sábado, 3 de octubre de 2020

LIGUILLA INTERREGIONAL 1962 - 1963

L

Aquel bicho invisible que nos confinó en 2020 tuvo una virtud involuntaria: nos obligó a mirar al pasado para encontrar refugio. Fue así como la Asociación de Veteranos del Fútbol de la UD Orotava rescató del olvido una fotografía en blanco y negro, un tesoro sepia que nos devolvió de golpe a la mítica Liguilla Interregional de la temporada 1962-1963. Aquella estampa, tomada en la primitiva y fría terminal del aeropuerto de Los Rodeos, inmortalizaba el regreso del equipo tras arañar un heroico empate a uno contra el Sporting San José en Las Palmas, con un gol de Bartolomé que se gritó con el alma.

Para los niños de la época, la alineación de la UD Orotava no era un simple dato estadístico; era un poema sagrado que recitábamos de memoria en los recreos del colegio, imaginando ser aquellos ases del balón: Angulo, Mon, Blanco, Felipe, Evadio, Cuba, Angelito, Saavedra, Antonio, Nolito y Antoñito.

Aquella campaña tuvo tintes de epopeya. A mitad de camino, el banquillo sufrió una sacudida con la llegada de Ramón Mesa, el carismático técnico de La Cuesta que venía de obrar el milagro del "pequeño Real Madrid" del CD Puerto Cruz. Mesa sustituyó a Martinica y, con mano izquierda y pizarra sabia, logró conjuntar a los célebres "Copos de Nieve". El destino, siempre caprichoso, quiso que el nuevo míster se midiera a su antiguo amor en el feudo de Los Cuartos; un derbi eléctrico que el Orotava se llevó por 1-0 gracias a un testarazo de Manolo Saavedra, el gran orgullo de Guía.

Sin embargo, el fútbol da y quita. A mitad de temporada, el CD Tenerife, que militaba en la Segunda División, llamó a las puertas de Los Cuartos para llevarse a Saavedra como refuerzo de lujo. Su marcha dejó huérfana la delantera y mermó la pólvora de los Copos. Aun así, el orgullo villero los llevó a clasificarse para la ansiada Liguilla Interregional, amarrando el tercer puesto del grupo tinerfeño, escoltando al Real Unión y al Estrella de La Laguna, y por delante de un combativo CD Mensajero de La Palma. Al otro lado del charco esperaban los colosos de la provincia oriental: la UD Las Palmas Aficionado, el Sporting San José, el Firgas y el Arucas CF.

El debut en la liguilla fue un jarro de agua fría: una derrota dominical por la mínima (0-1) ante el Arucas en Los Cuartos al filo del mediodía. Conscientes de que necesitaban más madera para la batalla interinsular, los directivos se movieron rápido en el mercado de la época y reforzaron el plantel con tres nombres de quilates: Adolfo (del UD Realejos), Telillo (del CD Tacoronte) y Navarro (del CD Tenerife). Los dos últimos echarían raíces en la Villa la temporada siguiente, mientras que Adolfo regresaría a su feudo realejero tras cumplir con honores.

La fotografía de Los Rodeos es el fiel reflejo de una época donde el fútbol era de la gente. En ella, mezclados entre el frío de La Laguna y la euforia del punto cosechado en Gran Canaria, posan futbolistas, directivos y personajes entrañables del pueblo. Mirando de izquierda a derecha, y de arriba abajo, el tiempo se congela para mostrarnos a:

Nolito, Sacramento, Pepe Fariña, un rostro que el tiempo ha borrado, Villar, Ernesto Toste, Navarro, Antonio Hernández Sánchez, Orlando Toste, Chuchito Ruiz, Fernando Linares, Telillo, Riquelme Toste, Adolfo, Isidro Álvarez, Gajate, Blanco, Arnoldo, el míster Ramón Mesa, Bernardo Hernández, Balbino, Felipe, Mon y el inolvidable Tito, el taquillero del cine Orotava y operario de Casiano García Feo, un hombre que representaba mejor que nadie la esencia de un fútbol que ya no existe, pero que vive eterno en la memoria de la Villa.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

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