viernes, 21 de agosto de 2020

HONORIO LORENZO EL PILOTO HUERTA EL CASTAÑO

Honorio Lorenzo, a quien todos en el pueblo conocíamos cariñosamente como el «Piloto», fue un joven de la Villa de Arriba, curtido en los rincones de la Huerta Castaño, entre las calles San José y Doctor Domingo González de Chaves y García.

Dedicó su vida entera al trabajo constante como mano derecha en la recordada Venta de doña Carmen González Estévez, la de «Febles», resguardada en la esquina que unía las calles Marqués y Castaño.

Fue un muchacho ejemplar y un apasionado del fútbol, fiel a los escenarios donde germinaba la cantera de Farrobo: la Plaza de San Juan, el Campo Tenis y La Garrota. Durante años compartió horas de entrenamiento e complicidad con su íntimo amigo Nolito Hernández Sánchez, sirviéndole de sparring frente a la maestría, el arte y el puro espectáculo con que este dominaba el balón.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


martes, 18 de agosto de 2020

LA VIRGEN DEL CARMEN DE MAMÁ

 

Con sus casi 40 centímetros de altura, una bella talla de madera presidía el aparador del dormitorio de mi madre, María del Carmen Abréu González. Aquella pieza fue un obsequio de las operarias de su taller de modista de caballero. Según me cuentan, fue adquirida en el emblemático bazar de doña Chana Lima Méndez, en la calle El Calvario, un rincón inolvidable que anunciaba la entrada de clientes con el repique de un viejo timbre-campanario.

Siendo niño, la figura despertaba mi fascinación. Ignoraba entonces su valor artístico, hasta el punto de pedírsela prestada a mi madre para convertirla en el centro de nuestras procesiones infantiles.

Finalmente, la herencia familiar llevó la imagen a manos de mi hermana, Carmilla Álvarez Abréu, depositaria también del nombre de nuestra madre. A ella le solicité estas fotografías para mi archivo personal. Hoy en día, la pieza sigue custodiando su mesilla de noche, convertida en el faro de sus oraciones por los nuestros.

La pequeña obra, cuyo valor material y afectivo es incalculable, requiere una profunda restauración. He aconsejado a mi hermana que confíe esta tarea al escultor Jesús León Cruz. Él es digno heredero del recordado maestro orotavense Ezequiel León Domínguez y mantiene vivo el histórico taller familiar en el barrio villero de La Luz.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


lunes, 17 de agosto de 2020

NICOLÁS DORTA AUSCULTA LAS ZONAS COMUNES

 

Liceo de Taoro. Colección particular, tomada por mi cámara.

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (17/08/2020), estas notas que tituló; “NICOLÁS DORTA AUSCULTA LAS ZONAS COMUNES”: “…Al final, Nicolás Dorta y Juan Cruz, con Agustín González como introductor/testigo activo, terminaron hablando de las interioridades humanas y del escritor en el acto de presentación (Liceo Taoro, La Orotava, viernes 14) del primer libro de relatos de Dorta, Las zonas comunes (Franz Ediciones 2020). “Un libro sobre la escritura y sobre la soledad, la existencial”, define el autor, en pleno diálogo, cuando una plétora de conceptos, matices y sugerencias, hizo más amena y reflexiva la sesión.

Nicolás Dorta (Guía de Isora, 1978), periodista y escritor, que ahora ejerce como profesor de Filosofía en un instituto de secundaria de Lanzarote, transitó por Diario de Avisos y las agencias Efe y Europa Press, donde dejó un sello propio que vislumbraba aventuras y realizaciones literarias. Edita su propio blog, titulado ´Música en el coche’. “Cualquier noticia la reportajeaba”, dijo de él Agustín González, hoy vicedirector del decano. No satisfecho, añadió que “en sus crónicas había siempre un plus de calidad literaria. Se trata, pues, de alguien que es mucho más que un buen periodista”.

Alguien que toca la batería y al que apasiona la música. Como a Cruz Ruiz le gusta entrevistar a los escritores, le animó a confesarse. Tanto, que titubeó cuando el escritor y editor portuense interrogó “por lo que no te he preguntado”. Cruz, atraído cuando recibió el original, dijo que la escritura de Dorta está hecha de agua salada, “con un verbo potente que impulsa esa escritura, lo que me lleva a pensar que, con los textos recientes de otros autores, algo se está moviendo en la tradición literaria de nuestro lenguaje”.

El autor de Las zonas comunes aceptó los envites para admitir que carece de argumentos. “Pero hay una mirada, parte de una idea, de un flash, es de un arranque que luego tiene su continuidad, pero sin planificar”. Porque Dorta escribe sobre la marcha. Y revela un ejemplo de su inclinación por el lenguaje sintetizado: “He nacido en el fin del mundo. Fíjense qué frase. Sobre ella estoy escribiendo ahora”.

El influjo periodístico en su quehacer se plasma en su inconformismo permanente. “Escribir es sugerir. Y lo que no dices, lo dejas ahí. En esa labor, se corrige constantemente.”. De ahí al perfeccionismo no hay más que un paso. Se nota en los relatos que se suceden con algo más que curiosidad, lo siguiente. Él mismo dice que en el libro hay huellas y sombras, pero no es esencialmente autobiográfico.

“Me interesa la imposibilidad de cambiar, esa es una situación que me atrae, saber por qué sucede”, desgrana Nicolás Dorta que admite que “hay que ser valiente para escribir cosas que te influyen”. Es uno de los rasgos de la obra que “va de gente que se sostiene en la vida”. Por eso ausculta su interior y relata elementos vitalistas, construyendo un análisis propio de un territorio que se descubre diariamente. Los cinco relatos del libro han sido escritos –y perfeccionados- a lo largo de los últimos años. Prioriza a los personajes, acaso para sostener la trama, cualquier trama.

Y, para acabar, puso sobre la marcha la ausencia de la portuense Olivia Molina Espinosa, recientemente fallecida: “Ella hubiera estado aquí”. La evocó. Aunque ya esté lejos de Las zonas comunes, un título imprescindible de nuestra literatura…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

domingo, 16 de agosto de 2020

LA CHICA (1952/ 1953)

 

El amigo y compañero de docencia de la Villa de La Orotava, MIGUEL HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, remitió (16/08/2020) esta fotografía correspondiente al curso preliminar conocido por LA CHICA (1952 – 1953)  del Colegio de San Isidro de la Villa de La Orotava.

La panorámica tomada en la escalera del portal principal del mencionado centro docente.

No se puede identificar a estos entonces niños orotavenses, puesto que se desconocen los nombres de muchos de ellos, prefiero que sea el espectador, el que los identifique, para su lectura.

Si se conoce el cuadro de los docentes, de la primera fila: Don Ángel Martín catequista de la comunidad salesiana, autor del himno del colegio, y cofundador en los sesenta del siglo XX, del Cine Club Orotava. El director; Don Pacifico Medina Sevillano (ese curso comenzaba el ciclo de director, sustituyendo a don Claudio Sánchez Martín) y el clérigo entonces encargado de la citada aula Don Manuel Prol Araujo.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

LA ÚLTIMA JURA BANDERA VILLERA

El geógrafo orotavense y amigo de La Laguna, Jesús Tomás García Rodríguez, me remitió el 16 de agosto de 2020 unas valiosas fotografías de uno de los últimos reemplazos que pasaron por el histórico acuartelamiento de infantería de San Agustín. Se trata, si la memoria no me falla, de la última jura de bandera celebrada en este cuartel villero, antes de que el servicio militar se trasladara a Hoya Fría (CIR 15).

Corría el año 1961 y yo apenas contaba con diez años cuando, junto a mi primo Enrique Abréu Rodríguez, fui a presenciar aquel acto castrense. La ceremonia tuvo lugar en los terrenos anexos al exconvento agustino de Nuestra Señora de Gracia, un enclave formidable equipado con piscina, cuadras de caballería y espléndidos jardines. Subidos al muro que lindaba con el viejo camino de La Torrita, contemplábamos el espectáculo fascinados por el estruendo de la Banda del Regimiento de Infantería San Carlos, bajo la batuta del capitán don Santiago Reig Pascual.


Aquel despliegue supuso una auténtica revelación en nuestra infancia. Por un lado, nos cautivaba la solemnidad del desfile y la jura; por otro, la cercanía de ver a tantos orotavenses cumpliendo la mili en su propio pueblo. Entre ellos se encontraba Cándido León Cabrera, ebanista con taller en Los Cuartos, quien por entonces pretendía a mi hermana Fina Álvarez Abréu, estudiante de Magisterio en la Escuela Normal de La Laguna.

Aquel 1961 fue también un año de gloria futbolística: en el mes de abril, la U.D. Orotava se proclamaba campeona provincial de Primera Categoría por primera vez en su historia; el Juvenil Iberia de don Chano Hernández Lorenzo alzaba el campeonato provincial juvenil de Tenerife, y el C.D. Tenerife logrababa su histórico primer ascenso a la Primera División nacional.

En la primera de las imágenes posan tres entrañables reclutas y amigos: Cándido; Cañivano (quien fuera funcionario de Radio Nacional de España en Tenerife y casado con una amiga lagunera de mi hermana Fina, al que le perdí la pista), y Mundo (padre de Jesús García, custodio de estas fotografías). La segunda Instantánea nos traslada al patio central del cuartel villero, con los soldados vistiendo el uniforme de gala listo para salir a la calle.

Pertenecían a una de las últimas quintas que sirvieron en San Agustín a comienzos de la década de los sesenta. Realizaban la instrucción en el estadio de Los Cuartos y descendían desfilando hasta la Plaza de la Constitución, marcando el paso a menudo con los acordes de la banda militar capitalina. Por las tardes, el viejo campo de fútbol de El Quiquirá y el barranco se convertían en el escenario de sus prácticas de tiro.

Son recuerdos imborrables de una infancia que quedó marcada por escenas singulares: la presencia de las tropas en la magna procesión del Corpus villero o escoltando al Cristo Difunto en la tarde del Viernes Santo; los futbolistas de la U.D. Orotava vestidos de paisanos entre filas, o el sobrio toque de corneta al atardecer para el arriado de la bandera junto a la portada plateresca del antiguo convento. Los domingos y días de fiesta, la Plaza de la Constitución se transformaba en un bullicio, un verdadero hormiguero teñido por el uniforme de los soldados.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


jueves, 13 de agosto de 2020

LORENZO, EL ETERNO

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (14/08/2020), estas notas que tituló; “LORENZO, EL ETERNO”: “…Las canas que peina Lorenzo Dorta García dicen mucho de su dedicación y de su compromiso. Ni la COVID-19 pudo con él. Y algunos otros quebrantos de salud anteriores también fueron superados. La tenacidad fue su punto fuerte. Jamás se arrugó este todoterreno de la política que fue alcalde de su municipio, Garachico, una pila de años y consejero del Cabildo Insular de Tenerife, otra pila. El embajador de la Isla Baja por antonomasia, el que se desplazaba a diario hasta Santa Cruz, en su propio vehículo. El hombre al que ya en trance de jubilación, pidieron que se hiciera cargo del Consorcio Daute-Isla Baja, integrado por los ayuntamientos de Garachico, El Tanque, Los Silos y Buenavista y el Cabildo tinerfeño. A regañadientes aceptó pero ‘solo’ estuvo veintidós años al frente. Ni registrando escritos accedieron a su voluntad de dejarlo.

Ahora parece que su retirada va en serio. Si no fuera porque ya se conoce hasta su sustituto, el silense Gregorio Pérez Medina, que ejerce desde el pasado mes de mayo, habría que poner entre interrogantes ese cese. A Dorta le conocimos desde que colaborábamos en La Tarde y hacíamos información deportiva en Radio Popular de Tenerife. Él fue quien nos presentó a su antecesor, Pascual González Regalado, a Carlos Acosta, estupendo escritor, y a Javier López, jugador que fuera del Tenerife antes de entrenar a Puerto Cruz, Gara y Realejos y tener a su cargo la Escuela de Entrenadores de la Federación Tinerfeña de Fútbol. Era un apasionado de este deporte, tal es así que algunas ideas inculcó a Juan Carlos Alemán Santana quien, teniendo plaza de maestro en Garachico, desempeñó aquí su primer destino político como concejal portavoz socialista elegido tras los comicios locales de 1979. Alemán nos dijo una vez: “Yo no entiendo ni me gusta el fútbol. Pero Lorenzo hace que te escuche todos los días”.

Y en un Tenerife-Las Palmas, por cierto, en el Heliodoro, coincidimos a la entrada en busca de butaca. Llevaba la camisa empapada y en marcado tono irónico le dijimos que quien lo veía podía pensar que venía del gimnasio. En el mejor de sus tonos, replicó que estaba llegando del hospital donde, para recuperarse de su afección, era sometido a una de esas sesiones clínicas que tanto hacen sudar (No sabíamos nada de su dolencia y no articulamos frases para disculparnos. Era para meterse debajo de la butaca, desde luego. Sobrellevamos el trance de la forma más distendida posible).

Político nato, por tanto, que ejerció en el régimen político anterior y vivió a tope la transición democrática. Fue amigo personal de Adolfo Suárez cuando el duque aún no era tal pero ya paseaba sus encantos por las islas. Luego vino aquel desencuentro por el cambio de siglas (de UCD a CDS) pero en el nomenclador quedó para siempre la avenida rotulada con el nombre del presidente. Siguió los pasos de otros centristas que abrazaron el nacionalinsularismo. Hasta que dejó paso en la alcaldía a Juan Manuel Nelly y él prefirió los cometidos cabildicios, que ya conocía por cierto.

Lorenzo Dorta cultivó amistad personal con Rafael Caldera, profesor de Derecho del Trabajo, presidente en dos ocasiones de la República de Venezuela, fundador del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), autor de varios tratados de ciencias políticas y un reconocido experto en la figura del lingüista Andrés Bello. En cada visita a la isla, acompañado de su esposa, Alicia Pietri Montemayor, ahí estaba Lorenzo para hacer de anfitrión.

Lo de misión cumplida aplicado a Dorta, se queda corto, claro. Desde su último cargo, contribuyó a desarrollar la comarca. Valgan estos exponentes: su localidad natal dispone de una instalación portuaria que acabó con un déficit prolongado; Buenavista acogió campo de golf y hotel; Los Silos registró mejorar en su litoral y una carretera que liberó al casco y El Tanque pudo abrir su ecomuseo después de esperar más de una década.

Tenacidad y perseverancia, sus cualidades, acreditadas con sus amigos y adversarios políticos, a los que respetó. Como el Roque, resistió los embates. Le gana, por fin, su familia. Lorenzo, el eterno…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

miércoles, 12 de agosto de 2020

TEXTO: LUIS PERERA LUIS


 

LUIS PERERA “JUNIOR”, remitió entonces (12/08/2020), estas notas, referentes al texto de su padre LUIS PERERA LUIS, que leyó el pasado día 10 de Agosto del 2020 en la misa celebrada en el templo Parroquial y Matriz de Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava, atribuida a su abuelo: ANTONIO OTAZZO fallecido en trágicas circunstancias en su domicilio particular de Venezuela, a los 91 años de edad: “…En nombre de la familia de Antonio Otazzo Padrón, también de la Asociación Cultural que lleva su nombre y del mío propio agradecemos, MUY SINCERAMENTE, la presencia de todos ustedes hoy aquí, en momentos en los que las numerosas muestras de condolencias, de ánimos y de sentirnos arropados como hoy, supone ENERGÍA para seguir con la lucha diaria.

La noticia de la trágica, injusta y horrible muerte de mi Padre me afectó muchísimo, nadie merece morir así, menos aún un creador y humanista como él. Precisamente hoy cumpliría 91 años. Desde aquí desearles a mis hermanos y hermanas de Venezuela mucho ánimo, salud, fuerza y amor.

En el año 1954, con 25 años, mi Padre emigró a Venezuela. Fue en 1980 cuando regresó puntualmente a Arafo para homenajear, con la realización de una escultura, a su abuelo (mi bisabuelo) Aarón Luis Otazo Marrero fundador de la primera Banda de Música, dentro de los actos de Hermanamiento entre los municipios de Arafo y La Orotava. Ese día mi amada Madre, Luisa Perera, me acompañó para que conociera personalmente a mi Padre. Fue la primera vez que lo vi. Estuve todo un mes con él ayudándole a modelar y montar la escultura… la vena artística ya la sentía en mi interior.

Tengo tantísimos recuerdos de mi infancia y de mi juventud que lo mejor es quedarnos con las cosas buenas que cada uno tiene, todo es un aprendizaje continuo y EL ARTE, como la vida, tiene muchos caminos.

Recuerdo cuando pintamos juntos este “Cristo Crucificado” en mi casa. Yo, ese día me encontraba en mi estudio pintando un Teide de gran formato; en otra habitación se encontraba él, vino a dar conmigo y me dijo de pintar, entre los dos, el Cristo. Yo me adapté rápido a su estilo de pintura y disfruté, sobre todo, con los colores.                             

Siempre lo he dicho: “La vida es color y sin color no hay vida”. Y ÉSTE FUE EL RESULTADO.  

Nuestra gran amistad con el Padre Antonio Hernández, por aquel entonces párroco de esta Iglesia, dio lugar a regalárselo como muestra de aprecio y respeto.

Agradecerle a mi Padre Antonio Otazzo los genes artísticos que heredé… y quisiera recordar a mi otro “Padre” y amigo el gran escultor imaginero don Ezequiel de León Domínguez, quien me orientó en mis primeros pasos artísticos en su taller de su casa en La Perdoma, donde compartí con él y su familia años de una gran amistad y felicidad. Dos grandísimos genios villeros y universales, Otazzo y Ezequiel de León, amigos en su juventud, atraídos por el amor a las artes plásticas y que la Villa de La Orotava tuvo la suerte de verlos nacer.

Agradecer la presencia de todos y un grandísimo abrazo lleno de amistad, luz y color…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL