martes, 27 de octubre de 2020

ALFOMBRAS DE LA OROTAVA EN LONDRES


TIERRAS DEL TEIDE BAJO EL CIELO DE LONDRES: EL ARTE EFÍMERO QUE CAUTIVÓ A LA REALEZA

En los días oscuros y suspendidos de la reciente pandemia, cuando la humanidad entera intentaba sobrevivir a los embates de ese enemigo invisible y atómico, la memoria se convirtió en nuestro mejor refugio. Fue entonces, en el otoño de 2020, cuando un hilo de nostalgia cruzó la histórica Calle El Calvario de la Villa de La Orotava; Carmelo Santos Villar, entrañable amigo de la infancia, rescató del olvido una joya fotográfica fechada originalmente en 1966. Una imagen que custodia el instante preciso en que el arte universal de las Alfombras de La Orotava conquistó el corazón de Londres.

Aquel año, la capital británica se rindió ante la suntuosidad de un tapiz monumental. No estaba hecho de hilos ni de sedas, sino de las tierras cromáticas extraídas de las entrañas del Teide, modeladas por las manos maestras de los alfombristas villeros. La exposición causó una admiración generalizada, convirtiéndose en un puente cultural tendido entre el Atlántico y el Viejo Continente.

La fotografía inmortaliza un encuentro de profunda carga simbólica y diplomática. En el recinto de la exposición, Su Majestad Británica, la Reina Madre, detiene su elegante caminar. Es la célebre Lady Elizabeth, la soberana que a los 14 años vio estallar la Gran Guerra y que, durante la Segunda Guerra Mundial, se negó a huir a los Estados Unidos para permanecer al pie del cañón junto a su pueblo, transformándose en el icono inquebrantable de la monarquía en la era moderna.

Frente a este símbolo de la resistencia europea se alza la tradición tinerfeña: Doña Lola Murillo, luciendo con porte y orgullo el traje típico de la Villa de La Orotava, obsequia a la Reina Madre con un ramo de flores frescas de nuestra isla. Doña Lola, esposa de Don Pedro Hernández Méndez —quien fuera el ilustre director del tapiz monumental de la Plaza del Ayuntamiento—, encarnó en ese gesto la hospitalidad y el alma de Canarias.

Detrás de este hito internacional latía el esfuerzo de los alfombristas orotavenses, artesanos de la tierra que trabajaron en la capital británica ataviados con el traje tradicional, convirtiendo el propio proceso creativo en una obra de arte viva. Hombres como Juan Pedro Escobar, Domingo Portocarrero, Manolo Pérez y José González Afonso “Pepe”, quienes no solo moldearon la arena del volcán, sino que sembraron para siempre el nombre y el prestigio artístico de La Orotava en las páginas de la historia internacional.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

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