El amigo de la Villa de La Orotava ISIDRO FUENTES MELIÁN “MÉDICO” remitió
entonces (18/11/2024) estas notas y fotografía que tituló “LA SAGRADA UNIDAD DE ESPAÑA Y MI
ABUELO PEDRO. LA REBELIÓN DEL FARROBO.- (I)”: “…El ejército de Napoleón, con 100.000 soldados, llegó a España en 1807. No
venían en acción de guerra, sino, al contrario, como aliados para luchar juntos
contra los ingleses, principales enemigos de Napoleón, que pretendían su
expansión territorial en Portugal. Debió Napoleón percatarse en persona, pues
allí estaba dirigiendo las operaciones militares, de las debilidades de España,
de su mala situación económica, de su decadencia galopante por la pérdida
de sus posesiones coloniales; por el movimiento republicano
antimonárquico, por la protesta social dados los vaivenes en la administración
del estado, por el vacío de poder político con sus camarillas palaciegas y…..,
tal vez, por la sensación que tenía de ser bien recibido, de la buena
acogida en determinados círculos sociales: creyó que los afrancesados eran
bastante más de lo que se decía, convencidos de que Francia y los franceses
eran los aladides del progreso y la modernidad.
Total que, Napoleón, de aliado
se convirtió en enemigo. Vio mucho más costoso enfrentarse a los poderosos
ingleses por intereses en Portugal , que anexionarse a España entera con los
restos que iban quedando de su antiguo imperio….si se diera la ocasión. De
Canarias no sabía ni el nombre, pero sí que eran unas islitas con una posición
geoestratégica de primer orden entre tres continentes.
En un paseo casi
triunfal, con algunas victorias en batallas de poca monta, se presentó en
Madrid, se paseó por la Puerta del Sol, se instaló en un palacio cedido— ¿de
buena gana ?- por un noble--¿afrancesado?-- y a los pocos días, después de
dejar muy claro quién era el dueño absoluto, se volvió a París en donde tenía
cosas más importantes que hacer. Eso sí, decía, a quien quisiera oírle, en
francés y en lenguaje castrense, que los españoles eran “unos tíos
cojonudos”….. Esta afirmación la mantuvo siempre; incluso después de terminada
la última batalla. (Guerra de la Independencia de España.-- 1808-1814--).
En esa guerra,
naturalmente, los españoles hicieron prisioneros a muchos soldados franceses,
sobre todo en la célebre batalla de Bailén que ganó el ejército español a las
órdenes del General Castaños (que “tiene calle” en El Farrobo: ojo al parche)
contra el General de infantería Dupont, al frente de los franceses. Los muertos
fueron más de 2.000; jóvenes entre 18 y treinta y tantos años, todos
varones, hombres, “gracias” al patriarcado,…( se lo recuerdo a las
“hembristas”, extremistas del feminismo). Se hicieron montones de
prisioneros franceses que fueron dispersos lejos, donde no molestaran..Nos
tocó en las cárceles de La Orotava y El Realejo Alto a más de cien (100). Uno
de ellos fue quien, con el tiempo, sería el abuelo de Imeldo Serís: otro ¡ojo
al parche!
San Juan del Farrobo.- Villa de
Arriba.
En aquellos años (1808)
en Canarias, al comenzar la guerra, solo nos quedaba esperar noticias. Y las
noticias eran la falta de noticias, por un desplome del Poder Central en
Madrid, que se desplazó, huyendo, primero a Aranjuez, luego a Sevilla y
definitivamente a Cádiz.
Esa desconexión entre el Centro
y la Periferia, consecuencia del derrumbe del Poder Central, junto al
desbarajuste propio de todas las guerras, se quiso salvar con la creación de
las “Juntas Provinciales”, con su “Junta Central Suprema” en Sevilla, que
lógicamente tenían carácter provisional en espera del desenlace de la contienda
bélica. Se crearon en diferentes provincias “ad hoc” incluyendo los
territorios de ultramar.
La de Canarias tenía su sede en
La Laguna, su presidente fue el marqués Alonso de Nava y Grimón y Benítez de
Lugo y fue creada en Julio de 1808. Muy pronto, en un ambiente nuevo de
eficacia y optimismo, se convirtió en el “poder autonómico” del más alto nivel
que se haya conseguido en las islas.
La fuerza de los
acontecimientos hizo que tuviéramos Hacienda y Justicia propias y hasta algo
parecido a un Ejército en vías de perfeccionamiento. Todo funcionaba a las mil
maravillas y llevaba camino de funcionar mejor, con una burocracia reducida al
mínimo con un engrasado motor burocrático que acababa con esperas, colas
y trámites innecesarios, dependientes casi siempre del control “Central”, que
era lentísimo y hacía que aquí se viviese una “política en diferido”: cuando
nos llegaba alguna ley dictada allá, ya se había cambiado en Madrid por
otra en el BOE, en aquel tiempo “Imprenta Real” o “Gazeta”. Siempre
esperando “Ordenes”, o, peor aún, “Contraordenes”: para deshacer lo hecho….
La Junta de La Laguna,
gobernada, lógicamente, por las élites intelectuales del momento, disfrutaba de
aquel principio de soberanía (Autonomia) con libertad para decidir sobre los
poderes legislativo, ejecutivo y, con ciertas limitaciones, en el judicial.
Todo el mundo estaba contento y se hablaba de ello en los corrillos, en las
tertulias, en las “cuatro esquinas”, en los conventos, en las iglesias…. y
hasta Nava y Grimón (Don Alonso el marqués) se frotaba las manos entusiasmado.
Todos creían que era el comienzo de una nueva época que traería progreso,
riqueza, bienestar y…. libertad. ¡Todo quedó en un conato serio de
descentralización que, por supuesto, no aspiraba a una independencia total!
La isla de Gran Canaria con Las
Palmas como timonel no se unió a la Junta Provincial de La Laguna y montó un
Cabildo Insular a su gusto y conveniencia: fue el origen del “Pleito Insular”
que aún colea y que hasta el día de hoy y, según mi opinión, va ganando la
“isla de enfrente”. ¡ ¡ Si Canarias hubiese sido una sola isla con la extensión
de la suma de las siete, hoy, entre otras muchas e importantes cuestiones,
estaríamos disputando como favoritos la clasificación para el “Mundial de
Futbol-2026”, que no es cosa baladí! ¡Por imaginar que no quede!
En las colonias
americanas “Las Juntas” se vivieron como un aperitivo, una tentación, una
oportunidad….; como un empujón hacia la Independencia, tan deseada como
esperada. Así, por ejemplo, en Caracas la Junta Suprema Conservadora de
los Derechos de Fernando VII, que así se llamaba, se convirtió en un
litigio entre españolistas-fernandinos y republicanos independentistas. En
pocos meses los independentistas se hicieron mayoría absoluta y la “Junta
Suprema” pasó a llamarse “Congreso Nacional de Venezuela” a solo un paso de
dictar una “Nueva Constitución” para un nuevo país independiente. Allí con
destacado protagonismo estaban los mantuanos, la aristocracia criolla, en la
que, tomando nota, se movía un joven Simón Bolívar con veintitantos años.
(Continuará).
Isidro Fuentes Melián.-
Médico. Noviembre 2024…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL
No hay comentarios:
Publicar un comentario