viernes, 29 de septiembre de 2017

LA ERMITA DE SAN MIGUEL DEL CAMINO OROTAVENSE DE LA LUZ


A la vera del antiguo camino de La Luz, allí donde el tiempo parece amansarse en el paisaje orotavense, se alza el venerable oratorio de San Miguel. La historia de esta ermita se entrelaza de forma indisoluble con el devenir de la comarca desde que, a finales del siglo XVI, quedara integrada en el mayorazgo fundado conjuntamente por el capitán y regidor don Miguel de Franchi y Fonte y su esposa, doña Elvira de Alfaro y Figueroa.

A través de las generaciones, la titularidad de este predio señorial recayó en doña Luisa de Franchi Alfaro y Betancourt, pasando posteriormente a su hija, doña Francisca del Hoyo y Peña, y de esta a su nieto, el capitán don Manso Antonio de Llarena Carrasco y Peña, VII señor de la isla de La Gomera. Preclaro benefactor de La Orotava y hombre profundamente vinculado a su tierra, don Manso Antonio dirigió con esmero las obras de la parroquia matriz, templo en el que descansan sus restos desde el 23 de diciembre de 1790. Tras su fallecimiento sin descendencia, la jefatura familiar y sus vinculaciones patrimoniales se transmitieron primero a la ilustre casa de Ascanio y, más tarde, a los herederos de don Ricardo Hernández Suárez.

En el aspecto arquitectónico, la fachada del inmueble se orienta con serena sobriedad hacia el mediodía. En su limpio alzado destacan dos elementos en noble cantería: el armónico arco de medio punto que enmarca el acceso y una estilizada espadaña. Esta última recorta el cielo con un vano semicircular flanqueado por impostas y cornisas molduradas, rematándose con la elegancia contenida de un frontón triangular.

El recogido espacio interior custodia un retablo de traza rococó realizado a finales del siglo XVIII, atribuido al pincel y taller del pintor Cristóbal Afonso. Preside el presbiterio la efigie del arcángel titular junto a una imagen de San Francisco —ambas piezas de antigua y arraigada devoción—, acompañadas por la delicada factura de un Niño Jesús de filiación genovesa.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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