Se
le conoció simplemente como Pedro Zerolo, despojado del primer apellido que lo
ligaba a su cuna, pero su nombre completo era Pedro González Zerolo. Nació en
Venezuela el 20 de julio de 1960, bajo el cielo del exilio. Allí se encontraba
su padre, el reconocido artista lagunero, catedrático de Bellas Artes en la
Universidad de La Laguna y exalcalde de dicha ciudad, don Pedro González. El
destino quiso que el hijo de aquel desterrado político regresara años después a
las aulas de la misma universidad tinerfeña para licenciarse en Derecho.
Tras
culminar sus estudios, se trasladó a Madrid con el fin de especializarse en
derecho comparado. Fue en la capital donde su vocación jurídica se fundió con
la justicia social: compaginó sus aulas con el trabajo a pie de calle,
colaborando junto al sacerdote Enrique de Castro en el barrio de Entrevías,
aliviando la realidad de los más vulnerables.
Pronto
se convirtió en uno de los rostros más luminosos y combativos del movimiento
LGTBI de España. Su compromiso civil lo llevó, a partir de 2003, a ocupar un
acta de concejal en el Ayuntamiento de Madrid. El 1 de octubre de 2005, la
coherencia de su propia vida selló la historia: contrajo matrimonio civil con
Jesús Santos, amparado por la recién aprobada ley de matrimonio igualitario que
él mismo había ayudado a parir.
Su
andadura institucional comenzó en 1992, al incorporarse a la asesoría jurídica
del Colectivo Gay de Madrid (COGAM), entidad que presidiría a finales de 1993.
Más tarde, volcó su magisterio legal como asesor de la Federación Estatal de
Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Desde las filas del
Partido Socialista, Zerolo se erigió en el gran motor de la defensa de los
derechos civiles en el Congreso de los Diputados. Su voz resonó con fuerza en
el Senado, donde compareció como ponente para denunciar, con valentía, la
discriminación histórica que sufría la comunidad homosexual española.
El
7 de enero de 2014, con la misma entereza con la que defendía sus causas,
anunció públicamente que padecía un tumor cancerígeno. Prometió batallar contra
la enfermedad sin abandonar su servicio público ni su activismo social. Sin
embargo, la crudeza del cáncer dictó sentencia el 9 de junio de 2015. Pedro
Zerolo nos dijo adiós definitivamente a los 54 años de edad, cuando la España
progresista aún esperaba de él sus mejores páginas.
Pedro
Zerolo fue un socialista integral, un hombre de base y de respeto absoluto.
Permaneció fiel a las siglas del PSOE, asumiendo la disciplina de partido
incluso cuando sus profundas convicciones —siempre a la vanguardia de la
ideología progresista— chocaban contra las directrices o los dirigentes de su
formación. Su mayor virtud fue la coherencia consigo mismo y con su tiempo. Por
ello, merece el homenaje eterno de su Tenerife natal, de Canarias entera, de
Madrid —su segundo terruño— y de la ciudadanía española en su conjunto.
Como
bien escribió en su blog Salvador García Llanos, exalcalde del Puerto de la
Cruz y amigo entrañable, en un emotivo perfil titulado «En un lugar de
honor»:
«...Pedro González Zerolo ocupa un lugar de honor en la historia del
Partido Socialista Obrero Español y de la lucha por la igualdad y los derechos.
Un activista paradigmático. Su compromiso y su trayectoria serán recordados
siempre...»
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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