domingo, 7 de octubre de 2018

COTORRAS Y CONTROLES DE LA VOZ DEL VALLE






COTORRAS Y CONTROLES: EL ECO ROMÁNTICO DE LA VOZ DEL VALLE.

El dial de la memoria se sintoniza en una frecuencia dorada cuando el corazón viaja a los tiempos de la recordada emisora local y sindical, "La Voz del Valle". Aquella emisora no solo transmitía ondas a través de la geografía del norte tinerfeño; propagaba las ilusiones, la música y el pulso diario de una Orotava que se reconocía en sus voces.

Fue la entrañable amiga de la infancia, Concha Machado y Machado, quien rescató del olvido esta preciosa fotografía, un fragmento de vida capturado el día en que la radio se vestía de gala para honrar a su patrón, San Gabriel. La estampa nos traslada a los salones de la entrañable Residencia Revé, en la emblemática calle Viera, escenario de un almuerzo donde las risas y la complicidad eran el mejor menú.

En la imagen, ordenados de abajo arriba en una hermosa complicidad que desafía al tiempo, descubrimos a los verdaderos artífices de las ondas: Pedro Hernández, Isabel Dorta Hernández, Álvaro Morales y la propia Concha Machado. Ellos eran las "cotorras", apodo cariñoso para los locutores que ponían alma a las palabras, y los infatigables "controles", esos magos invisibles de las perillas y los cables que lograban que la magia del sonido entrara limpia en los hogares villeros.

Verlos juntos, sonrientes y compartiendo la vida más allá del micrófono, es evocar una época de romanticismo puro en las comunicaciones. Eran días donde hacer radio significaba tejer una familia, donde cada dedicatoria musical llevaba un suspiro escondido y cada boletín informativo un pedazo de alma. Esta entrañable anécdota, guardada celosamente por Concha, es el poema vivo de un grupo de jóvenes que, con su juventud y su voz, hicieron que el Valle de La Orotava sonara más libre, más cercano y, sobre todo, eterno.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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