sábado, 18 de julio de 2020

UN MAESTRO OROTAVENSE QUE ESCULPE LA LUZ, EN VENEZUELA


Fotografía de su hijo el también artista impresionista;  Luis Perera, junto a Ezequiel de León Domínguez el escultor del siglo XX, en el taller del Barrio de La Luz en la Villa de La Orotava. Antonio Otazzo primero por la izquierda.

Tengo en mis manos un cuaderno de pintores a nivel universal, cuaderno testifical del arte en el mundo, perteneciente a la "Pinacoteca" de la ciudad de Valencia de la República hermana de Venezuela. Un cuaderno que ha llegado a mi repisa, a través de mi amigo Luís Perera, ayer electricista y hoy pintor del impresionismo, con su enternecer artístico en la Barcelona de Gaudí. Luís Perera me ha facilitado este cuadernillo ilustrativo, para que conociese la trayectoria de su padre Antonio Otazzo, orotavense de meritísima maestría, descendiente de Don Luís Otazo Marrero,  abogado de la ilustrada localidad sureña de Arafo, que alternaba su profesión jurídica con su vocación musical. Fundador de la Banda de Música “Nivaria”, siendo su primer nombre el de “Numancia”, cambiándole unos años más tarde por el de “Nivaria”, por considerar que, de esta manera, se representaba mejor a nuestra isla . Por motivos profesionales Don Luís Otazo, tuvo que trasladarse a la Villa de La Orotava, lo que no fue obstáculo para que los futuros músicos se trasladasen a la Villa Norteña, a dar sus clases, utilizando, como medio  de locomoción, el animal, (mulas, caballos, burros). Cuando la banda tenía que hacer alguna actuación en público, era Don Luís el que se trasladaba, hasta Arafo, donde efectuaba los ensayos correspondientes y su posterior actuación en las fiestas del pueblo. Don Luís Otazo Marrero era hijo de Don Vicente José Otazo Ramos, alcalde de Arafo en el año 1846.
Antonio Otazzo, es un maestro que esculpe la luz, así lo define Valeriano Garbin; su pintura es sentimental, generosa, soñadora, sensitiva, llena de luces y perfume, refinadas las tintas empastadas con el gusto del siglo pasado y la rebusca de hoy, y con el dibujo en plena libertad en la arquitectura de una luz esculpida con fuerza y con pasión de una materia que se pierde para tenderse en leves cromáticos toques. Antonio Otazzo es indudablemente discípulo moral de Armando Reverón. He aquí la enésima demostración de cómo la cultura filtrada dentro y a través del recóndito canal de la sensibilidad, pueda convertirse en instrumento y fuerza de expresión mucho más que las chatas reglas y el academismo. Antonio Otazzo tiene en la sangre la síntesis reveroniana con la cual crea la escultura de la luz, y esculpir la luz, se sabe, no es descripción “intimistica” sino dimensión universal por la salvación de un patrimonio cultural y moral para transmitir a la historia. Proseguía Valeriano Garbin: Antonio Otazzo es un maestro, Antonio Otazzo es un hombre de verdad, hombre y maestro capaz de visiones y de fuerza, capaz de descubrir todavía del mundo de antaño la mitología del mundo de hoy la más sutil y actual búsqueda. Artista increíblemente de primera mano pero completo. Antonio Otazzo es artista único que se rescata a sí mismo con la pintura y rescata la pintura sin copiarse a sí mismo, con la música, la poesía y el espíritu. Sin copiarse a si mismo, porque de si mismo tiene un gran respeto, encanta su espíritu de música y de poesía por se único sobre la tela, espontáneo, vivo, diferente de todo, pintor de fábula y de misterio, capaz de templar, temeroso, frente a la tela hasta que ella misma no llega a ser parte de la humana y veces triste historia de nuestro tiempo. Aunque la modulación de su voz siempre emocionada, pero burlona, a veces sarcástica más a menudo satírica, de una sátira capaz, si su desesperada intuición no le convence, de destruir sus preciosas obras con un golpe de machete.
Antonio Otazzo se hizo artista para librar de tantos errores a la humanidad, los cirujanos del arte y los analistas profanos se preguntan que es el arte y que no es arte. ¿Quien hizo el arte y quién no?, ¿Cuándo y a causa de qué? Antonio Otazzo contesta que es muy posible que también pertenezca a la raza humana. El crítico Juanjo Guillen, pregunta ¿Quien hizo pintor a Otazzo? Dios. Solo Dios es capaz de darlo todo, hasta lo más bello y sublime: el arte. Después, Otazzo se endureció al sol y al aire, como se endureció el barro con el que el Supremo Hacedor formó al hombre. Y hubo momentos en que el sol se hizo brasa para dar calor a su vida y su obra; y el viento se hizo huracán para azotarlo, derribarlo, herirlo, o para llevarle a la ribera de sus aspiraciones. ¿Que busca Otazzo?: Una justificación a su existencia. Ni medallas ni honores; no quiere galardones con eco de redobles y alharacas. Busca el éxito de su arte; le teme a la fama, a las miradas, a la adulación de la ficticia terrenalidad. Le asusta, nos asusta; la muerte porque son sombras, porque apagan. Le gusta la luz, la claridad. ¿Que busca Otazzo en su pintura? Acercarse más a las cosas sencillas terriblemente complicadas: la naturaleza, el paisaje, la expresión sincera, los sueños irrealizados e irrealizables, los niños con su hambre, sus colgados; los desheredados, los olvidados; los árboles, la tierra en su conjunto sus cosas buenas y malas; la tierra sin fronteras ideológicas, la tierra como espacio abierto a mil contraste, a mil motivaciones, la tierra abierta a todos, sin cercas, como nos la entregó Dios. Volver, tal vez, a su antigua raíz mineral para purificarse, para que nos purifiquemos. No se puede hablar de un hombre, no se puede hablar de todos hombres porque no los conocemos en un cuadro: el artista, desnudo, porque el artista es sincero con su obra. Si no conocemos el artista no podemos conocer su expresión reflejada en sus cuadros.
Antonio Otazzo Máster en Sátira. Muchas personas pintan por no aburrirse. Pudo ser que es día llovió y no pudo ir a jugar el té canasta y con un pincel se hizo artista de un día para otro. Si Vd. señora esposa del doctorcito está aburrida, cansada etc... Pinte y seguirá confundiendo al público con esas horribles cosas; recomienda el cotizado artista. Precisamente Otazzo, obtiene en una Universidad venezolana el grado de Magíster en Sátira, con el cual arremete feroz e impecable contra los profesionales universitarios que toman la pintura como hobby, y él en su rebeldía decidió vestirse como universitario con toga y birrete.
El crítico Don Elías Rodríguez Arguello, habla de la Parábola del pintor Otazo. Cuantos dulzores caben en una gota de néctar que liba la abeja; cuantos colores irradia una gota de rocío; y quien enseñó al pájaro carpintero a horadar la áspera corteza para construir su nido de amor; y en el oquedal del bosque quien dirige la orquesta armonía de los trinos; y donde tiene escondido sus colores el mago que pinta las alas a las mariposas del aire y a las roscas del rosedal; y donde está el mago del iris que pinta con pinceles de luz y burbujas de aguas claridiamantillas en las dimensiones del espacio; y cunatos pensamientos caben en un segundo de silencio. Herpócrates, el mitológicos DIOS DEL SILENCIO, quien mira con pupilas de dimensiones especiales y se alimenta con fracciones del tiempo, podría contestar sin letras ni palabras y en páginas inéditas las preguntas sin respuestas. Y  posiblemente, pegando el espiral del oído a un caracol podríamos escuchar inauditos rumores de un antiguo y viejo mar que muriera ayer tarde, con el naufragio de sus barcarolas de ensueños en la bahía del alba y se llevó impresas las acuarelas en el lienzo de sus velas. Y el pintor Antonio Otazo, un buen día, con todo el so acuesta, se marchó tras las pisadas sin huellas de Herpócratas, oscilando tiempo y espacio en la íngrima intimidad desolada del silencio, hasta llegar a la bahía del alba; y en el recodo de una diminuta ensenada lanzó sus redes y el rumor de caracoles fósiles le devolvieron los colores fósiles le devolvieron los colores del naufragio del ayer. Nada es fácil; hasta ahora nadie ha logrado responder, si es el paisaje que se introduce en las profundas dimensiones del lienzo que se transforma en redes y sale a pescar, a cazar las perspectivas del paisaje. Pero ambos elementos, requieren de ser sensitivo HOMBRE...ARTE... Y éste es un proceso de disciplina constante entre el TIEMPO.... Y EL ESPACIO.... Nada es fácil como nadie hasta ahora existente, puede imitar el celaje del revuelo de un picaflor; pero el paisaje es cada vez más difícil, porque vuela a la velocidad de la luz, y en cada fracción de segundo cambia constantemente. Pero ahí estaba el HOMBRE... ARTE... Antonio Otazo, cazándolo con la red de su lienzo. Y ahí queda algo, un celaje un filamento es luz; y los magos del arte captan; y uno mira aquel otro observa, aquellos remiran y a cada instante la magia de los duendes manifiestan un algo que nadie antes había mirado. Y ese algo enigmático y magnético es el arte. Y en Antonio Otazo, tenemos ese intérprete, poseído y en proceso de esa magia tan abstracta y sutil que nos refleja en el escenario del lienzo una desalada desolación de inquietantes inquietudes angustiosas que se aperciben de pronto como un suspenso en escalas de silencio.
Que esta trascripción le sirva a los orotavenses, para conocer al pintor que esculpe la luz, un pintor orotavense totalmente inédito en nuestros lares, un pintor tan artístico y misterioso. Un pintor padre de otro, que los es del impresionismo, Luís Perera, que empezó siendo electricista, para terminar con el arte de la vanguardia. Antonio Otazo desde luego es un pintor del progreso y de la imaginación, un pintor para eliminar el daño a la humanidad, y a la naturaleza que se produce en el mundo, a través de la ignorancia y de la inquietud. Un pintor descendiente de músicos, de verdaderos mitológicos de la música, de un pueblo mitológico como Arafo. Pueblo eminente musical y artístico.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

viernes, 17 de julio de 2020

DON MANUEL DÍAZ LLANOS

                             
Óleo que se conserva en la sala del Tesoro Sacro de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava.

Representa a don Manuel Díaz Llano, presbítero, cura párroco y arcipreste durante tres décadas del Templo Parroquial y Matriz de Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava. Natural de San Juan de la Rambla, ejerció su sacerdocio en el mencionado templo orotavense durante diferentes periodos históricos: la Segunda República Española, la Guerra Civil y la dictadura del general Franco.

Le tocó vivir momentos difíciles, como el acaecido el Jueves Santo del año 1936 durante la misa en el templo parroquial de la Villa, pero también otros más espirituales vinculados a sus oficios, como la celebración de los años marianos y la devoción al escapulario de Nuestra Señora del Carmen.

El 17 de julio de 1947, siendo alcalde de la Villa de La Orotava don Cándido Acosta, bendijo la apertura de las viviendas del barrio de Los Cuartos. Años más tarde, el 11 de octubre de 1953, bajo la alcaldía de don Juan Guardia Doñate y la presidencia de don Leocadio Cueva en la U.D. Orotava, bendijo el recién inaugurado Estadio Municipal "Los Cuartos".

Falleció en el mes de octubre de 1954. Sus restos mortales fueron trasladados a su localidad natal de San Juan de la Rambla en medio de una fuerte tromba de agua; un aguacero bajo el cual presencié el paso de la comitiva fúnebre a través de los cristales de las ventanas de mi casa, en la calle El Calvario.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


jueves, 16 de julio de 2020

DENOMINACIÓN DE CALLES


Fotografía de M. Baeza, referente a la Vinagrera del Puerto de la Cruz. Zona de Punta Brava 1887.

El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (16/07/2020), estas notas que tituló; “DENOMINACIÓN DE CALLES”: “…Las elecciones generales de 16 de abril de 1899 en España fueron convocadas en la minoría de edad de Alfonso XIII, siendo regente su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena. Su base legal fue la Constitución española de 1876, vigente hasta 1923 en la conocida como Restauración borbónica en España. En base al “Pacto de El Pardo”, de 24 de noviembre de 1885, quedó instituido el sistema de turnos pacíficos en ejercicio del poder entre liberales y conservadores, que consolidó la Restauración hasta finales del siglo XIX y principios del XX.

El 26 de junio de 1890 el gobierno liberal-fusionista reimplanta oficialmente el sufragio masculino en la legislación electoral. El 10 de diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París de 1898, finaliza la Guerra hispano-estadounidense y España perdía las colonias de CubaFilipinas, Puerto Rico y Guam; más tarde venderá las islas del Pacífico en el Tratado germano-español en 1899. El 4 de marzo de 1899 cae el gobierno de Sagasta, dando comienzo el nuevo turno conservador dirigido por Silvela. El 16 de marzo de 1899, siguiendo el proceso de normalización, conforme a lo pactado entre las principales fuerzas políticas, se procedió a la disolución de las Cámaras y a la convocatoria de elecciones legislativas.
Sirvan estos antecedentes, tomados de Wikipedia, para situarnos en el Puerto de la Cruz de del 5 de agosto de 1989, cuando un grupo de treinta y seis vecinos, elevaron un escrito al Ayuntamiento para que “...en conmemoración de la nueva fase político-legal-administrativa que ahora empieza para nuestro municipio, acuerde las sustituciones de los nombres de la calle Quintana, por el de Vida Nueva; la de San Juan por Tomás de Iriarte; la de la Iglesia por Narciso Piñeiro y plazuela Concejil por plazuela de Víctor Pérez.
Era claro que Vida Nueva respondía al espíritu de innovación y reforma de aquella época. Además, era la expresión de los grandes anhelos sentidos por amplios sectores del pueblo “para quebrantar los moldes gastados de las sociedades caducas y de los organismos estériles”, según escribió el que fuera cronista oficial del municipio, Nicolás Pestana Sánchez.
La corporación local no tomó en consideración esta propuesta vecinal. Meses más tarde, el 18 de enero de 1900, el Ayuntamiento nombró una comisión que habría de elaborar un informe razonado acerca de las nuevas denominaciones que llevarían plazas y calles del pueblo. La comisión cumplió con su cometido y a punto de concluir el año siguiente, el 19 de diciembre de 1901, adoptó un acuerdo que resumimos y del que transcribimos algunos párrafos:
1º Que existiendo todavía en la calle Venus la casa en que nacieron los Iriarte, honra de las letras patrias y de este pueblo, debe sustituirse el citado nombre por el de Iriarte.
2º Que habiendo sido el primer alcalde elegido por el pueblo, en cumplimiento de una Real Orden expedida por Carlos III en 1772, Nicolás Blanco, que se hizo notable por la originalidad de sus justicias, así como por la generosidad que acreditó empedrando a su costa, la calle de Las Cabezas, desde su cruce con la de Venus hasta la Capilla de la Cruz, debe darse el nombre de Blanco a la mencionada vía desde su comienzo de la plaza de la Constitución hasta la indicada Capilla de la Cruz, conservando el nombre de Las Cabezas el resto de la vía (De este particular se deduce que, en principio, que Las Cabezas partía de la plaza del Charco, entonces de la Constitución).
3º Que habiendo vivido en la calle del Castaño Domingo Nieves Ravelo, en casa de su propiedad, que llegó a ser de los herederos del Conde de Siete Fuentes, se propone sea honrada la memoria de este Hijo Ilustre del Puerto, alcalde durante la desastrosa epidemia de 1811, en la que acreditó su ardiente caridad y su abnegación extrema, otorgando a la citada calle el nombre de Nieves Ravelo.
4º La calle La Soledad (desde las actuales San Juan a Benjamín J. Miranda) pasó a denominarse Luis de la Cruz, pintor de cámara de Fernando VII que había dirigido la escuela de dibujo del Real Consulado de la ciudad de La Laguna. Los méritos del artista se reflejan en retratos al óleo y en miniatura que hizo de príncipes y reyes así como los cuadros representando la vida de Jesucristo que adornan el retablo del Gran Poder de Dios en la Peña de Francia.
5º Un insigne portuense, el ingeniero Agustín de Bethencourt y Molina, cuyos restos descansan en San Petersburgo, tiene también su calle entre Santo Domingo y Cupido. Sustituye en el callejero a la rotulada como calle de La Oposición.
6º “Proponemos (dice el acuerdo de la comisión) que la calle de la Iglesia lleve el nombre de Esquivel”, en reconocimiento al que fuera párroco Manuel Esquivel, con cuyo donativo fue construida en aquellos años la torre de la iglesia de la Peña. “Señaló desde el altar los espléndidos y luminosos horizontes de la virtud y del bien”, dice la propuesta.
7º La contribución a la vida municipal de Tomás Cólogan, que fue alcalde del municipio, especialmente en el impulso dado a la dotación de alumbrado público y construcción de aceras, fue merecedora de que el apellido le fuera dado a otra de las vías céntricas de la localidad.
8º Aquel quien con toda propiedad pudiera decirse que elevó un monumento a su patria, al escribir su “Historia de las Islas Canarias” y otras varias obras de indiscutible mérito, ha prestado tantos servicios a la cultura de nuestro país, no necesita que nosotros le honremos consagrando un recuerdo a su memoria. Somos nosotros los que necesitamos honrarnos recordando a las generaciones presentes y venideras que vivió y se educó en nuestro pueblo José de Viera y Clavijo. La plaza de Martiánez, desde entonces, lleva su nombre.
9º Por último, un canario que es gloria española, el inmortal autor de los Episodios Nacionales y de tantas obras literarias relevantes, traducidas a muchos idiomas, Benito Pérez Galdós, es también distinguido con el nombre de la plaza ubicada en el sector Mequínez-La Ranilla que conserva su nombre desde entonces (Popularmente es conocida como plazoleta y también la placeta).
La propuesta fue suscrita por los señores Agustín Estrada y Adolfo Pérez quienes hacen constar que los nombres de las calles y plazas del Puerto de la Cruz deben “vulgarizar el conocimiento de los todos los elementos de riqueza y cultura que influyeron poderosamente en su creación y desarrollo”…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

martes, 14 de julio de 2020

LA HISTÓRICA COCINA DEL OBSERVATORIO DE IZAÑA


El  amigo de la Villa de La Orotava ÁNGEL SÁLAMO remitió entonces (14/07/2020) estas fotografías referentes a la HISTÓRICA COCINA DEL OBSERVATORIO DE IZAÑA.
Una cocina que regentaba Maruca Hernández, señora de mucho carácter con don de mando, excelente y extraordinaria cocinera  de la Villa de La Orotava.
Isabel Hernández, que conocían por “Isabel  la Católica”, una extraordinaria señora de La Villa de La Orotava, encargada de la limpieza y mantenimiento total del edificio central de Izaña. Sobresaliente y ejemplar  bordadora y caladora, además que hacía todo lo que forma parte del mundo de la confección.
La cocina, del edificio meteorológico de la montaña orotavense de Izaña, era centro neurálgico, de astrofísicos, meteorológicos, observadores  y demás.
En los inviernos se pasaba bajo nevadas autenticas de  aquellos recordados años. Las primaveras  se disfrutaban del olor y el florecer de la retama y los veranos, de los días largos y cortas noches, especialmente el día a día era toda una quimera, una gozada en la vida de montaña.
Primera fotografía de izquierda a derecha: Isabel, Pili y Maruca. Segunda fotografía de izquierda a derecha: Alejandro Hernández Betancourt  (ebanista de la Villa de La Orotava), Maruca Hernández, un señor Francés que desconozco su identidad, trabajaba en astronomía, señora de Zalote.  Zalote entonces profesor de la Universidad de la Laguna, que trabajaba en astronomía.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

lunes, 13 de julio de 2020

UNA CARRETA PARA NIÑOS EN EL TIEMPO



La intrahistoria de la Romería de La Orotava revive a través de una fotografía de los años cincuenta.

Crónica de un rescate histórico. El patrimonio documental de la Villa de La Orotava sumó un valioso testimonio visual. El docente e historiador local Pedro Mesa dio a conocer una emblemática fotografía de su archivo personal. La imagen está titulada “Una carreta para niños en el tiempo”. El documento rescata un fragmento vivo de las fiestas patronales del municipio tinerfeño.

Origen del documento visual. La instantánea fue capturada por un fotógrafo ambulante a principios de la década de 1950. La escena retrata la participación infantil en la Romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Este festejo es una de las manifestaciones de cultura popular más antiguas de Canarias. La obra plasma la meticulosa preparación de la vestimenta tradicional de la época sobre una pequeña carreta adaptada.

Identificación de las protagonistas. La investigación local permitió poner nombre y apellidos a las niñas que protagonizan esta postal histórica de la infancia villera:

·                Candelaria Díaz Llanos

·                Carmen Escobar

·                Dolores Maceira

·                Miguelina Lima (esposa de Pedro Mesa)

El documento reafirma el papel del relevo generacional como eje fundamental para la conservación de la identidad orotavense.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


sábado, 11 de julio de 2020

TITO

Fotografía del Galería LYS: TITO es el segundo agachado por la izquierda. La ultima fotografía y actual, compartida en el Facebook.

Otra vez en estos tiempos de confinación, de pandemia, producida por un virus malicioso, mortífero que ataca a la humanidad, otra vez me llegan tristes noticias de la marcha al infinito de un grandísimo convecino del entorno de la Plaza de Franchi Alfaro de la Villa de La Orotava. Demasiado triste, puesto que TITO, siempre caminaba acompañado de su perrito.
Como persona comunicativa y fiel con su propia coherencia, me encantaba oírle, sus extraordinarias lecturas, de políticos, y políticas. La verdad que sí. Siempre que nos cruzábamos, con tertuliábamos entre amplios contenidos me encantaban, porque TITO, era una persona que sabía los fines de los políticos y de las políticas en general, fuese de cualquier color, ideas, pensamientos y situación.
Nunca pensé que emprendiera el camino eterno tan pronto. Después del largo confinamiento, nos tropezamos, varias veces, pero con la distancia y las mascarillas. Nunca cambió de sus profundas e inteligentes ideas, nunca. Por lo que debo de decir que TITO siempre fue TITO. Un caballero ejemplar, humano, comunicativo, fraterno y amigo de sus amigos y de sus enemigos.
TITO, ES: ERNESTO JUAN ENCINOSO SÁNCHEZ; nació el ocho de octubre de 1956 en el Puerto de La Cruz, falleció en la Villa de la Orotava el once de Julio del 2020 a los 63 años de edad.
Estudió en Los Agustinos del Puerto de la Cruz, bachillerato en el colegio de San Agustín de Los Realejos.
En el año 1969 su familia vino a vivir en La Villa de La Orotava en el Paseo Domínguez Alfonso número uno (Tito y su hermano iban a estudiar bachillerato al San Agustín y las hermanas a La Milagrosa).
Futbolero de toda su vida, empezó a jugar a fútbol en el Infantil CF. Vera, que después fue absorbido por El Peñón Club de Fútbol.
En La Orotava jugó en los filiales del UD. Orotava y al fútbol aficionado en el Galerías Lys y en el Veteranos Villa de La Orotava.
Tuvo dos hijos: Ladislao Encinoso, profesor de inglés y Alberto Encinoso, estudiante universitario.
Su actividad laboral transcurrió entre la contabilidad del Hotel Belair, Lagos de Martiánez, Bingo de Canarias y finalmente con distintos trabajos como autónomo de la construcción.
TITO de todo corazón deseos que sigas exponiendo tus lecturas del progreso, evidentemente en ese paraíso eterno de paz, de sosiego y de tranquilidad.
Diles a tu padres lo mal que lo estamos pasando aquí, el convivir con una triste pandemia, que nos ha azotado a todos. Descansa de todo corazón amigo.
Un abrazo, hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

HISTORIA LOCAL


El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces (10/07/2020), estas notas que tituló; “HISTORIA LOCAL”: “…El historiador Eduardo Zalba pone el alma en todo lo que hace y por eso un acto sencillo y austero como el que concibió para conmemorar el vigesimoquinto aniversario del Ciclo de Historia Local que promovió el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), en colaboración con el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, resultó ameno e interesante, una plétora de evocaciones y una sucesión de retos para seguir emprendiendo desde el punto de vista cultural y cualificar la oferta del municipio en ese ámbito.
A Zalba se le ocurrió hacer un ejercicio de memoria sobre el citado ciclo, ahora que cumplía un cuarto de siglo, y para ello convocó a los intervinientes/conferenciantes que ofrecieron el fruto de sus investigaciones en distintos espacios como el salón noble del Ayuntamiento o la sede del Museo Eduardo Westerdhal en la Antigua Casa de la Real Aduana, acariciada casi siempre por la brisa atlántica. Faltaron algunos y los disculparon su ausencia tuvieron a bien enviar un video o hacer una grabación para completar una serie de testimonios que, junto a los emitidos presencialmente, dieron contenido a un acto relevante, de esos que se agradece haber asistido.
Fue en la sala ‘Andrómeda’, del complejo turístico ‘Costa Martiánez, dispuesto para cumplir las indicaciones administrativas vigentes y para acoger a quienes andan interesados en la historia local, dejando constancia de lo que sucedía pues, salvo de una edición, no se conservan grabaciones audiovisuales de una iniciativa que ha posibilitado conocer hechos, episodios, personajes y relatos de estudiosos que se acercaron a la historia del Puerto atraídos por la singularidad de su conformación, las características de sus costas, la evolución de sus actividades productivas y sociales o el por qué de decisiones que resultaron determinantes en el decurso del pequeño pueblo que gana la autonomía de La Orotava, hace de su agricultura y de la pesca sus afanes más laboriosos, consolida su vocación marítima, atrae a las ideas y a los ilustrados así como a los pioneros del turismo hasta que después de los conflictos bélicos del pasado siglo labró su indeclinable vocación turística para forjar un pequeña industria que cultivó y exportó valores, modelos y recursos, enseñoreándose con todo fundamento durante muchos años en los que encabezó el concierto de los municipios turísticos.
Allí estaba el infatigable Manuel Rodríguez Mesa, en butaca de primera fila, todo un ejemplo para quienes se han ocupado de rescatar las esencias. Y estaban muchos que le acompañaron en los menesteres historicistas o historiográficos del ciclo. Un elenco de postín, sin exagerar, cuya contribución a estudiar y conocer nuestro pasado es relevante.
Los portuenses no hemos sido muy cuidadosos con nuestra historia, con nuestro acervo. Reconozcámoslo. Por eso, cualquier acercamiento a su estudio, cuidado y difusión debe ser valorado. Esa falta de sensibilidad debe ser revisada de inmediato. Los pueblos han de conocer cómo surgieron y cómo y por qué llegaron hasta nuestros días. Se agradecen, en ese sentido, la dedicación y las iniciativas que permitan la accesibilidad a los contenidos de nuestros tiempos pretéritos, algunas de las cuales anticipó, grosso modo, el alcalde, Marco Antonio González Mesa a quien Eduardo Zalba reservó para el final, con el fin de arrancarle los compromisos que, al ejercer competencias en materia cultural, está obligado a asumir y cumplir. Emplazado quedó. Para enriquecer, además, sus esquemas de identidad portuense.
Tan solo por contar entre sus hijos a los ‘agustines’, Bethencourt Molina y Álvarez Rixo, la historia del municipio ya merece un tratamiento y un desempeño más destacados…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL