TIERRAS DEL TEIDE BAJO EL CIELO DE LONDRES:
EL ARTE EFÍMERO QUE CAUTIVÓ A LA REALEZA
En los días oscuros y suspendidos de la reciente
pandemia, cuando la humanidad entera intentaba sobrevivir a los embates de ese
enemigo invisible y atómico, la memoria se convirtió en nuestro mejor refugio.
Fue entonces, en el otoño de 2020, cuando un hilo de nostalgia cruzó la
histórica Calle El Calvario de la Villa de La Orotava; Carmelo Santos Villar, entrañable amigo de
la infancia, rescató del olvido una joya fotográfica fechada originalmente en 1966. Una imagen que
custodia el instante preciso en que el arte universal de las Alfombras de La Orotava conquistó el corazón
de Londres.
Aquel año, la capital británica se rindió ante la
suntuosidad de un tapiz monumental. No estaba hecho de hilos ni de sedas, sino
de las tierras
cromáticas extraídas de las entrañas del Teide, modeladas por las
manos maestras de los alfombristas villeros. La exposición causó una admiración
generalizada, convirtiéndose en un puente cultural tendido entre el Atlántico y
el Viejo Continente.
La fotografía inmortaliza un encuentro de profunda carga
simbólica y diplomática. En el recinto de la exposición, Su Majestad Británica, la Reina
Madre, detiene su elegante caminar. Es la célebre Lady
Elizabeth, la soberana que a los 14 años vio estallar la Gran Guerra y que,
durante la Segunda Guerra Mundial, se negó a huir a los Estados Unidos para
permanecer al pie del cañón junto a su pueblo, transformándose en el icono
inquebrantable de la monarquía en la era moderna.
Frente a este símbolo de la resistencia europea se alza
la tradición tinerfeña: Doña Lola Murillo, luciendo con porte y orgullo el traje
típico de la Villa de La Orotava, obsequia a la Reina Madre con un ramo de
flores frescas de nuestra isla. Doña Lola, esposa de Don Pedro Hernández Méndez —quien fuera el
ilustre director del tapiz monumental de la Plaza del Ayuntamiento—, encarnó en
ese gesto la hospitalidad y el alma de Canarias.
Detrás de este hito internacional latía el esfuerzo de
los alfombristas orotavenses, artesanos de la tierra que trabajaron en la
capital británica ataviados con el traje tradicional, convirtiendo el propio
proceso creativo en una obra de arte viva. Hombres como Juan Pedro Escobar, Domingo Portocarrero, Manolo Pérez y José González Afonso “Pepe”, quienes no solo
moldearon la arena del volcán, sino que sembraron para siempre el nombre y el
prestigio artístico de La Orotava en las páginas de la historia internacional.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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