EN EL LATIDO ETERNO DE LA VILLA: DOS PAREJAS DE AMOR Y FE.
Corría el otoño de 2020, cuando el mundo entero se
resguardaba en el silencio de una pandemia suspendida en el aire. Fue entonces,
desafiando la fragilidad de aquellos días grises, cuando el amigo Jesús Tomás García Rodríguez rescató
del olvido una fotografía. Aquella imagen no era solo un pedazo de papel; era
el retrato vivo de la nostalgia, el testimonio luminoso de dos parejas que
tejieron con amor la historia misma de la Villa de La Orotava: Visitación
y Pedro; Carmita y Mundo.
La historia de sus vidas se remonta a
los años de la juventud primera, allá por 1948, cuando los muros de piedra de la Villa se llenaban de nuevas
promesas. Pedro y Mundo, unidos por la hermandad del
Colegio de San Isidro, crecieron bajo el amparo y los valores de los Antiguos
Alumnos Salesianos, justo cuando la orden se establecía en estas tierras altas.
Mientras tanto, el destino cruzaba los pasos de Visitación y Carmita
en las aulas del Colegio de la Milagrosa, donde las Hermanas de la Caridad
sembraron en ellas una devoción que florecería para siempre.
Ambas parejas se convirtieron en el vivo
reflejo de lo que significa la nobleza humana. Su caminar por la Villa estuvo
marcado por una fraternidad inquebrantable, una calidez compartida y unas manos
siempre dispuestas al abrazo y la palabra vecinal.
El arraigo y la generosidad de Pedro Perdomo —amigo entrañable del
alma y compañero entrañable de infancia— quedaron esculpidos para siempre en el
corazón de su pueblo. Su entrega desinteresada y su incansable labor en la
asociación de vecinos hallaron su justo homenaje el 9 de agosto de 2019, cuando la Villa vistió de gala una plaza con
su nombre en la urbanización de El Mayorazgo. Un rincón eterno para un hombre
cuya vida ha sido puro servicio.
Hoy, aunque el tiempo ha tendido sus
puentes invisibles y Visitación Luis
Delgado y Mundo García Edodey
aguardan ya en la gloria eterna, sus legados permanecen intactos. Sus miradas y
sus recuerdos siguen paseando por las calles empedradas de La Orotava,
entrelazados con el amor de quienes se quedaron a honrar su memoria. Visitación y Pedro, Carmita y Mundo:
dos parejas de villeros que, más allá de la vida y de la muerte, merecen
habitar por siempre en el altar de la fe, la gratitud y la esperanza de su
amada Villa.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

No hay comentarios:
Publicar un comentario