
Fotografía original.
Playa de Martiánez, en el Puerto de la
Cruz, durante la calidez de un verano a finales de los sesenta (1966-1968).
Esta estampa evoca recuerdos rescatados del tiempo gracias a la gentileza de mi
estimado amigo y colega docente en el IES La Orotava, Manuel González Pérez,
quien me la hizo llegar un 10 de abril de 2013.
En
ella se inmortaliza un encuadre singular: la primera vez que contemplo al
exfutbolista Alfonso González, icodense de nacimiento y villero de adopción,
disfrutando de una jornada de mar.
A
espaldas del grupo y contemplando el horizonte atlántico, se adivina la figura
de Santiago Estévez González (Chago),
icónico baloncestista del CB Independiente, CB Peña, CB Canarias y CB Águila,
quien más tarde uniría su vida en el Puerto a la señorita Lolita Barreto.

Fotografía original pasada a sepia.
En
la escena destacan también tres viejos conocidos luciendo los emblemáticos bañadores
Meyba de la época. A la derecha, el propio Alfonso González, veterano con
trayectoria en el UD Icodense, CD Viera, CF Rambla y UD Orotava. A la
izquierda, mi amigo de la infancia en la calle El Calvario, Francisco Sánchez
García, quien por aquellas fechas debatía su destino deportivo entre el CD
Tenerife y la UD Las Palmas en Primera División. Agachado sobre la arena negra
completa la estampa el dueño de esta joya fotográfica, Domingo González
Hernández (Dominguito).
Esta
imagen trae a mi memoria una anécdota entrañable compartida años después en las
gradas de Los Cuartos. Presenciando un encuentro de la UD Orotava donde jugaba
Francisco, Alfonso, traicionado por la pasión imperecedera del viejo
futbolista, lanzó un silbido táctico desde la banda. Quizá buscaba guiarlo
instintivamente hacia el área chica para culminar la jugada; un gesto impulsivo
de complicidad que solo los verdaderos hombres de fútbol logran entender.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL
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