martes, 1 de agosto de 2017

EL ORIGINAL BAR PARADA (I)



A finales de la década de 1950, la calle El Calvario de la Villa de La Orotava descendía desde el conjunto histórico de San Agustín. A la derecha, dos coches de época descansaban junto a la acera; entre ellos, el ya lejano en el recuerdo Austin "Rubia" con su característica carrocería de madera. Un poco más abajo abría sus puertas el inolvidable Bar Parada, una joya de aire mudéjar en tonos amarillos erigida originalmente como estación de guaguas. En su planta alta, las mesas se resguardaban tras celosías de madera teñidas de verde.

A la izquierda se erigía el bazar de don Eustaquio García, en cuya fachada aún no lucían las icónicas balconadas de estilo canario. Allí trabajaban Isidoro Sánchez padre, su cuñada Gloria y el empleado Manolo Perera. En aquella casona nacieron los hermanos Isidoro, Francisco, Nani y Dardi Sánchez García. La acera continuaba con los Suministros de Juan José Pérez Betancourt, padre del doctor Pedro Eustaquio, "Chicho".

En la acera opuesta se alzaba el Cine Orotava —el cine de don Casiano—, escoltado por la escuela de doña Lucía Mesa y la recién abierta Avenida de José Antonio (actual Avenida Canarias). Más abajo, el edificio Fariña continuaba en obras donde hoy se ubica la pizzería La Palestra, seguido por la tasca de don Pepe Hernández y su hijo Toribio. Completaban el paisaje urbano la parada de guaguas del maestro David, el carrito de golosinas del guardia Pérez regentado por su hija Aurora —donde se anunciaban los partidos en Los Cuartos—, el Bar Fariña, la parada con destino a Santa Cruz y el edificio central de la FAST. La calle era entonces mucho más estrecha y el puente del escultor Estévez no era más que un proyecto sobre el papel.

Esta estampa evoca mi infancia: las clases con doña Lucía, el paso solemne de la Semana Santa desde San Agustín, el estreno en el Cine Orotava de El diablo de las aguas turbias y el tramo final de la Romería de San Isidro. Es, al fin y al cabo, el escenario de mi vida: nací en el número 34 y hoy me acoge el 46.

                              



El 17 de marzo de 2013, mi amigo e ilustre vecino, Isidoro Sánchez García, añadía sobre esta imagen:

«Gracias por la fotografía. Según Evaristo Fuentes, es la mejor estampa retrospectiva de la Villa. Respecto a los vehículos, creo que Morris y Austin pertenecían a la misma casa.

Sobre el Bar Parada, la familia Mora —Domingo, Sergio y Toño— asumió la gestión del nuevo local tras la demolición del antiguo edificio bajo la alcaldía de Pepe Estévez. Antes de ellos, la familia de don Aurelio, un soriano recordado por su inseparable boina, fue la última en regentar el viejo inmueble. A finales de los cincuenta se trasladaron a Granadilla para abrir un comercio. Fue precisamente don Aurelio quien aconsejó a mi abuelo Eustaquio invertir en el sur; así adquirió un solar en El Médano donde el maestro Gabriel Dorta edificaría nuestra casa de playa. Por esa misma época, don Casiano García Feo le recomendó comprar unos terrenos en San Isidro que, años más tarde, serían expropiados para el Plan de Balsas. Como curiosidad, una de las hijas de don Aurelio, que trabajaba como funcionaria en la Unión Europea, vino a saludarme años después al verme en la lista de eurodiputados españoles.

La fotografía es extraordinaria; mi hermano Francisco me llamó entusiasmado al reconocerse en la acera izquierda junto a nuestra hermana Milagros.»

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL



No hay comentarios:

Publicar un comentario