sábado, 28 de marzo de 2020

COLEGIO SAN FERNANDO (II)


El Colegio de San Fernando de la Villa de La Orotava, estaba situado en la calle de San Francisco, frente a la casa de Los Balcones, la que hoy conocemos por la Casa del Turista.
Mansión número 4 de la Calle de San Francisco de la Villa de La Orotava, conocida por la Mansión Molina. Edificada por Francisco de Molina y López de las Doblas, ubetense establecido en La Orotava, donde casó el 31 de agosto de 1593 con Isabel de Lugo y Valcárcel, hija del regidor Francisco Benítez de Lugo y de su segunda esposa, Isabel de Cabrera.
Tiene dos plantas, en su fachada destaca la portada plateresca de cantería, de líneas sencillas, con pilastra cajeadas, sobre las que aparecen círculos. El balcón descubierto, muy estrecho y de bellos balaustres torneados, tiene base de cantería con dos remates laterales.
En la década de los años cincuenta y sesenta del siglo XX, estaba ubicada en la parte baja a la izquierda el Colegio de San Fernando, En la portada central Talleres de Bordados y Calados de Doña Eladia Machado, a la derecha la vivienda de don Manuel Hernández y familia. Y en el segundo piso la vivienda del recordado practicante sanitario don Pedro Melián y señora.
El colegio de San Fernando fue promovido al principio de los cincuenta del siglo XX por los hermanos maestros Nacional; Maximino y Fernando Álvarez Arbelo.
Contaba de una sola aula, mixta en distintos niveles, desde el párvulo hasta segundo de bachillerato, además contaba con clases de contabilidad y mecanografía.
En principio en horario diurno de 9 a 12 horas y tarde de 14 a 16 horas, solo para masculino, lo trabajaba Don Fernando Álvarez Arbelo. Y continuaba desde la 16 hasta las 19 horas con las féminas. Y nocturno para alumnos que trabajaban de 19 horas a las 21 horas lo atarea don Maximino Álvarez Arbelo.
Al mediado de los cincuenta don Maximino Álvarez Arbelo, deja la enseñanza para hacerse cargo de la gestión del Jardín del Marquesado de la Quinta Roja. Don Fernando Álvarez Arbelo, se hace cargo totalmente de los tres turnos. Hasta el final de los cincuenta, las féminas pasan a un aula en su domicilio particular en el Barrio orotavense “Los Cuartos”, con su señora doña Juana.
El Colegio de San Fernando desaparece como tal, al mediado de los sesenta del siglo XX, debido que Don Fernando Álvarez Arbelo y su señora, se integran por oposiciones en las Graduadas de La Concepción.
Muchos fuero sus alumnos desde el comienzo de su actividad, y muchos se integraron en el mundo laboral, con suficiente preparación, así como otros llegaron a graduase en carreras universitarias.
Un servidor, forme parte del alumnado de dicho centro docente hasta el primer curso de bachillerato, puesto que a partir de ahí me reincorporé de nuevo al Colegio de San Isidro y terminar allí el bachiller superior y revalidas.
Hablo de reincorpórame al Colegio de San Isidro, debido a que una vez cumplido el parvulario en el Colegio de la Milagrosa con Sor Dolores Borges, me matriculé en la clase Chica del Colegio de San Isidro, pero la abandonaba llorando y con depresiones, Mi padre Juan Álvarez Díaz, me puso en San Fernando por la amistad que tenía con los hermanos Maximino y Fernando Álvarez Arbelo, ya que en casa no me podía quedar.
Mis recuerdos en san Fernando fueron imborrable, de una trayectoria ascendente en la enseñanza, unos compañeros magníficos, muchos de ellos me acompañaros posterior a terminar el Bachillerato al Colegio de San Isidro. Recuerdos imborrables, de la pizarra en la esquina izquierda del aula, el despacho de don Fernando en el centro, una pequeña imagen de San Fernando ubicada en un pequeño retablo en la pared del lado sur. El aseo a la derecha y una ventana enorme con cristales opacos, que nunca se abría, pero entraba la suficiente luz natural del patio allí existente.
Don Fernando Álvarez Arbelo, fue un gran profesor, que se preocupaba de que sus alumnos aprendieran, no solo la docencia, sino también a ser hombres de provechos y del futuro. Para mí fue el mejor profesor y persona que he tenido en la vida.
La fotografía está tomada en la parte alta o sur del Jardín del Marquesado de la Quinta Roja, conocido por Jardín Victoria. Un 30 de mayo que era la festividad del Colegio, y de su profesor don Fernando Álvarez Arbelo. En ella hay muchos compañeros conocidos.
En la misma podemos observar por la edad de sus alumnos, los distintos niveles educativos que se desarrollaron en el currículo del recordado e inolvidable centro docente de la calle de San Francisco de la Villa de La Orotava.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

SOBRE LA MENDICIDAD EN LA OROTAVA A FINALES DEL SIGLO XIX


El amigo de la Villa de La Orotava; JAVIER LIMA ESTÉVEZ. Graduado en Historia por la Universidad de La Laguna remitió entonces (28/03/2020) estas notas que tituló “SOBRE LA MENDICIDAD EN LA OROTAVA A FINALES DEL SIGLO XIX”: “…El análisis de la prensa durante el siglo decimonónico nos permite realizar un estudio de la realidad canaria desde diversos puntos de vista. Un ejemplo de ello lo advertimos en la labor desarrollada por el periódico El Valle de Orotava, disponible para su consulta en los amplios fondos hemerográficos de la Biblioteca Municipal de La Orotava. Con fecha 3 de junio de 1891, recoge la necesidad de actuar con medidas de ayuda y apoyo a personas que, sin ningún tipo de auxilio, esperaban en el exterior de las viviendas a recibir la limosna. La circunstancia es descrita de la siguiente forma: situados frente a las casas que acostumbraban darles limosna, permanecen allí a veces horas enteras, haciendo triste guardia a los señores que les envían el caritativo óbolo por conducto de sus criados. La sociedad “La Caridad” ya había denunciado esa realidad, con el fin de buscar una solución mediante la implicación de las autoridades locales. El artículo matiza que en las filas de personas en esa situación era evidente la presencia de individuos que acudían desde otros lugares, criticando, con especial atención, la llegada de portuenses. ¿Por qué era tan preocupante? La realidad era que ya se habían constatado varios brotes de viruela en el núcleo costero.
Una muestra de la necesidad de actuar contra esa enfermedad infecciosa grave y contagiosa lo obtenemos en el caso orotavense, que prohibió ese año de 1891 la realización de sus tradicionales alfombras de flores, con el fin de evitar aglomeraciones y contactos de forasteros que trajeran el germen de la enfermedad y lo dejasen al paso por las adornadas calles. La posibilidad de contagio era real y preocupante. A nadie se le escapaba que los mendigos acudían desde otros rincones y se unían a los existentes en el lugar, y, con ello, podían transmitir la viruela con mayor facilidad a sus compañeros con quienes están, por algunas horas, en continuo roce. 
Era necesario, pues, buscar soluciones. En otros rincones de la isla, un agente se encargaba de recoger la limosna de las casas que, de forma voluntaria, entregaban algunos vecinos. Con la cantidad recolectada se procedía a su reparto entre los mendigos, evitando así una situación protagonizada por largas colas en las calles que no era favorable para nadie. También se solicita la necesidad de que la alcaldía procediera a examinar, caso a caso, la situación de las personas que solicitaban ayuda en las calles.
El texto publicado por El Valle de Orotava, en el contexto final del siglo XIX, aparece con una doble vertiente. Dar a conocer al lector la situación a resolver tras el diagnóstico expresado por la sociedad benéfica “La Caridad” y, al mismo tiempo, ofrecer una respuesta ante el tristísimo espectáculo que se contempla en esta localidad en ciertos días de cada semana, contrario a la verdadera y bien entendida filantropía, merecedor de gran censura y no elogiado por ninguna persona de buen juicio…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

viernes, 27 de marzo de 2020

BISABUELO



Extraordinaria fotografía del baúl de los recuerdos que remitió entonces (27/03/2020) desde Venezuela, mi amigo de la infancia y compañero de pupitre en el colegio San Fernando y en la Academia Mercantil Atlántida de la Villa de La Orotava; JOSÉ POLEGRE ARBELO.
Tomada en los cincuenta del siglo XX, en  EL Paseo de las Araucarias en el viejo Campo Municipal del Quiquirá, en la Fiesta del Ganado el sábado de las Fiestas Mayores de la Villa de La Orotava.
De izquierda a derecha: Su Bisabuelo Manuel que le llamaban “PADRE”, su abuela Ana, sus primos; Conchi Arbelo y Miguel Ángel Arbelo, y su hermana Argelia Polegre (Ñaña).

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

AUN NO ME LO CREO AMIGO



Cesar Hernández Suárez un gran amigo de la Villa de La Orotava, que nos ha dejado para siempre un día como hoy de crisis cuarentena del 27 de Marzo del 2020.
Aún no me lo creo, cuando mi alumno del IES La Orotava Manuel González Pérez de San Antonio José García González, nos comunica a través del Facebook, tu marcha hacía la vida eterna.
Cesar era un muchacho magnifico comunicador, agradable, con una humanidad irrepetible.
Contrajo matrimonio con la también amiga y convecina de la Villa; Dolores Hernández González “Castro”.
Cesar, estaba totalmente vinculado como un extraordinario futbolero, en la vida de nuestro equipo de solera UD. Orotava, desde las bases, hasta la junta directiva del Club, además de encargase del material deportivo de los futbolistas.
Una excelente persona, extraordinario esposo y ejemplar padre. Comunicativo, y amigo de sus amigos.
Descansa en ese paraíso eterno estimado amigo Cesar, un paraíso de esperanza y misericordia. En ese blanco terruño te espera un gran estadio, al estilo de Los Cuartos, con césped natural organizando e instruyendo las bases del primer equipo futbolero de la Villa de La Orotava, que conocemos por UD. Orotava.
Aún no me lo creo amigo Cesar.
Un Abrazo y hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

LA ACADEMIA DE DON INOCENCIO SOSA HERNÁNDEZ


Escribo estas letras, obsesionado por la crisis que estamos pasando, encerrado en mi hogar con mi querida esposa.
Deseo un homenaje a todos los que estamos en esta situación, a los que están al pie del cañón; médicos, enfermeros, policías, bomberos, militares, a todos ellos,
Sobre todo a todos los niños, que están sin sus amigos colegiales, y aquellos que sufren en la vida.

En la década de los años cuarenta y principio de los cincuenta del siglo XX. En la calle La Hoya – Hermano Apolinar de la Villa de La Orotava, existía una academia Mercantil y de cultura general que regentaba el recordado DON INOCENCIO SOSA HERNÁNDEZ.
Era de característica mixta, sus aulas estaban ubicadas entre el patio de la mansión, y algunas habitaciones, incluso que desde su cama por enfermedad llegó don Inocencio a ejercer su docencia.
Las disciplinas de: Contabilidad, mecanografía, taquigrafía, calculo mercantil, caligrafía y cultura general eran evidentes en esa recordada Academia orotavenses.
En ella se prepararon muchos villeros y villeras, que a lo largo de su vida, se incorporaron al mundo empresarial, comercial y bancario.
Compartía la enseñanza con don Inocencio su hermano Don Félix Sosa Hernández concejal del Ayuntamiento en la Republica y contable de la firma comercial de los “Herreros”.
Cecilio Hernández, Pedro Serrano e Higinia Hernández Sánchez, fueron alumnos destacados que se convirtieron en el tiempo en ayudantes de la enseñanza en la misma Laureada Academia de don Inocencio Sosa Hernández.
En la fotografía observamos, una de sus clases con las féminas en el patio de su casa. Muchas de ellas son conocidas, pero prefiero que el lector se lo haga suyo.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

jueves, 26 de marzo de 2020

UNA EXCELENTE PERSONA


DOMINGO ORTA AROCHA una  excelente persona, amigo de la Villa de La Orotava, nos dijo adió definitivamente a los 79 años de edad el día 26 de Marzo del 2020.
Nació en la Villa de La Orotava en el año 1941, trabajó durante décadas con la firma Comercial de la Villa: Don Casiano García Feo e Hijos SL. Posteriormente trabajó años como conductor del tren guagua del Loro Parque del Puerto de la Cruz.
Contrajo matrimonio con la dama orotavense Dolores Cruz (Lola), de cuya unión solo tuvieron una hija; María Dolores Orta Cruz.
Su suegro era muy conocido en la Villa de la Orotava; Don Mateo Cruz el de las gaseosas EL Drago, que conducía un Ford tipo bigote que lo conserva el también amigo de la Villa; José Álvarez,  ebanista – músico.
A Domingo le conozco desde mi infancia, siempre trabajando en los Camiones de la Firma Comercial “Casiano García Feo e hijo SL”, primero como auxiliar y después de chofer titular.
Recuerdo de verlo enamorando con su entonces novia Lola en la plaza de La Constitución del Kiosco de la Música, que por fin contrajeron matrimonio y fueron felices durante toda la vida.
Una excelente persona, extraordinario esposo y ejemplar padre. Comunicativo, y amigo de sus amigos.
Descansa en ese paraíso eterno estimado amigo Domingo, un paraíso de esperanza y misericordia.
Un Abrazo y hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

PRIMERAS COMUNIONES


Extraordinaria fotografía que me entregó mi primo José Álvarez Acosta, al que se lo agradezco esté donde esté.
Se trata de una escenificación de primeras comuniones del Colegio de la Milagrosa de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, de las primeras décadas del siglo XX, cuando el colegio estaba ubicado en la esquina de las calles: Verde – Nicandro González Borges y la del Agua – Tomás Zerolo de la Villa de La Orotava.
Mansión que adquirió mi primo Pepe, para exposición y ventas de muebles y cortinas.
Fotografía tomada en la calle El Agua – Tomás Zerolo, entre el mencionado centro docente y el templo de Santo Domingo de Guzmán del ex convento dominico de San Benito.
Cinco filas, las dos interiores son las féminas de la primera comunión, la central de los niños, ataviados con vestuarios napoleónicos y las laterales alumnas del mencionado colegio.
Dos hermanas de la caridad por ambos lados, con su sombrero de dos picos y cuellos almidonados.
En la calle de Santo Domingo, un señor mayor con bastón apoyado a las columnas que fueron sustituidas actualmente por unas barandas de hierro antiestéticas con el edificio, tres féminas con vestuarios de nuestro terruño de la época, un militar y un niño sin calzados en sus pies.
En el centro de la exposición aparece una especie de trono, cubierto de manteles, con los símbolos de la congregación, portando una imagen de la Virgen Milagrosa.
Me llama la atención el trono, no sé exactamente si se trata de un carro móvil, o en su interior poseerían cargadores al igual que los de las Andas del corpus de Nuestra Señora de la Concepción, puesto que se trata de un desfile procesional que entra al templo para celebrar en su interior, la ceremonia de la primera comunión.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL