PROGRESISTA Y LA IRONÍA DE LAS DENUNCIAS

En un comunicado publicado el 9 de julio de 1841 (ejemplar n.º 8), un ciudadano anónimo invocaba el «amor al pueblo y el cumplimiento de las leyes superiores» para instar al Gobierno a clausurar el monasterio. Argumentaba que el exiguo número de monjas no justificaba mantener ocupado un inmueble tan vasto, imperiosamente necesario para albergar el Ayuntamiento, la escuela de primeras letras y el cuartel de la Milicia Nacional.

El escrito ironizaba sobre el estancamiento de las órdenes de desalojo, insinuando con picardía si el retraso no se debería a que "los famosos bizcochos de estas monjas habrán extraviado los comunicados de las autoridades", y exigía mayor celo institucional para que las leyes no terminaran vueltas "sal y agua, ni dulces ni tostadas, ni misas ni doñas Luisas".

2. LA RÉPLICA HUMANITARIA Y PATRIMONIAL

Frente al acoso liberal, otra voz se alzó en las páginas del periódico Teide para denunciar la crueldad que entrañaba expulsar a unas ancianas religiosas que apenas "disfrutaban de la triste ventaja de exhalar, bajo su techo, sus gemidos y lamentar la miseria en que el Gobierno las ha sumido", negándoles incluso la modesta pensión prometida a cambio del despojo de sus bienes.

Este autor ponía de relieve la magnitud del monumento —comparable en envergadura a los grandes conventos de San Francisco en Santa Cruz o San Agustín en La Laguna— y refutaba la necesidad del desalojo. Exponía que las monjas no representaban una carga para el Erario Público, ya que se les descontaba un real de vellón por persona en concepto de alquiler.

Además, proponía una alternativa sensata y piadosa: emplear el Convento de San Nicolás (extinguido tras el incendio de 1815 y su posterior reconstrucción, actual edificio de Correos), que por entonces albergaba al Comisionado del Crédito Público. Concluía con un firme alegato:

"Queden estas religiosas en su mansión y guarde el progresista sus empeños para causas que no lleven tan claramente impreso el sello de la injusticia y de la inhumanidad."

EL TRISTE DESENLACE Y EL ABANDONO (1868)

A pesar de la resistencia de las religiosas y de la empatía de parte de la ciudadanía orotavense, la presión política e institucional terminó por consumar la expulsión. Trágicamente, la noche del 12 de octubre de 1868, las últimas monjas clarisas abandonaron para siempre el Convento de San José.

Poco tiempo después, la piconera y la piedra volcánica de sus muros fueron desmanteladas para erigir sobre el mismo solar el actual Palacio Municipal. Desapareció así uno de los grandes hitos del patrimonio claustro-sacro de La Orotava, dejando tras de sí el eco de sus protestas y las huellas fotográficas de su portada como mudo testigo de la historia.

LA PORTADA SUPERVIVIENTE: DE LA PORTADA RENACENTISTA A LA ERMITA DEL CEMENTERIO

Su valiosa portada —con labra de filiación renacentista/plateresca y elementos barrocos añadidos— fue salvada de la demolición y reubicada en el Cementerio Municipal de la Villa. Aunque en un principio se proyectó como portada de acceso al propio recinto cementerial, finalmente se acordó que presidiera la fachada de la capilla del camposanto. Desgraciadamente, dicho templo sufrió un devastador incendio en la década de 1980, por lo que este valioso vestigio de la arquitectura orotavense requiere hoy en día una restauración integral de carácter urgente.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


EL OROTAVENSE CONVENTO DOMINICO DE SAN BENITO ABAD



Maqueta recreada por el amigo de la infancia de la Villa de La Orotava;  LUIS GARCÍA MESA a través de modernas tecnologías.

Ex convento dominico de San Benito Abad, obra del siglo XVI, patrocinado por la familia Mesa, empezó a construirse en el año 1620, por etapas, erigiéndolo mediante el agrupamiento de capillas con cargo a los comitentes particulares.   Pone la linde espiritual entre una clase social de terratenientes y hacendados y los capataces y jornaleros de sus fincas. La escritura de obligación del convento se realizó el 30 de julio de 1592 por Roque Xuárez,  y el obispo don Fernando Suárez de Figueroa dio la licencia el 23 de octubre de 1593, celebrándose la primera misa el 18 de noviembre de ese año.
Los religiosos levantaron un gran templo, obra de don Antonio Orbarán, en su fachada se conservan los símbolos dominicos alusivos a la fe cristiana: la antorcha y el perro junto al globo terráqueo. Establecieron cátedras de gramática, filosofía y teología, esta ultima dotada por el licenciado de origen italiano Carminati, memorable protector del convento.
Venerable cofradía de nuestro padre Jesús Nazareno de la villa de la orotava. La primitiva Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno con sede canónica en la Parroquia de Santo Domingo de La Villa de la Orotava; fue establecida por los Padres Dominicos en 1687 época en la que fue construida su capilla en el templo conventual.
Durante esta época la cofradía vive intensamente la devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno, uniéndose a ello el apogeo nobiliario y la tolerancia de las expresiones populares que caracterizaron a la Contrarreforma, gozando para ello de las indulgencias concedidas por el Papa Clemente XIII.
La Desamortización de los bienes de la Iglesia del año 1821, supone un momento difícil en la vida del Convento Dominico Orotavense, llegando con ella a su disolución; la Cofradía se extingue pero no sus cultos que se siguen celebrando en la Semana Santa Villera por patrocinio particular. Un fiel ejemplo de estos cultos lo tenemos en la función que se le realizaba a la Virgen de los Dolores, el viernes anterior a la Semana Santa, siendo costeada por Mateo Gutiérrez Padrón, vecino de la ciudad de la Habana (Cuba).
La actual Cofradía fue redundada un 20 de Abril del año 1871 y erigida canónicamente en la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria el 14 de Marzo del año siguiente por el lltmo. Sr. Don José María de Urquionaona y Vidot, Obispo de Canarias y Administrador Apostólico de Tenerife. Desde esta fecha hasta la actualidad la Cofradía ha desempeñado una notable labor apostólica cimentada en el culto y la espiritualidad, la formación de sus miembros y la caridad como premisas fundamentales adquiriendo a través de los años gracias al esfuerzo de sus cofrades un notable e interesante patrimonio.
Características de la procesión del encuentro en la villa de la Orotava. En la mañana del Viernes Santo todas las miradas se dirigen a la Parroquia de Santo Domingo, el antiguo convento dominico. La procesión del Encuentro goza de ser una de las más populares y arraigadas dentro de la Semana Santa de La Villa de la Orotava, la profunda devoción que se siente por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y las características propias de tan emblemática manifestación de fe la convierten en punto de referencia de miles de personas llegadas no sólo de La Villa sino también de diferentes puntos de la comarca, mención especial merecen los procedentes de la cercana Ciudad del Puerto de la Cruz que una vez finalizada su tradicional “procesión de madrugada”.
La procesión del Encuentro destaca por su extraordinaria teatralidad y dramatismo; permaneciendo dicha Procesión sin variantes a través de las centurias, lo que demuestra un fiel respeto a la tradición de cómo fue concebida en el año 1633.
El ejercicio del Vía Crucis en el interior del templo meditando las catorce estaciones de los pasos dados por Jesús en su camino al monte Calvario servirá de preámbulo a la posterior Procesión.
Con respecto al trayecto confluyen en la Plaza de Patricio García por diferentes itinerarios.
En cuanto a la escenificación se refiere, destaca la aparición en medio de la multitud que abarrota la plaza de la imagen de la Verónica que porta el blanco lienzo donde quedará impreso el rostro del Señor. Santa María Magdalena nos recuerda el pasaje de las sagradas escrituras donde se nos narra el llanto de unas mujeres ante la muerte del maestro.
Resulta especialmente llamativa, sobre todo entre los niños la carrera que emprende San Juan para avisar a la Virgen y acompañarla al encuentro de Jesús Nazareno.
Una vez terminada la ceremonia y tras el canto del Coro Polifonía de la Villa de la Orotava, que durante más de 25 años nos acompañan esa mañana, se pronuncia un emotivo sermón donde se medita y reflexiona este momento de la Pasión. Posteriormente la Procesión recorre varias calles, ahora con todas las imágenes juntas para emprender su regreso a la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán.
Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen Anónima del siglo XVIII, es de vestir por lo que el trabajo se centra en la cabeza las manos y los pies. Es de destacar la gran belleza de su rostro así como la presencia en el mismo paso de la imagen de Simón de Cirene uno de los pocos pasos que existen en Canarias con estas características, ya que es habitual en estas tierras que solo sea protagonista la imagen del Cristo. A lo largo del tiempo ha sido sometido a procesos de restauración como los realizados por Nicolás Perdigón Oramas a principios del siglo XX y por Ezequiel de León Domínguez en 1997.
Esta imagen sustituyó a la primitiva venerada en el convento dominico desde 1633, año en que se constituyó la primitiva Cofradía. La antigua imagen fue llevada a la Parroquia de Santa Úrsula por el sacerdote Arroyo en 1757 y actualmente se venera en el mismo lugar.
Con respecto a su ajuar destaca su imponente túnica bordada en oro, realizada en el siglo XVIII, que fue sometida en el año 1992 a un laborioso proceso de restauración realizado por el bordador gaditano Juan Carlos Romero, así como una túnica de terciopelo morado liso que la utiliza cuando se encuentra en el altar. Recientemente le ha sido donada una túnica de terciopelo rojo con bordados en oro que utiliza con motivo de su festividad en el mes de Octubre. La cruz que porta nuestro titular es de procedencia americana, chapada en carey con incrustaciones y rematada por cantoneras de plata, siendo una pieza dieciochesca única y singular, que nos habla de la devoción que tenía la imagen entre la población emigrante que viajaba hacia América en busca de fortuna. Las potencias que coronan su cabeza fueron realizadas en plata por el orfebre lagunero Lorenzo Kriger en 1997, aunque también cuenta con dos soles de remota antigüedad.
Simón de Cirene, también de vestir e igualmente Anónimo del siglo XVIII, destaca por el logrado trabajo del rostro y del pelo, dejando ver entre sus vestiduras unos botines tallados.
El Trono de la venerada imagen fue realizado c. 1945 en la carpintería de Isidro Cruz, tallándose en el mismo las insignias de la Pasión del Señor, por varios ebanistas de renombre en aquella época.
Nuestra Señora de los Dolores, Imagen Anónima del siglo XVIII. Es una escultura de candelero cuyo principal trabajo se centra en el rostro que refleja un sentimiento de tristeza ante la muerte cercana de su Hijo. Esta obra ha sido objeto de diversas restauraciones como la realizada por Nicolás Perdigón Oramas a principios del siglo XX, o la llevada a cabo Ezequiel de León Domínguez en 1995.
En el capítulo de enseres, la Santísima Virgen cuenta con un manto de terciopelo negro bordado en oro, confeccionado por las monjas del monasterio de San Benito en Montserrat (Barcelona, 1965) y un solio de plata repujada trabajado en los talleres del orfebre sevillano Joaquín Osorio (1995); completan este ajuar un puñal, una luna y una jardinera para la colocación de las flores del mismo material.
Con respecto al trono en el que actualmente se procesiona, fue realizado y donado por el ebanista local Isaac Valencia Pérez (1958), empleando madera de eukola. Este, sustituye a otro más antiguo con peana de forma octogonal donado a la Cofradía en 1871 por Don Sebastián García Rivero y que actualmente se utiliza en la procesión del Cristo Resucitado.
 San Juan Evangelista, imagen realizada en la mitad del siglo XIX por el escultor orotavense Cayetano Fuentes Acosta, utilizando una cabeza y unas manos que correspondían a otra iconografía y que, probablemente perteneciera al siglo XVIII. Al igual que las citadas es de candelero, preparada para recibir vestidos que son de terciopelo liso rematados por un galán dorado. Si algo distingue a estas imágenes secundarias es la austeridad de sus ropas que las distinguen notablemente de las imágenes titulares de la Cofradía que son el Cristo y la Virgen. El trabajo principal se centra en el angustiado rostro y en las manos donde porta un pergamino como cronista de la Pasión. Fue sometido a un proceso de restauración en el año 2000 realizado por los escultores Pablo Torres Luís y Leticia Perera González. Con respecto al trono procesional fue realizado en madera de caoba africana por el ebanista Isaac Valencia Pérez (1959). En el mismo fueron tallados los símbolos que se relacionan en la vida del apóstol y evangelista: el águila, la pluma y el pergamino.
En la Procesión del Encuentro es protagonista excepcional al emprender la carrera con la que avisa a la Santísima Virgen, la inminente muerte de su hijo amado.
Santa María Magdalena, imagen Anónima del siglo XVIII. Ha sido sometida a procesos de restauración en el siglo XIX por Cayetano Fuentes Acosta, en 1963 por Ezequiel de León Domínguez y por último en el año 2001 por Pablo Torres Luís y Leticia Perera González. De esta imagen es característica su peluca de cabellos naturales en forma de tirabuzones. Como es común de esta santa la misma porta un pequeño copón de aromas para embalsamar en su mano izquierda. El solio que la corona fue realizado en 1995 por el orfebre sevillano Joaquín Osorio y su trono procesional por el ebanista Isaac Valencia Pérez (1960).
 La Verónica, imagen Anónima del siglo XVIII. Ha sido sometida a los mismos procesos de restauración que Santa María Magdalena realizados por los artistas citados anteriormente y en las mismas fechas. Tiene como particularidad la cabellera de pelo natural, así como el atributo propio de su iconografía el blanco lienzo con la faz del Cristo. El solio fue realizado en plata repujada por el orfebre sevillano Joaquín Osorio en 1995 y el trono procesional por el ya mencionado Isaac Valencia Pérez.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL