miércoles, 13 de julio de 2022

JUAN CARMELO

Otra noticia triste que me remite su ex; Lidia Electra Hernández González, el fallecimiento del amigo y compañero de pupitre en el Colegio de San Isidro Juan Carmelo Hernández González que lo conocíamos por Juan Carmelo el “Panadero”.

En la fotografía vemos al amigo Juan Carmelo Hernández González, con sus hijos Boris y Álex Hernández y Hernández.

Nació en la Villa de La Orotava el 11 de noviembre de 1949. Y falleció en la misma Villa el 12 de julio del 2022, a los 73 años de edad.

Hijo de Jovita González Suárez (panadera) y Jaime Hernández. Tenía tres nietos. Carla, Marcos y Néstor.

Estudió en el Colegio de San Isidro de la Villa de La Orotava, perteneció a la promoción bachillerato superior 1964 - 1965. Jugó al baloncesto en el Juvenil Águila del Valle.

Su vida laboral estuvo distribuida entre la Refinería de Tenerife, Banco Bilbao de La Villa de La Orotava y gestor administrativo de una empresa de  embutidos, también en la Villa, en el barrio de La Luz.

Fundador en el año 1964 de la agrupación folclórica Juvenil Teide, en la que formó parte del cuerpo de baile.

Era un excelente muchacho, un gran amigo, amigo de sus amigos, sobresaliente comunicador, y esplendido padre y abuelo.

Descansa en el  paraíso eterno, colmado de paz y misericordia, aquí dejas unos hijos y nietos maravillosos que te querian.

Un abrazo. Hasta siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

sábado, 9 de julio de 2022

FERRÁNDIZ, EL GENIO

Fotografía compartida por “Pivot World 9”

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (09/07/2022), estas notas que tituló; “FERRÁNDIZ, EL GENIO”: “…Fue en julio de 1977, poco después de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura de Franco y unos días antes de que se iniciaran las Fiestas de Julio. Fue en el hotel Semíramis del Puerto de la Cruz, dirigido entonces por Klaudius Heck que, además de excelente profesional del turismo, era un empedernido amante de la filatelia y la numismática y poseía unas colecciones extraordinarias. Su participación fue decisiva para que un matasellos inmortalizara la convocatoria y contribuyera a la difusión.

Allí, entonces, se celebró el primer Congreso Mundial de Entrenadores de Baloncesto. Duró cuatro días (del 7 al 11) y comenzó tal día como mañana hace ahora cuarenta y cinco años Lo organizó la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto (AEEB) con la colaboración de la incipiente asociación mundial de técnicos (la WABC, World Association of Basketball Coaches), dependiente de la FIBA.

Allí conocimos a Pedro Ferrándiz, entrenador de la sección de baloncesto del Real Madrid. Julián García Candau, jefe de Deportes de El País, había publicado al respecto un artículo que anticipaba la importancia de aquela convocatoria. Este era su texto, bajo el título Un congreso importante:

 

“El próximo mes de julio, Tenerife será la sede del Congreso Mundial de Entrenadores de Baloncesto. De la mano de Pedro Ferrandiz y de la Asociación Española del gremio, llegarán a España los más importantes preparadores de la actualidad. Cabe la posibilidad incluso de que Madrid se convierta a partir de entonces en la sede mundial permanente. Sería una manera como otra cualquiera de centralizar, para en el deporte español, una serie de actividades aprovechables. La Asociación de Entrenadores de Baloncesto, además de servir para los fines técnicos habituales, se ha convertido en una institución social que probablemente tendrá imitadores en breve plazo de tiempo. Es hasta posible que se llegue a una unión universal de entrenadores españoles. El contacto entre los del baloncesto y el atletismo aunque informalmente, ya ha existido.

“El congreso de Tenerife tiene graves inconvenientes para que se desarrolle de un modo absolutamente satisfactorio. Como siempre, son las cuestiones económicas las que ponen trabas. La Federación Española de Baloncesto, tan generosa en determinados casos, como en el europeo de Barcelona o el preolímpico de Hamilton, dice que no tiene presupuesto para este caso concreto. En la DND la persona que prometió ayuda verbalmente cesó recientemente.

Si se piensa que el combate Velázquez-Muangsurin, en Segovia, ha tenido clara finalidad turística, nada de particular tendría que con Tenerife se hiciera algo similar. Por supuesto que la DND, también generosa en muchos casos, podría echar una mano a los profesionales del basket”.

En aquel congreso, Ferrándiz, ya con títulos deportivos en su haber, impartió doctrina. Los plumillas corrían tras él en el hotel para obtener unas declaraciones de quien sería también seleccionador nacional. Con el paso de los años, el laureado técnico se convirtió en una verdadero genio del baloncesto, un teórico distinguido “que se había cansado de ganar”, según dijo en cierta ocasión. Ingresó en el Hall of Fame (Salón de la fama) y fue Miembro y Collar del Comité Olímpìco Internacional (COI). La revista ‘Gigantes del basket’ le distinguió con el galardón de “Mejor entrenador de baloncesto español del siglo XX”. Su currículum, desde luego, impresiona. Una auténtica leyenda.

Aunque siempre será recordado por una treta sin igual que llegó a modificar las reglas del juego y de las competiciones. Fue el 18 de enero de 1962. En el Foro Ferrándiz-As, en 2003, describen aquel lance de forma ilustrativa:

"Lo teníamos previsto –explicó Ferrándiz- y habíamos estudiado la jugada antes del partido. Jugábamos en Varese en octavos de la Copa de Europa, era el partido de ida y quedaba la vuelta en Madrid. En el primer tiempo ganábamos 36-44, pero la cosa se puso fea. Hightower estaba lesionado y Emiliano en el banco. A falta de dos segundos metieron la canasta del empate a 80 y eliminaron por faltas a Morrison. Estábamos en inferioridad clara y la prórroga no nos convenía. Pedí tiempo muerto y saqué a Alocén".

Ahora habla Alocén: "Me dijo: 'Lorenzo, ya sabes lo que tienes que hacer'. Sacábamos de debajo de nuestra canasta y me la pasó Lluís. Emiliano estaba esperando para palmear si la fallaba, pero la metí limpia y fingí celebrarlo. La afición italiana empezó a gritar alborozada '¡Lorenzini, Lorenzini!".

Lluís remata la historia: "Nosotros le agarrramos como si se hubiera vuelto loco para que los árbitros no pitaran técnica y anularan la canasta. Pero un jugador del Varese, Toth, empezó a recriminarnos. El público se dio cuenta y empezó a tirarnos de todo". Pero la treta y la bronca valieron la pena: el Madrid ganó por dieciocho puntos en la vuelta y llegó a la final, que perdió ante el Dinamo Tbilisi. La FIBA prohibió la autocanasta bajo multa de 1.000 dólares y expulsión de dos años. Como tantas veces en una carrera que le vería ganar cuatro Copas de Europa, Ferrándiz había sido el más listo”.

Hasta siempre, genio. Los que nos quedamos, te seguiremos admirando…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

jueves, 7 de julio de 2022

FELIZ CUMPLEAÑOS NÉSTOR

En el muro del FACEBOOK del amigo de la Villa de La Orotava JESÚS ROCÍO RAMOS, aparece un magnífico y extraordinario trabajo suyo que comparto con su permiso, adaptado por ÁNGELA PÉREZ ROCÍO, que se titula “FELIZ CUMPLEAÑOS NÉSTOR”: “…Otro siete de julio, otro día de San Fermín, y como no, tú cumpleaños y tal como te prometí, voy a seguir recordando lo bien que lo pasábamos juntos.

Voy a empezar contándote que después de dos años de ausencia, por la dichosa pandemia, volvieron a celebrarse las fiestas. En verdad, que nos hacía falta para cambiar, el tan enrarecido ambiente. Yo no sé si volverá a suceder, ver nuestras fiestas de La Orotava y los carnavales en Santa Cruz, el mismo mes de junio y los mismos días. Si, no te extrañes, sucedió así al no poderse celebrar en sus fechas los trasladaron a junio, coincidiendo con nuestras fiestas (el turismo es un gran invento).

Aún así fueron las más fluidas de hace muchos tiempos. Recuerdo que tú tenías dos fechas para lucir el sombrerito y demostrándolos que estabas de fiesta era el lunes de carnaval y lo guardabas para el domingo de la romería. Este año no te hubiera dado tiempo para guardarlo. ¡Coño como gozabas!

Cambiando de tema, no te puedo explicar, la emoción que sentí al encontrar en mi baúl, la fotografía de tu boda, donde estamos todos los de casa juntos. Creo que es la única.

En ella se puede observar la mirada cariñosa de papá, a su primer nieto Angelito, el que hoy tiene más edad y más entero que la que tenía papa en aquel entonces. Seguí buscando y también me encontré con estas fotos, de los cuatro amigos inseparables, Juan Sosa, Torres Hilario Hernández, Pérez Lorenzo Pérez Bautista, y tú Luciano Néstor Rocío Ramos, una en el antiguo recodo, en la Torrita y otras en la playa de Martiánez, en una exhibición de bañadores. ¡Qué risas eran aquellos tiempos! y nos quejamos hoy.

Me voy a despedir contando lo que yo sé de tu viaje a Venezuela, a casa de nuestra hermana Nena,

la que hizo que ese viaje fuera para ti inolvidable. Así fue según me contaste, pero no me dijiste nada del susto que le hiciste pasar cuando fuiste de valiente en el metro, a ver a un amigo a Katia, al que según tú te esperaba en la estación. Fuiste muy temprano y eran las once de la noche y no sabían nada de ti. Estaban tan preocupados que iban a dar parte a la policía por si te hubiese pasado algo. Tu tan campante a las doce de la noche, llamaste como si nada, tal vez creías que estabas en La Villa abajo y también cuando fuiste a visitar a otro amigo del cuartel.

Esta vez fue Nena contigo, y cuando fueron a la casa les salió una señora. Te dijo que no se encontraba, pero que vendría en una hora. Ya pasado el tiempo volvieron, tocaste y te salió el y después de saludarlo le dijiste que ya habías estado antes y que la asistente te había dicho que venías en una hora. Él te digo que no era la criada, que era la señora. Tú te quedaste como si nada, pero a Nena le temblaban hasta las piernas.

Voy a terminar por hoy recordando lo que me dijiste al regreso con esa cara de niño bueno, que le habías preguntado a Nena cuando llegaste que si sabía hacer un potaje y te dijo: ¡pero muchacho que dices coño! Tengo que reconocer que me equivoqué, porque los hacía buenísimos. Lo mismo que el rancho y las papas rellenas, el pabellón y las arepas, y qué postres. ¡Qué coño, así vine con unos kilos de más! y muy agradecido por lo bien que se había portado conmigo.

Una vez más nos demostraste, tu nobleza, tu humildad, en no querer ofender ni hacer mal a nadie, por eso serás siempre querido y recordado por todos.

Tengo muchas más cosas que contar, pero los dejos para el próximo año si todavía estoy por aquí.

Viva San Fermín y feliz cumpleaños Néstor, un fuerte abrazo de tu hermano Jesús y familia, y como tu decías: “un respetito…” “sin comentarios”…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

miércoles, 6 de julio de 2022

MARTIÁNEZ, HISTORIA RECUPERADA ANTESALA DEL NUEVO HOTEL

Fotografías correspondientes a los bellos y esplendidos jardines del desaparecido Hotel Martiánez del Puerto de la Cruz y la fachada estilo canario colonial, remitida por el amigo portuense; Bernardo Cabo Ramón, con arreglos de mi compañero de docencia en el IES La Orotava Manuel González Pérez;  Domingo González Hernández.

El tristemente desaparecido y bello recinto hotelero portuense pertenecía en propiedad a los hermanos Fernández Perdigón.

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS. Remitió entonces (06/07/2022) estas notas que tituló; “MARTIÁNEZ, HISTORIA RECUPERADA ANTESALA DEL NUEVO HOTEL”: “…Estuvo sobresaliente la joven historiadora teguestera y afincada en el Puerto de la Cruz, Ana Isabel de León González, con la conferencia ‘Hotel Martiánez: nuevos datos sobre la empresa y sus jardines’ que inauguraba ayer tarde un nuevo ciclo de conferencias de historia local que se ha convertido ya en un clásico de la programación de las Fiestas de Julio.

De León expuso un trabajo muy bien documentado. Los historiadores jóvenes, desde luego, se vienen caracterizando por el rigor que imprimen a sus investigaciones, primero seleccionando asuntos que son de indudable interés y de los que existe escasa documentación; y segundo, presentando los resultados de forma amena y llamativa –generalmente apoyándose en las gráficas e imágenes de un power point- que fortalece una posible publicación.

Pues gracias al testimonio de Ana Isabel de León González, pudimos constatar que los jardines del antiguo hotel Martiánez sí tienen valor histórico. Las vicisitudes de la empresa propietaria y la aportación de las familias que se esmeraron en contar con unas dotaciones ajardinadas y sugerentes que cualificaban la oferta del establecimiento fueron descritas por la conferenciante que puso en valor el contexto (aún se llamaba Puerto de Orotava cuando fue construido) y la evolución de la singular edificación y sus jardines al otro lado de la calle Valois en una penetración escalonada hacia el Sitio Litre.

(Esto fue, el estudio histórico minucioso y detallado, lo que nos faltó en su día, en el mandato 1999-2003, cuando en el ejercicio de la alcaldía, intentamos llevar a cabo la recuperación de los jardines de Martiánez. Aquel proyecto multidisciplinar, junto a la remodelación de la plaza Viera y Clavijo, precisaba de una investigación histórica como la que ha hecho Ana Isabel de León. Ahora lo ha refrescado trasladándonos a otro tiempo pero, sobre todo, sacando a la luz la tipología de uno de los primeros hoteles de Canarias. Los más jóvenes, casi niños, evocamos el césped de Martiánez, allí donde jugábamos –los más jóvenes inventaron allí el fútbol-sala cuando lo hacían todos los sábados- en la propiedad de Pedro Fernández Perdigón, antes de afrontar su derribo y la construcción modernista de un hotel que, con el mismo nombre, se incorporaba en los años 70 del pasado siglo a la industria turística local).

La vicepresidenta del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), Margarita Rodríguez Espinosa, recomendó inmediatamente a la conferenciante la publicación de su texto en la revista de la entidad, Catharum. No vaya a ocurrir que también se pierdan o dispersen los contenidos, la valiosa aportación que nos ofreció en el salón noble del Ayuntamiento portuense, cuyo alcalde-presidente, Marco González Mesa, dejó entrever que la próxima semana serán firmados los documentos que impulsarán la materialización de un nuevo proyecto, de un nuevo hotel Martiánez.

Noche, pues, de plácemes: historia recuperada, una joven historiadora convertida en revelación y anuncio de una edificación que mejorará la oferta alojativa y, sobre todo, acaba con un punto negro, un impacto negativo y antiestético en cl corazón turístico de Martiánez…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

martes, 5 de julio de 2022

PREGÓN DE LAS FIESTAS MAYORES (FIESTAS DE JULIO) DEL PUERTO DE LA CRUZ, AÑO 2022.

Fotografía compartida con CHAGO MELIÁN en su cuenta del facebook.

 

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (05/07/2022) el pregón de las Fiestas Mayores (Fiestas de Julio) del Puerto de la Cruz, año 2022.

Leído por el cantante tinerfeño SANTIAGO MELIÁN  SUÁREZ. En las escalinatas del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz, el miércoles 29 junio/2022, titulado: “SENCILLAMENTE, UN SENTIMIENTO”: “…Sencillamente, un sentimiento

Pregón de las Fiestas de Julio 2022

Escalinatas del Jardín Botánico

Puerto de la Cruz (Tenerife)

Miércoles 29 junio/2022

Señor alcalde:

Dignísimas autoridades:

Candidatas al reinado:

Señoras y señores:

 

Permitan que, en primer término, agradezca personalmente el encargo que me han encomendado:   oficiar de pregonero de las Fiestas de Julio del Puerto de la Cruz, cometido que asumo con gran sentido de la responsabilidad y comprometido, desde el mismo momento de la aceptación, a estar a la altura de las exigencias.

 

Porque estos festejos son un acontecimiento fervoroso y popular, como pocos en las islas; porque me han precedido destacados e ilustres profesionales de las ciencias y las artes; y porque emprender una nueva fórmula de participación, más allá de un canto frente al océano y ante la venerada imagen, supone un ensayo que, ante todo, acentúa los sentimientos y el afecto que me unen a esta ciudad, tan llena de creatividad y amigos que me han dispensado un trato que me siento obligado a corresponder.

 

Portuenses, visitantes, amigos todos: no soy orador ni cronista, ni mucho menos escritor. Hoy me dirijo a ustedes con el simple pero noble propósito de pregonar, con alma y corazón, las que son unas fiestas singulares, de indiscutible sabor marinero y de ámbito cosmopolita que hace honor a la vocación cosmopolita que esta ciudad ha sabido ganarse para proyectarse al mundo con ese espíritu de acogida e integración que la hace todavía más atractiva y encantadora.

 

Acepté con honor tal petición que me hizo el Ayuntamiento y la verdad, he de decir, que para mi no es fácil ya que nado en otras aguas, como la música y la pintura. Esto de hablar y escribir, sobre la historia, episodios, costumbres y personajes, del presente y del ayer, infunde verdadero respeto. Pero al Puerto, a sus gentes y representantes, no se le puede negar una petición, máxime después de haber compartido tantas vivencias juntos.

 

Soy natural de un pueblo de mar donde el brezo y el salitre han sido parte de mi vida. Una aldea marinera, al pie del macizo de Anaga, llamada Punta del Hidalgo que pertenece al municipio de San Cristóbal de La Laguna.

 

Una ‘punta’ donde los rompientes son constantemente abrazados por la blanca espuma y teñidos con los azules marinos, cerúleos y turquesas, que nuestros mares y cielos nos reglan en su proceso de esplendor.

 

Así es mi Punta del Hidalgo, igual a su tocaya Punta Brava. ¡Quién no ha contemplado una puesta de sol en esas maravillosas costas de nuestras amadas ‘puntas’!

¡Quién no ha escuchado desde esas zonas ese constantemente renovado sonido del mar bravío! El canto de las gaviotas y las pardelas. Respirando la maresía inconfundible, mientras nos embelesamos por los ardientes tonos rojos y naranjas de nuestros atardeceres. Somos isleños y podemos gritar con orgullo que, con nuestra sangre, corre el salitre del mar y el fuego los volcanes de un pueblo tesonero y emprendedor. Y como esa Naturaleza nos ha obsequiado con un paisaje único, es consecuente que aspiremos a ser felices aquí. Y también, a compartir esos ideales con quienes nos visitan desde otras latitudes.

 

Sí, mi apreciado Puerto de la Cruz: ¡Cómo te he caminado adentrándome en tus calles, con tu inestimable cultura extranjera y tu gente marinera, en diálogos de mar y convivencia sana y fructífera. Y la Virgen del Carmen, siempre la Virgen, presidiéndolos, con alegría, desenfado y afán positivo.

 

Como dice esta cuarteta inédita del ilustre periodista portuense, Salvador García Llanos, a quien agradeceríamos que se prodigara más en este género:

                              “Subo al Taoro y te canto;

                              yo te canto, pueblo mío,

                              y desde aquí hasta el bajío

                              que resiste con su llanto”.

 

Un pregón, ya se sabe, invita a evocar, a hacer memoria. Muchos de los que estamos aquí conocimos un Puerto de la Cruz esplendoroso, animado, bullicioso y sandunguero.

 

Los jóvenes –porque alguna vez fuimos jóvenes- teníamos la inquietud de explorar mundos nuevos. En nuestros pueblos, la diversión, por lo general, eran bailes de sociedad o verbenas populares. En cines –sin proyecciones en aquellos días- o en plazas públicas, en casi todos los pueblos, ahí es donde teníamos la libertad respetuosa de divertirnos.

 

¡Pero ‘La Meca’ era el Puerto! Sin duda.

 

El Puerto de aquel entonces –hablamos de los sesenta y setenta, hasta bien avanzados los ochenta- acogía un turismo excepcional, de medio-alto poder adquisitivo, que dejaba divisas y aspiraba a fijar aquí, especialmente en invierno, su segunda residencia.

 

A este lugar, dinámico y siempre encantador, acudíamos con ganas de vivir a todo ritmo. Esas noches portuenses se abrían de par en par, eran ‘el no va más’. Estar en su núcleo, después de haber cogido tres guaguas, era ya una proeza. ¿Quién tenía coche propio en aquellos años?

 

En esos tiempos, todos los hoteles y salas, en sus parrillas disponían de su propia orquesta o grupo musical. ¡Y muy buenos, por cierto!

 

Yo quedaba prendado con su sonido en directo y ello significó para mí todo un descubrimiento ya que, con el paso de los años, hacía lo mismo en esas noches musicales del Puerto.

 

A ver: ¿quién no iba a una discoteca –y en aquel entonces había muchas- y ahí cerrábamos la noche?

 

Bueno, ya de madrugada esperábamos la guagua en los portones de pensiones o casa de huéspedes cercanas a la plaza del Charco. Allí, en en las inmediaciones del refugio pesquero, estaba la parada –sería una exageración llamarla estación- y más de uno dábamos una cabezadita en el interior del portal. Muchas veces, para hacer tiempo hasta la llegada del autobús –término solo utilizado por migrantes o visitantes-, nos adentrábamos en la playita del muelle para ver llegar los barcos cuyos tripulantes terminaban su faena. Venían llenos de sardinas, chicharros y caballas y les ayudábamos con sus parales a subirlos a sus sitios pertinentes. Por esa gratificante ayuda estos buenos  marineros o pescadores nos obsequiaban con pescado.

 

Cuando regresábamos en la guagua, al llegar al destino, el cobrador nos tocaba y muchas veces gritando, nos decía:

-¡Hey! Que hemos llegado.

 

Por eso siempre decíamos: “Sí, señor. La onda –entonces la palabra ‘movida’ no había sido patentada-  está en el Puerto”. Y hasta allí íbamos todos. Por eso les digo:

 

                              “Hay una perla en el Puerto

                              que brilla más que la luz;

                              donde el alma se recrea

                              que es mi Puerto de la Cruz”.

 

Tiempos juveniles. Aventureros. Osados. El Puerto nos brindaba sus alicientes. Que no eran pocos, desde luego.

 

Y con esos precedentes, llegó el momento en el que ya tuve una participación más activa con este querido pueblo y sus manifestaciones. Les cuento:

 

En 1974, trabajando en la ‘Barbacoa Tacoronte’ con mi grupo Aguacada, en una actuación apareció un ciudadano americano, don Carlos Brill, con su esposa Lei. Al finalizar el espectáculo se acercó hasta nosotros , dijo que le gustaba mucho el grupo y, sobre todo, mi forma de cantar.

 

Su esposa Lei era de Hawaii y nos explicó que quería traer un ballet polinésico con bailarinas y un maestro samoano, quien nos enseñaría a tocar la música y la percusión tribal del folklore de aquel archipiélago. Nos encantó el reto.

 

El 13 de agosto de 1976 llegó el elenco de guapas hawaianas junto al maestro samoano y a los pocos meses comenzamos a trabajar en el hotel Parque San Antonio. Estuvimos mucho tiempo entre este recinto y la sala ‘Aloha Hawaii’, luego denominada ‘Tenerife Palace’, donde ofrecíamos diariamente, en temporada invernal, un espectáculo que gozó de gran aceptación.  A veces hacíamos doblete, en la otra sala, la ‘Cueva romántica’.

 

Y aquí, en esta sala portuense, vino al mundo el tema que se consideraría el buque insignia de  mi repertorio musical. Les digo:

 

En ese tiempo, había un grupo llamado “Los Tequila” que se inclinaron por las corrientes musicales sudamericana y elevaron el género del bolero. Su solista, Manolo Mena, en paz descanse, vino un día a la sala y me pidió que le cantase en su boda el ‘Ave María’, de Franz Schubert.

 

Me proporcionó una cinta de casette, con su grabación en napolitano. Allí se empezó a fraguar la interpretación que, de alguna, es sostén de mi trayectoria.

 

Con dos pianistas y en directo, un 26 de abril de 1981, canté mi primer ‘Ave María’. Quiero resaltarlo porque fue en la Iglesia de la Peña de Francia. Allí estaba Francisco Afonso Carrillo, el mítico alcalde. Dos años después, y de la mano de mi apreciado amigo, al que quiero y respeto, José Ramón Castilla Yanes, alias Pepín, introducían como algo consustancial en la tarde del Carmen festivo portuense, cuando se celebra la  tradicional embarcación y la procesión marítimo-terrestre, el canto del Ave María desde el balcón de la familia del doctor Gerardo García Fernández.

 

Lo que se ve desde ese balcón, el sentimiento que se palpa de miles de personas, que se palpa desde arriba,  es inenarrable. Me es muy difícil describirlo. Desde ese entonces, solo un año he dejado de cantar el Ave María, al encontrarme en América con conciertos programados y contratados.

 

Incluso en estos dos años de penosa pandemia, he cantado a la Virgen marinera, a la patrona de los marineros y de los pescadores. En uno, en la Iglesia de la Peña; y en el otro, en la representación grabada desde el refugio pesquero, en los exteriores de la Casa de la Aduana. Aquí lo hice con mi querido amigo Tony Acedo con el que levamos al cielo nuestros cantos entre el arrullo de los cargadores y cofrades de San Telmo y de nuestra venerada Virgen del Carmen.

Portuenses, visitantes, amigos todos: yo soy un hombre de mar. He nacido y vivido entre el murmullo de las olas de este Atlántico azul que nos baña, entre pandorgas, bicheros y cañas, entre acantilados y valles, en bajíos y bellos rincones donde se escucha el  silencio y se habla con Dios, con el alisio y la maresía.

 

Así voy curtiendo mi vida y mi canto, abrazando lugares de mis islas y su cálida gente y aprendiendo de todo para así cuidar el legado que nos dejaron nuestros ancestros.

 

Cuidemos y luchemos por pueblos como este, al que quiero y admiro desde los sentimientos que soy capaz de albergar y cuya fiesta vengo a pregonar, en tanto le dejo también mi visión pictórica del Gran Poder de Dios, en la confianza de unir este texto a la composición musical de la familia Ortí, tan pletórica y tan espléndida a la hora de cantar las bellezas y las cualidades de esta ciudad que tanto inspira y sugiere.

 

Siempre me he sentido un portuense más. Lo digo sinceramente, como brota mi canto. Hoy, más que nunca, cantaré y gritaré:

 

¡Viva el Puerto de la Cruz!

 

Muchísimas gracias…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


PUBLICIDAD DEL 48

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS remitió entonces (05/07/2022) estas notas que tituló; “PUBLICIDAD DEL 48”: “…La publicidad en 1948. En plena posguerra española no eran muchos los soportes y las empresas se movían con imaginación y entre dificultades para promocionarse y captar el interés de los depauperados ciudadanos. Algunos anuncios insertaban reclamos sencillos, simplistas, con alguna frase o concepto ocurrente que condensaban la oferta de la firma.

Los programas de las fiestas locales eran uno de esos soportes. El ex oficial mayor del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, Francisco Lasso Purriños, conserva una colección que da testimonio histórico y permite contrastar la evolución de los propios festejos del mes de julio.

En la colección, el programa de 1948, editado en Imprenta Rodríguez con fotos de Baeza, es muy llamativa la gráfica de la portada, que representa el acto de la fundación de la ciudad. Entre los personajes, se ve en primer término, al regidor don Juan Antonio Luzardo de Franchy, en el momento que da lectura al rollo (acta) fundacional. El cuadro es original de la ilustre paisana, Lía Tavío viuda de Soto, y está inspirado en Moreno Carbonero, según datos facilitados por el cronista oficial, Francisco P. Montes de Oca y García. La reproducción del mismo es obra del acuarelista portuense, Jerónimo Rodríguez Luis. La orla y titulares son de Juan Davó.

La publicación inserta textos de Sebastián Padrón Acosta, María Rosa Alonso, Cándido Chaves y Antonio Ruiz Alvarez. Pura literatura.

Pero es de publicidad de lo que queríamos hablar. Los anunciantes aparecen agrupados en la segunda parte del paginado del programa. Módulos de media y un cuarto de página, así como sellos más pequeños. La base de la inserción es prácticamente la misma: nombre del establecimiento o del propietario, breve síntesis de su oferta o productos, la dirección y, en algunos casos, el número de teléfono.

En 1948, ya aparecía, por ejemplo, el bar-restaurant ‘Rancho Grande’, en el paseo San Telmo, con “vinos del país y de marca y precios sin competencia”. Francisco Perera Acosta, “con máxima garantía” anunciaba construcciones y reparaciones radioeléctricas, ‘Vitavox-Electric’. José Bercedo Zarzosa ya exhibía, en Quintana,2, su “Almacén de tejidos, calzados y mercería”. El taller fotográfico Baeza, casa fundada en 1875, se anunciaba en media página del programa. Por ahí andan también los comerciantes Francisco Gómez Baeza y Ruperto Peña.

Curiosa la inserción del desaparecido Banco Exterior de España, entidad oficial de crédito, que también en media página, incluye un breve resumen de su último balance y de sus recursos, entre los que figuran las reservas cuantificadas en cuarenta y seis millones y medio de pesetas.

Hasta la farmacia y laboratorio de análisis clínicos de Juan Ruiz y Real, en la calle San Felipe, figura en esta guía comercial en la que también tiene espacio el ‘Cinema Olympia, el local de los grandes éxitos cinematográficos’. Antonio Castro Díaz, ‘fábrica de hielo, bebidas gaseosas y venta de pescado’, anunciaba su “fábrica” en la calle Las Lonjas”. En el ‘Salón Marina’, se hacían “Permanentes, tintes, manicuras y peinados”. En la calle Santo Domingo, estaba el ‘Café 1º de Mayo’, que decía tener “el mejor vino del país, bebidas de todas clases y los mejores armaderos”. Muy cerca, en la misma calle, era Mario Martín García el titular de ‘Café El Presidio’, “el lugar más acogedor para saborear estas fiestas”.

Joaquín Espinosa Afonso, en la calle Esquivel, se anunciaba como gestor de representaciones y comisiones. Estaban también Cristóbal Perera Rivero, con una pequeña fábrica de helados; el célebre “Bazar España”, de Carmen Gil, distinguido siempre en la popular calle de Las Tiendas; “Perfumería Luza”, que además de un gran surtido, vendía “zapatos y bolsos para señoras”; y el bar “El Capitán”, de Francisco Fernández.

Queremos suponer que las modestas aportaciones de los anunciantes servían para financiar la edición del programa anunciador y puede que algunos actos populares. En las notas finales, algunas curiosidades. Por ejemplo: “La Comisión de Fiestas invita al vecindario a engalanar e iluminar las fachadas de los respectivos domicilios, en especial los situados por donde pasen las procesiones”. Y esta otra: “La plaza del General Franco será decorada con la nueva arquería de cortinas, reproducción de la antigua destruida y estará profusamente iluminada”…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

sábado, 2 de julio de 2022

JALO 100 AÑOS

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS remitió entonces (02/07/2022) estas notas que tituló; “JALO 100 AÑOS”: “…El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), con sede en el Puerto de la Cruz, hace una aportación inestimable al conocimiento y la difusión de la historia local coincidiendo con las Fiestas de Julio. En la presente edición, una exposición titulada Jalo 100 años, dedicada al artista portuense, Ángel Acosta Martín (1922-2015), al cumplirse el primer centenario de su nacimiento, propicia un acercamiento a su biografía y a su obra que los portuenses harán más suyas, seguro. No es solo identificarse con el autor de la imagen de la tan venerada Virgen del Carmen sino de entender su dimensión artística, su generosidad y su talante. “El artista más prolífico de cuantos dio el Puerto de la Cruz durante el siglo XX”, en palabras del historiador portuense Eduardo Zalba

La exposición, inaugurada ayer tarde por el alcalde de la ciudad Marco González Mesa, complementa el trabajo editorial iniciado en un primer momento por Inmaculada Acosta Carrillo a quien siguió la aportación desarrollada por la Asociación de Vecinos La Peñita en 2004, cuando vio la luz la publicación La Virgen del Carmen de Ángel Acosta y el Puerto de la Cruz: 1954-2004, de la que es autor el bibliotecario Fernando Viale Acosta. En esa ocasión, según se explica en uno de los paneles explicativos de los contenidos de la exposición, “una cuidada propuesta editorial aportó un documento sin precedentes en el contexto local para aproximarse a la figura del artista plástico, así como a los pormenores concernientes a la ejecución de la nueva talla de la Virgen del Carmen, entronizada en 1954”. Años más tarde, Emilio José Zamora González publicó una exhaustiva crónica de los homenajes sucedidos entre 2001 y 2005.

La exposición, por tanto, se centra en el estudio de la actividad productiva de Ángel Acosta para evidenciar las cualidades y destrezas en sus más de siete décadas de producción artística. Junto a ello, un material inédito de primer orden relativo a su trayectoria más personal, perteneciente al fondo familiar custodiado por sus herederos. Su contemplación es una oportunidad imperdible para quienes quieran profundizar en la vida y obra de un personaje singular que superó las adversidades de la vida y encontró en Tortosa (Tarragona), su villa de adopción, el marco donde desarrollar un trabajo artístico sobresaliente.

Su localidad natal nunca le olvidó. Ni le olvida. Como quedó acreditado en la apertura de esta exposición, con decenas de familiares y portuenses que siguieron atentamente las explicaciones de Eduardo Zalba que describió con esmero, para corresponder a la importancia del artista, los cinco ámbitos en que está dividida la colección de fotografías, bocetos, esquemas y hasta las esculturas que dejó inacabadas. El esfuerzo para recopilar parte de la obra ha sido meritorio, desde luego.

Si el relato cronólogico y técnico de Zalba sobresalió por su minuciosidad y porque condensó hitos de la producción del artista, no fue a la zaga el de Emilio Zamora, su sobrino, quien ponderó las vicisitudes –nombre incluido- de sus últimas estancias en el Puerto, donde probó en primera persona, con la modestia que le caracterizaba, los limitados afectos que se ganó, una suerte de prolongación del fervor que los portuenses dispensan a la Reina de los mares. En uno de esos desplazamientos desde Tortosa, décadas después de la entronización, pudo Ángel Acosta saber lo que la gente le apreciaba. Y ya como Hijo Predilecto de la ciudad, pudo pasar noches enteras desde el balcón del lugar donde se alojó, mirando el Atlántico infinito e imaginando a su Virgen surcando las olas.

En fin, Jalo 100 años, una exposición memorable que los portuenses, sin distingos sociales, deberían admirar…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL