lunes, 2 de septiembre de 2019

CAMPO DE FUTBOL DE LA CRUZ CHICA “SUPREMA”


EL ECO INCLINADO DE LA CRUZ CHICA

Hubo un tiempo en que el fútbol no se medía con tiralíneas ni céspedes perfectos, sino con el ingenio y la bravura de quienes lo habitaban. Corría el final de los sesenta en la Villa de La Orotava cuando el balón rodaba por el icónico Campo de Fútbol de la Cruz Chica, rebautizado en el argot popular como "Suprema". Aquel rectángulo de juego desafiaba las leyes de la geometría con un desnivel asombroso: una pendiente casi mítica que dictaba la suerte de los partidos. Decían los que allí sudaron la camiseta que el equipo alineado en la parte alta gozaba del privilegio de la gravedad para llegar antes al esférico, aunque pagara el precio de terminar el encuentro con el cansancio acumulado de la subida.

Aquel paisaje de barro, esfuerzo y épica humilde quedó congelado en el tiempo gracias a una fotografía rescatada del olvido en septiembre de 2019. El remitente no podía ser otro que «Pololo», guardameta potente y entusiasta del U.D. Orotava, un amigo de la infancia de la Villa que custodió ese fragmento de historia local.

La imagen evoca la intensidad de un derbi de Segunda Regional entre el U.D. Orotava y el Suprema. En el primer plano de la estampa emerge la figura imponente de Pololo, guardián de los tres palos; custodiándole las espaldas, se distingue a Juanito «El Carajito», mientras que a su derecha, recortada de espaldas contra el horizonte del norte tinerfeño, se adivina la silueta de Goyo «El Macuto». Una instantánea que no solo retrata a tres futbolistas, sino a una época entera donde el fútbol se jugaba con el corazón, incluso cuesta arriba.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

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