sábado, 31 de octubre de 2020

HUERTA DEL MORAL (V)


LATIDOS DE UN BARRIO PARIDO EN LA ESPERANZA: LA HISTORIA VIVA DE LOS CUARTOS (HUERTA DEL MORAL - V)

Corrían tiempos extraños y sombríos, de esos en los que el mundo parecía contener la respiración bajo la sombra implacable de una pandemia invisible. Y fue precisamente ahí, en la trinchera de la supervivencia, cuando la memoria decidió abrigarnos el alma. Gracias la generosa mirada de mi alumno Emiliano Ramos Amaro, llegó a nuestras manos un tesoro en forma de imágenes: el latido primigenio de la inauguración y entrega de llaves del Barrio Los Cuartos, alzado sobre el regazo entrañable de la antigua Huerta del Moral.

Aquel suelo fértil, abrazado antaño por los caminos de la Carretera General de Los Pinos, el Recodo, la falda del Colegio de La Milagrosa y la Cañada —y más tarde delimitado por el Estadio Municipal—, se convirtió en el hogar de los sueños sencillos de nuestra gente.

LAS LLAVES DE LA DIGNIDAD: 1945

¡Qué emoción inmensa debió inundar aquellos corazones en 1945! Las fotografías nos devuelven la estampa viva de un hito histórico: el alcalde de la Villa, don Cándido Acosta Hernández, entregando las llaves de las ansiadas viviendas sociales a los beneficiarios. A su lado, flanqueando aquel momento de profunda justicia social y esfuerzo colectivo, le acompaña el general jefe del acuartelamiento de infantería de San Agustín, don Augusto Machado Méndez y Fernández de Lugo, junto a la colaboración del Mando Económico liderado por el capitán general de Canarias, don Francisco García Escames e Iniesta.

Aquellas casitas humildes de una sola planta, coquetas con sus tejados a dos aguas y sus chimeneas humeantes, eran mucho más que ladrillos: eran el refugio de la esperanza tras años difíciles. Y aunque los caprichos del clima quisieron poner a prueba al vecindario —como aquel furioso temporal de viento de 1957 que arrancó los techos y obligó a reemplazarlos por mampostería—, el barrio supo tejerse una coraza de resistencia y UNIÓN.

LA FE Y EL CALOR DE LA COMUNIDAD

¿Cómo no emocionarse al recordar los cimientos espirituales de este rincón orotavense? En 1984, impulsado por el amor entrañable de la familia González Yumar —que asumió con generosidad casi la totalidad de los gastos junto al depósito del agua a presión—, se levantó la Capilla en honor a la Virgen Milagrosa. Aquel inolvidable 17 de noviembre de 1984, bajo la bendición del obispo Nivariense don Damián Iguacen Borau y el calor del párroco don Jacinto Barrio Acosta, el barrio consagró su espíritu de hermandad.

UN GRITO DE JUSTICIA Y MEMORIA

Hoy, recorrer Los Cuartos es caminar sobre las huellas de mi propia infancia. Es sentir latir el pulso de los amigos de siempre, de las familias que hicieron grande este lugar. Es ver, como en un fresco sagrado, los rostros inolvidables de María la de la Venta, del inolvidable maestro herrero don Francisco Mesa, y de tantos otros que pusieron alma y sudor en cada rincón.

Por eso duele en el fondo del alma comprobar cómo el tiempo a veces borra lo que la historia escribió con tanto sacrificio. Es un acto de justicia poética y moral recordar y honrar a quienes construyeron nuestro presente: don Antonio Hernández de Las Tapias, don Cándido Acosta Hernández, la familia González Yumar...

Que estas líneas y estas fotografías sean un abrazo eterno contra el olvido. Porque un barrio que recuerda sus raíces es un pueblo que nunca muere, y Los Cuartos, paridos en la humildade de 1945, seguirán viviendo por siempre en el latido más noble de La Orotava.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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