A
finales de la década de 1950, la calle El Calvario de la Villa de La Orotava
descendía desde el conjunto histórico de San Agustín. A la derecha, dos coches de época
descansaban junto a la acera; entre ellos, el ya lejano en el recuerdo Austin
"Rubia" con su característica carrocería de madera. Un poco más abajo
abría sus puertas el inolvidable Bar Parada, una joya de aire mudéjar en tonos
amarillos erigida originalmente como estación de guaguas. En su planta alta,
las mesas se resguardaban tras celosías de madera teñidas de verde.
A
la izquierda se erigía el bazar de don Eustaquio García, en cuya fachada aún no
lucían las icónicas balconadas de estilo canario. Allí trabajaban Isidoro
Sánchez padre, su cuñada Gloria y el empleado Manolo Perera. En aquella casona
nacieron los hermanos Isidoro, Francisco, Nani y Dardi Sánchez García. La acera
continuaba con los Suministros de Juan José Pérez Betancourt, padre del doctor
Pedro Eustaquio, "Chicho".
En
la acera opuesta se alzaba el Cine Orotava —el cine de don Casiano—, escoltado
por la escuela de doña Lucía Mesa y la recién abierta Avenida de José Antonio
(actual Avenida Canarias). Más abajo, el edificio Fariña continuaba en obras
donde hoy se ubica la pizzería La Palestra, seguido por la tasca de don Pepe
Hernández y su hijo Toribio. Completaban el paisaje urbano la parada de guaguas
del maestro David, el carrito de golosinas del guardia Pérez regentado por su
hija Aurora —donde se anunciaban los partidos en Los Cuartos—, el Bar Fariña,
la parada con destino a Santa Cruz y el edificio central de la FAST. La calle
era entonces mucho más estrecha y el puente del escultor Estévez no era más que
un proyecto sobre el papel.
Esta
estampa evoca mi infancia: las clases con doña Lucía, el paso solemne de la
Semana Santa desde San Agustín, el estreno en el Cine Orotava de El diablo de las aguas turbias y
el tramo final de la Romería de San Isidro. Es, al fin y al cabo, el escenario
de mi vida: nací en el número 34 y hoy me acoge el 46.
El 17 de marzo de 2013, mi amigo e ilustre
vecino, Isidoro Sánchez García,
añadía sobre esta imagen:
«Gracias
por la fotografía. Según Evaristo Fuentes, es la mejor estampa retrospectiva de
la Villa. Respecto a los vehículos, creo que Morris y Austin pertenecían a la
misma casa.
Sobre
el Bar Parada, la familia Mora —Domingo, Sergio y Toño— asumió la gestión del
nuevo local tras la demolición del antiguo edificio bajo la alcaldía de Pepe
Estévez. Antes de ellos, la familia de don Aurelio, un soriano recordado por su
inseparable boina, fue la última en regentar el viejo inmueble. A finales de
los cincuenta se trasladaron a Granadilla para abrir un comercio. Fue
precisamente don Aurelio quien aconsejó a mi abuelo Eustaquio invertir en el
sur; así adquirió un solar en El Médano donde el maestro Gabriel Dorta edificaría
nuestra casa de playa. Por esa misma época, don Casiano García Feo le recomendó
comprar unos terrenos en San Isidro que, años más tarde, serían expropiados
para el Plan de Balsas. Como curiosidad, una de las hijas de don Aurelio, que
trabajaba como funcionaria en la Unión Europea, vino a saludarme años después
al verme en la lista de eurodiputados españoles.
La
fotografía es extraordinaria; mi hermano Francisco me llamó entusiasmado al
reconocerse en la acera izquierda junto a nuestra hermana Milagros.»
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL
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