La devoción mariana y
el fervor popular se dieron cita en el corazón de La Orotava, transformando la
Plaza del Ayuntamiento —entonces rotulada con la nomenclatura de la época como
la plaza «del Generalísimo»— en un majestuoso templo al aire libre. El eco de
aquella jornada dominical regresó en el otoño de 2018, cuando Concha Machado y
Machado, entrañable amiga de la infancia villera, rescató del baúl de los
recuerdos una fotografía que inmortaliza el misticismo del momento.
Apenas un día después
de compartirse la imagen, la memoria documental de Vile Arzola acudió al
encuentro de la estampa para precisar su historia. La instantánea nos traslada
al año 1951, una fecha marcada
con letras de oro en el calendario litúrgico de la Villa debido a la
celebración del séptimo centenario de
la entrega del Santo Escapulario a la Orden de los Carmelitas.
Para conmemorar tan
señalado jubileo, el pueblo orotavense se unió en una procesión extraordinaria.
La venerada imagen de la Virgen del
Carmen fue trasladada desde su morada en el templo de San Juan hasta el
gran recoveco de la plaza consistorial. Bajo el cielo del Valle, ante una
multitud entregada y devota, se ofició una solemne Misa de Pontifical que
convirtió el espacio público en un bellísimo altar de fe colectiva, sellando
para la posteridad uno de los actos marianos más recordados del siglo XX en La
Orotava.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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