domingo, 28 de abril de 2019

EL PREÁMBULO DE LA OROTAVENSE PLAZA DEL AYUNTAMIENTO




La amiga de la Villa de La Orotava: ANTONIA MÉNDEZ PONTE, remitió entonces (28/04/2019) esta fotografía referente al preámbulo de la construcción de la Plaza del Ayuntamiento de la Villa de La Orotava al principio del siglo XX.
La plaza del Ayuntamiento villera - orotavense, con unos mil novecientos metros cuadrados.  Forma una cátedra del alfombrísmo, donde cada año se desarrolla la pincelada sobre sus losetas con tierras de diferentes colores de nuestro padre Teide
Inédita fotografía de GEORGE JOHN SCARLETT GRAHAM TOLER (1850 – 1929). UN NOBLES INGLÉS. Que nació en Londres en 1850. Hijo único de una familia acomodada inglesa de religión anglosajona, los honorables Otway Lortesene Graham Toler y Henrietta Elizabeth Scatlett y nieto del distinguido Barón de Abinger, James Scarlett.
Graham Toler se acercó a Tenerife a la edad de 39 años con su cámara fotográfica y una caseta de campaña con la que pernoctaría por diferentes puntos de la isla (Granadilla, Las Cañadas, etc.) buscando el lugar ideal para la cura de su enfermedad.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EL PUENTE (II)


La amiga de la Villa de La Orotava: ANTONIA MÉNDEZ PONTE, remitió entonces (28/04/2019) esta fotografía referente a la construcción del PUENTE ANTIESTÉTICO que unió en el año 1965 las calles El Calvario con la Carrera de la Villa de La Orotava.
Nostalgias orotavenses, construcción del puente antiestético del Escultor Estévez en La Villa de La Orotava, en el mes de abril de 1965.
Un puente tipo enlace que se erigió en La Villa de La Orotava, para inflar tal como lo vemos hoy en siglo XXI su casco histórico de incalculable solera.
Preámbulo de lo que llamaron los villeros el progreso de la ciudad con la llegada del vehículo de motor, por el bien del comercio y de los comerciantes de entonces en aquella zona.
Tratase de un puente que se construyó para unir la calle el calvario con el casco histórico más bello y sublimen de Canaria, y aún no hemos sido capaz de vaciar tantos motores y maquinas entre las calles empedradas y pinas de la Villa. O reabrimos la leyenda de la Villa de La Orotava de los supuestos  tunes subterráneos de tipo volcánico por donde se comunicaban los monjes y monjas de los cincos conventos existentes hasta el siglo de Oro  y de la ilustración (XVIII), no lo sé.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

sábado, 27 de abril de 2019

CARNAVALES PROHIBIDOS XI



El amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava: JESÚS ROCÍO RAMOS remitió entonces (27/4/2019) esta fotografía, referente a los carnavales prohibidos.
Tomada al principio de los cincuenta del siglo XX, en los recordados estudios fotográficos “FOTO PORTERO” de la calle El Calvario de la Villa de La Orotava, observamos como entonces cuatro jóvenes orotavenses se divertían huyendo de las autoridades de turno.
De izquierda a derecha. Ángel. Juan González Pérez, Rafael Belza, y Jesús Roció Ramos (sentado con bombardino).

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

viernes, 26 de abril de 2019

ACTOS MARIANOS EN “CHASNA”



El amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava: JESÚS ROCÍO RAMOS remitió entonces (26/04/2019) esta fotografía, referente a los actos marianos celebrado al principio de los años cincuenta del siglo XX en “CHASNA”, popular Barrio de la Villa de La Orotava.
La foto está muy deteriorada pero  hay muchos conocidos como sentados; Don Juan Guardia Doñate entonces alcalde de la Villa de La Orotava, Don Domingo Hernández González, canónico honorario y párroco del templo parroquial San Juan Bautista de La Villa Arriba (Farrobo). De pie a la derecha; Don Amadeo Hernández Lorenzo concejal del ayuntamiento orotavense y Don José Estévez Méndez, entonces concejal de cultura del Ayuntamiento villero.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

jueves, 25 de abril de 2019

VILLAR, TITO DEL PINO Y MANRIQUE


El amigo de la Villa de La Orotava desde la infancia; EVARISTO FUENTES MELIÁN “ESPECTADOR”, remitió entonces (26/04/2019) estas notas que tituló; “VILLAR, TITO DEL PINO Y MANRIQUE”: “…A los aficionados orotavenses les entraba cagalera cada vez que el CD Puerto Cruz-- años sesenta/setenta--, aquella formación agresiva, inspirada y dicharachera, atacaba en tromba la portería de El Peñón, La Roca emblemática; aquello era Troya. La cagalera en la afición villera se podía  materializar en cualquier momento...
Tito del Pino era uno de aquellos demonios familiares con los que tenía pesadillas Villar, el medio enlace de la UD Orotava.  Villar ha muerto recientemente; Del Pino, que  murió hace tiempo, peloteaba y tocaba las pelotas al contrincante, con frases desmoralizantes por lo agresivas, a los enemigos que se tropezaba en su camino obsesivo de hambre de gol, hacia la meta bajo El Peñón. Tal le sucedía a Quillo, ese medio fabuloso sempiterno de los de la Villa, treinta años de titular;  pongamos que hablamos de Quillo, que hoy está postrado y al que deseamos de todo corazón que se mejore, que vuelva por sus fueros de madridista acérrimo…
Del Pino, por sus partes,  murió hace tiempo. Las últimas veces que intenté hablar con él, fue en ese Lago tan controvertido de Manrique, que según algunas opiniones obscenas está, El Lago, peleado con el ecologismo de aquellos Bajíos rocosos llenos de cangrejos, burgados y otras especies marinas de la fauna y la flora autóctona...
Del Pino, Tito del Pino, terminó la etapa final laboral de su vida de adulto, poniendo colchonetas en El Lago manriqueño. En cierta ocasión, yo estaba de bañista mirón (voyeur, en el lenguaje semántico de la gente rica), mirando de soslayo o de frente (según) a las tetas de las chicas veinteañeras en monoquini, cuando se cruzó en mi mirada Tito del Pino con una hamaca, una colchoneta. Intenté saludarlo y decirle unas palabras como recordatorio de su naturaleza interior izquierdista del Pequeño Real Madrid (léase CD Puerto Cruz );  me contestó con un murmullo que movía a la conmiseración; ya no coordinaba una frase hecha, tenía el coco lleno de dribles metafóricos; seguramente estaba embebido en el recuerdo de sus lances peligrosos y gambeteos fantásticos, cada vez que atacaba la portería sita al socaire emblemático de El Peñón, con la cagalera  correspondiente de los aficionados de la Muy Noble y Leal Villa, que tenían los ‘coooojines’ de sentarse en la grada junto al mar Atlántico, los días del enfrentamiento del Derby del Valle.
 Villar y Tito, descansad en paz. Y César también, por supuesto…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EL CUARTO DE COSTURA EN EL TIEMPO


El amigo de la Villa de La Orotava; FRANCISCO J. RODRÍGUEZ LUIS remitió entonces (25/04/2019) esta fotografía y notas, referente al Cuarto de costura de las hermanas; Luis Machado de la Villa de La Orotava.
Tomada en la ventana principal de su domicilio en el histórico lugar orotavense conocido por “LA CANCELA”: “…Las hermanas Luís Machado posan ante la cámara en el cuarto de costura de tío Raimundo, en La Cancela, La Orotava; allá por los años 50' del siglo pasado.
Crescencia, Lola y Teresa detienen por un instante la labor para ser inmortalizadas por el flash del fotógrafo.
Aparecen encuadradas por el marco de la ventana en torno a la máquina de coser Singer que frena su incesante picoteo para la ocasión. Constituyen un mundo femenino que las aísla de la posguerra y del opresivo régimen político. En segundo plano se muestran sus primas (Amelia y Matilde) y las hijas de éstas, Marisel y Carmelina. La disposición triangular de la escena la culmina como punto de fuga el niño Pedrucho en brazos de su madre.
La niña Carmelina sintió pronto la llamada de la fe expresando una clara vocación por la vida monacal. Murió antes de recibir los hábitos que le fueron concedidos póstumamente.
El curioso encuadre de la foto con la luz del ventanal al fondo recuerda al famoso cuadro "Las Meninas" de Velázquez…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

miércoles, 24 de abril de 2019

JAIME ESTÉVEZ, EN EL 'CAMINO DE VERDE BOSQUE'


El amigo del Puerto de la Cruz SALVADOR GARCÍA LLANOS, Presidente de la Asociación de la Prensa de Tenerife. Remitió entonces (24/04/2019) estas notas y fotografía referente a la exposición en la Galería Millenium de Icod de los Vinos, que tituló; “JAIME ESTÉVEZ, EN EL 'CAMINO DE VERDE BOSQUE'”: “…Seguro que Jaime Estévez Santana está de acuerdo con esta afirmación de Enid Verity, esposa del arquitecto y cineasta inglés del mismo apellido, Terence, promotor del célebre festival de música y artes Henley, fallecido en Amman, Jordania:
“El color es misterioso, escapa a la definición; es una experiencia subjetiva; una sensación cerebral que depende de tres factores relacionados y esenciales: luz, un objeto y un observador”.
Cuando lo plasma, empieza a revelar el misterio, por lo menos lo acerca. Es la realización unipersonal. Las neuronas fluyen sin cesar como si hubieran descubierto lo que las ilumina: se han situado, han localizado la arboleda, la frondosidad, lo selvático, la laurisilva... Él es quien observa, el tercer factor que, envuelto en la infinita meticulosidad de la naturaleza, la observa a diestra y siniestra con un solo ánimo: tratar su esplendor.
La mayoría de nosotros habita en espacios urbanos, en ciudades ocupadas donde la madre natura es domesticada y suele quedar relegada a un sitio no tan importante en la vida cotidiana. Sin embargo, la naturaleza es algo más que un lugar -debería serlo- que podemos visitar durante los fines de semana o durante las vacaciones. La naturaleza es nuestro origen, el lugar donde se encuentran todas nuestras necesidades de belleza, misterio y aventura. Brinda muchos regalos. Cómo para desaprovecharlos, cómo para no estar dispuesto a explorar su espléndida y generosa diversidad.
Estévez escogió ese camino. Se dejó atrapar. Le hizo caso al artista alemán nacido en Suiza, cuyo estilo varía entre el surrealismo, el expresionismo y la abstracción, Paul Klee:
“El color me ha capturado. A partir de hoy, el color y yo somos una misma cosa”.
Da igual la fecha en que ocurrió, puede que dos años, acaso más, pero cuando hoy nos muestra los frutos de su producción solo está desvelando que pinta sentimientos, desnudando su alma bohemia, hasta hacerlos poesía naturalista.
Lo suyo ha sido avanzar. Se acerca al medio, a las zonas aún vírgenes, donde no tiene cobertura, al paisaje que parece repetido pero es rotundamente distinto. Sentimientos predominantes en una misma temática, boscosa, arborizada, sendereada, pura, rica, húmeda y cálida a la vez, veredas, caminos, musgos, guijarros, rincones, atrayente por donde quiera que se la mire. La fúlgida vegetación exuberante.
Jaime Estévez puso su imaginación a volar, desde  que dirigió “Once miradas” sobre el lienzo, agitó “Burbujas de sueños” y reafirmando su compromiso con el arte, plasmado en tantos frescos y en tantos murales, algunos de ellos en emplazamientos verdaderamente insólitos, hizo que brillara la profundidad, imponente característica de muchos de sus cuadros, aún con incrustaciones de ramaje sobre el lienzo, con petróleo y aceite, todos los materiales, serrín y tierras del lugar tratados adecuadamente,   hasta curtirse y terminar pareciendo una escultura. El verde se hizo bosque y los pinceles y las espátulas del artista lo alargaron sin fin.
Porque si se quiere interpretar la idea de la profundidad en la pintura, hay que contemplar los cuadros de un Jaime Estévez pletórico en sus acrílicos, dominador de la técnica mixta y capaz de dar a una misma temática los más diversos enfoques.
Y como si quisiera llevar la contraria al refranero, va colocando las puertas al bosque como elementos de los sentimientos, tan bien trazadas para exaltar la profundidad que dan forma a los mismos acaso para que el espectador seleccione o vea, imagine lo que le interesa. El autor plasma la realidad vivificante de los paisajes que siempre gustaron y cuya luz exacta prepondera hasta la búsqueda de todos los ángulos para su admiración.
Y así van sucediéndose Garajonay, Anaga, Redondo, Los Tilos, La Caldera... el universo soñado por Manrique -César hubiera cumplido mañana cien años-, donde se hubiera sentido dichoso y desde el que hubiera enarbolado todas las banderas de la defensa naturalista. En él Jaime Estévez ha querido incluir dos testimonios de Cantabria, el tope definitivo de aquel verde que le enamoró y que ha querido perfeccionar no importa que dando saltos territoriales y descubriendo todas las singularidades. El pintor surca el camino como un grito sugerentemente desgarrador en defensa de la Naturaleza con mayúscula. Le dio tiempo a hacer efectivo el pensamiento del polifacético artista francés Henri Matisse:
             “El color debe ser pensado, soñado, imaginado”.
Este camino representa una etapa de la fecunda producción pictórica de Estévez. Cuando abrazó el verde, abrió la opción de sincronizar con su espíritu humano, con su personalidad, con el bucolismo al que andaba apegado desde que su padre, Marcos, ejerciera una magisterio que no conoció de cansancios ni de adversidades climáticas ni de transportes escasos o limitados, como cuando acompañaba a los bachilleres del Puerto, de Icod, del norte, que hacían el examen de grado en aquel instituto capitalino.
En sus entregas anteriores, en las miradas, en las burbujas, en los murales, en su peregrinaje cultural e institucional y en esta colección tan verdecida, se palpa la evolución de un artista al que un color ha hecho percutir en su propio estado de ánimo.
Sabíamos del verde botella, esmeralda, olivo, de Venus, diosa de la belleza, azulado o amarillento,  hasta de mil distintos tonos de los paisajes de la criolla Catamarca y del valle añorado del refrán... pero ahora habrá que hablar también de verde bosque, el camino escogido por Estévez.
Cuando el escritor, arquitecto y naturalista   francés que desarrolló la mayor parte de su obra en Argentina, Carlos Thays, escribió que “la felicidad anida más en la nobleza de un bosque que en el lujo sin verde”, pareciera que había visto estos cuadros de Jaime Estévez y estaba pensando en él.
Pensó, soñó, imaginó... Con nobleza, con sentimientos. Con originalidad. Como los grandes artistas…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL