domingo, 23 de agosto de 2026

PICO

Pedro Rodríguez Marrero, a quien todos conocíamos entrañablemente como «Pico El Palmito», ha fallecido en su querida Villa de La Orotava a los 75 años, a muy pocos meses de cumplir los 76 en este mes de noviembre.

Fue mi amigo desde la infancia en nuestro barrio de El Llano. De niños jugábamos a recrear películas del oeste, batallas bélicas y pasajes históricos; correteábamos tras un balón por las calles, en el campito de la curva de don Casiano en El Torreón y en el campo de deporte del Colegio San Isidro. El baloncesto lo conquistamos en la pista central de la plaza de Franchi Alfaro, el verdadero epicentro de nuestra juventud, nuestros juegos y nuestra alegría.

En aquellos años mozos, Pico formó una piña inseparable junto a Paco «El Cañón» y Toño «El Mecánico». Los tres eran infaltables en las pachangas de la plaza y en las gradas del Estadio Los Cuartos apoyando al fútbol local; su dinamismo, su humor contagioso y su capacidad para animar cualquier ambiente dejaban una huella evidente.

En el ámbito deportivo, Pico defendió la camiseta del Juvenil Orotava dentro de la cadena del CB AA. AA. Salesianos (actual CB San Isidro). También jugó al fútbol en el Infantil Plus Ultra de don Chile, una pasión que mantuvo viva en su madurez enrolado en el equipo de aficionados Sporting Orotava. Aquellas jornadas de sábado no terminaban en el pitido final: el «tercer tiempo» se prolongaba invariablemente entre risas, vino y millo por las bodegas, merenderos y guachinches del norte de Tenerife.

Querido amigo Pico: la vida tiene estas pausas definitivas. Nos conocimos siendo apenas unos niños, compartiendo travesuras e ilusiones alrededor de Franchi Alfaro. Cometimos nuestras pilladas, claro que sí, pero siempre desde la inocencia, sin hacer daño a nadie, unidos por un afecto genuino que supimos conservar intacto con el paso de las décadas cada vez que el destino nos cruzaba por las calles de La Villa.

Fuiste una persona excepcional, inmensa en generosidad y con un don de gentes único. Hoy te despides dejando un vacío enorme, pero nos queda el consuelo de saber que ya descansas en la paz, la misericordia y la tranquilidad que tan bien te has ganado.

Hasta siempre, amigo Pico.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

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