Fotografías del pequeño Real Madrid.
Elfidio en la primera fotografía de pie en el centro.
En la segunda de pie tercero por la derecha.
El amigo del Puerto de la Cruz SALVADOR GARCÍA LLANOS remitió entonces
(20/11/2024) estas notas que tituló; “ELFIDIO,
DEFENSOR DE HIERRO”: “…“¡Elfidio juega para
las gradas!”, decían sus detractores en aquellas apasionantes e interminables
conversaciones o tertulias futboleras que proseguían a los encuentros que
disputaba el C.D. Puerto Cruz, en El Peñón o lejos de él. Pero no era realmente
así.
Ocurre
que, en aquella época, los laterales, salvo excepciones, no atacaban
excesivamente, no se incorporaban con frecuencia al ataque. No había nacido la
figura del carrilero que causaría furor en el fútbol moderno, especialmente
después del Campeonato Mundial de 1970, en México, donde brillaron, entre
otros, Carlos Alberto (Brasil) y Fachetti (Italia), que no solo marcaron época
sino que dieron a la demarcación unos aires y un estilo completamente nuevos,
más ofensivos.
Ya
para esos años, Elfidio (Cara chiquita: en el Puerto todo el mundo tiene su
nombrete) se había retirado. Sólo reapareció en el célebre Tim (adaptación de
los voz inglesa ‘team’) Playa, compuesto por veteranos de distintas
generaciones pero permitía recordar, por juego y resultados, que siempre hubo
una grandeza del futbol portuense difícil de igualar.
Fue
uno de los célebres integrantes de “Aquel Puerto Cruz llamado el pequeño Real
Madrid” que inmortalizara el poeta popular de Las Dehesas, Vicente Sosa: Tito;
Alberto Galindo, Elfidio; Arturo, Berto; Germán, Soriano, Pagés, Del Pino y
Vicente, una alineación (dicha al estilo clásico: 1-3-2-5) que los escolares
memorizábamos con auténtica fruición y orgullo, sobre todo, después del célebre
partido con el Juventud Silense y el ascenso de categoría (entonces no había
Preferente) en la temporada 1959-60.
Elfidio
jugaba de defensor izquierdo. Pese a su complexión, tenía un salto endiablado y
cortaba muchos balones de cabeza, principalmente a la salida de los córners.
Tenía velocidad, echaba valentía en los cruces y marcaba a su par, encimándole,
con disciplina y solvencia. Era un defensor de hierro, difícilmente
desbordable. Sus duelos con algunos extremos regionales de la época tuvieron un
sello especial para los entendidos. Algunos recuerdan los que mantuvo con
Bacallado (Orotava) y Tomás (Realejos).
Vistió
también los colores del Real Unión de Tenerife, seguramente por alguna de las
triquiñuelas de su presidente eterno, el recordado capitán Luis Guiance Abreu.
Fue
profesional de la hostelería y con la recuperada democracia municipal en 1979,
entre el entusiasmo y el empuje de muchos portuenses, participó en el proceso
electoral de entonces. En representación de UCD, fue elegido edil, se integró
en la corporación local y ostentó la concejalía de Fiestas que ejerció mientras
no fue modificada la Ley de Régimen Local. Fue un concejal firme que puso orden
y seriedad cuando la inexperiencia y los afanes juveniles de entonces (sobre
todo, en el siempre indómito ámbito de las murgas) propiciaron algunas
situaciones de incomprensión y rebeldía.
Elfidio
García Alonso, uno de los últimos baluartes de aquel equipo de leyenda que
recitábamos de corrido, fue siempre muy apreciado. Le recordaremos…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL
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