martes, 24 de octubre de 2023

ALFONSO



ALFONSO RIVERO PÉREZ, nació en la Villa de La Orotava en el año 1942, muy cerca de la famosa y majestuosa Charca de los “ASCANIO”, detrás del Barranco y muy cerca, casi en paralelo del que fue estadio Municipal de La Villa de La Orotava “El Quiquirá”. En el seno de una familia humilde, trabajadora. Y falleció en la misma Villa el 24 de octubre del 2023 a los 81 años de edad.

Este mes de octubre se nos hace demasiado largo, en la marcha al imperecedero de amigos orotavenses, de villeros de  pro. Tres fueron futbolistas del Ud. Orotava, y los tres salieron de una escuela que en el tiempo aprendieron a darle a la pelota de banana y papel, calzados con alpargatas.

Alfonso estudió en las Graduadas de lo bajo del Ayuntamiento (actual Colegio público IES La Concepción).

Al mediado de los cincuenta del siglo XX emigró con sus padres y familia a Venezuela, hasta el año 1960 que regresan y se domicilian en Las Asomadas del Puerto de la Cruz.

Se formó como futbolista en su propio Barrio “El Quiquirá”, entre el viejo recinto futbolero, las huertas y el Barranco. Entonces nutrido de una gran escuelas de celebres futbolistas orotavenses en varias épocas.

Coincidiendo con la apertura del Nuevo Estadio Municipal de fútbol de la Villa de La Orotava, en lo bajo de la histórica “Huerta El Moral”, Los Cuartos. Ficha en el Infantil Águila Tinerfeña que dirigía Antonio Lima, pasando al Juvenil Plus Ultras de Nazario Hernández García (Chile), solo juega una temporada puesto que se va a Venezuela donde estaban sus padres. A su regreso en el mes de Diciembre del año 1960, ficha por el UD. Orotava de la primera categoría regional del fútbol tinerfeño, bajo las órdenes del míster chicharrero “Martinica”, conquistando el campeonato por primera vez para los Copos de Nieve.

A la temporada siguiente 1961 – 1962 ficha en el CD. Puerto Cruz, pero solo juega unos meses, hasta que una llamada de su compañero y amigo entonces jugador del CD. Castellón de la Tercera División Nacional Ramón Hernández Fariña, se enrola en las filas castellonenses. A partir de entonces inicia un periplo futbolero entre las regiones levantina, catalana y madrileña.

Del CD. Castellón, pasa al CD. Badalona, posterior al CD. Europa de Barcelona, hasta que lo ficha el Atlético Madrid de la primera división nacional. Al final es cedido al Rayo Vallecano (varias temporadas) entonces en la segunda división nacional.

Termina sus periplos futboleros por la península concretamente en el CF Cacereño, regresando a la Orotava para jugar en poco tiempo en el UD. Orotava (1ª Preferente) y después obtener el título de entrenador nacional, para amaestrar al UD. Orotava, CD. Puerto Cruz, Atlético Orotava y otros.

Se da la curiosidad que en la temporada 1966 – 1967, Alfonso en el Atlético Madrid coincidió con dos compatriotas suyos de La Orotava en la primera división del fútbol nacional; Francisco Sánchez García en el UD. Las Palmas y Nolito Hernández Sánchez en el Valencia.

Tres hermanos suyos practicaron el balompié; Joseito; UD. Orotava, CD. Tenerife y CD. Valencia “Mestalla”. Juanito; Infantil y Juvenil Once Piratas y CD. Puerto Cruz y Pedro; Infantil y Juvenil Once Pirata, y CD. Puerto Cruz.

A parte de sus sobrinos que fueron futbolistas profesionales, como los hermanos “Rivero”, que trabajaron con las bases del CD Tenerife.

Alfonso tenía un sistema de juego muy agresivo, en principio jugaba de centro delantero, pero al final lo hizo de defensa central. Iba muy fuerte por arriba y por abajo hacía el balón, no era técnico ni tampoco desmedido, pero si ofensivo y rígido con el esférico.

Retirado del fútbol profesional trabajó años en la hostelería en el Sur de Tenerife hasta su jubilación laboral definitiva.

Alfonso Rivero, ha sido en la vida un ejemplar futbolista, una excelente persona, de la que me unió una gran amistad.

Contrajo matrimonio con una dama orotavense Rosi García (a la que le mando un fuerte abrazo), con la que tuvo dos extraordinarios hijos: Rosi y Fernando Rivero García,

Amigo Alfonso descansa como se te merece en paz en esa vida eterna colmada de fe y misericordia.

Un abrazo amigo hasta siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

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