martes, 18 de agosto de 2020

LA VIRGEN DEL CARMEN DE MAMÁ

 

Con sus casi 40 centímetros de altura, una bella talla de madera presidía el aparador del dormitorio de mi madre, María del Carmen Abréu González. Aquella pieza fue un obsequio de las operarias de su taller de modista de caballero. Según me cuentan, fue adquirida en el emblemático bazar de doña Chana Lima Méndez, en la calle El Calvario, un rincón inolvidable que anunciaba la entrada de clientes con el repique de un viejo timbre-campanario.

Siendo niño, la figura despertaba mi fascinación. Ignoraba entonces su valor artístico, hasta el punto de pedírsela prestada a mi madre para convertirla en el centro de nuestras procesiones infantiles.

Finalmente, la herencia familiar llevó la imagen a manos de mi hermana, Carmilla Álvarez Abréu, depositaria también del nombre de nuestra madre. A ella le solicité estas fotografías para mi archivo personal. Hoy en día, la pieza sigue custodiando su mesilla de noche, convertida en el faro de sus oraciones por los nuestros.

La pequeña obra, cuyo valor material y afectivo es incalculable, requiere una profunda restauración. He aconsejado a mi hermana que confíe esta tarea al escultor Jesús León Cruz. Él es digno heredero del recordado maestro orotavense Ezequiel León Domínguez y mantiene vivo el histórico taller familiar en el barrio villero de La Luz.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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