El amor del pasado se viste de gala en el umbral de
los recuerdos.
Una fotografía antigua tiene la virtud de suspender los siglos, rescatando del
olvido la pureza de los primeros votos. Custodiada con mimo a través del tiempo
y compartida por la entrañable amiga de la infancia, Concha Machado y Machado,
esta joya visual nos traslada al amanecer del siglo XX, una época donde el
matrimonio se consagraba bajo el signo de la elegancia clásica y el
romanticismo más puro.
El
escenario del retrato no podía ser más evocador. Bajo la mirada artística y el
lente del recordado fotógrafo Paco Roda, la estampa cobra vida en los
espléndidos jardines del entonces Hotel Victoria —hoy convertidos en el
emblemático y señorial jardín del Marquesado de la Quinta Roja—, en el corazón
mismo de la Villa de La Orotava. Allí, entre parterres perfectos y la suave
brisa del valle, el amor encontró su refugio perfecto.
La
imagen inmortaliza el instante sagrado en que Dolores Machado y Pérez unió su
destino al de Domingo Marrero. En la solemnidad de sus posturas y en la
delicadeza del ajuar se adivina la promesa de toda una vida juntos: un pacto
sellado no solo con palabras, sino con la complicidad de las miradas que
desafían al tiempo. Este retrato de bodas, más que un documento familiar, es un
testimonio poético de un amor con raíces, un legado de devoción que sigue
latiendo con fuerza en la memoria histórica de nuestra Villa.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

Sin duda las bodas clásicas eran muy grandes eventos.
ResponderEliminarHoy en dia con un buen Fotografia de Boda en Vigo, puedes conseguir recordar esa boda que siempre soñaste