viernes, 9 de octubre de 2020

MÚSICOS DE LA DESAPARECIDA BANDA DE MÚSICA MUNICIPAL DE LA VILLA DE LA OROTAVA


En los días del confinamiento, cuando el mundo parecía suspendido y resistíamos en la penumbra el acecho de aquel enemigo invisible y voraz, me refugié en el latido de los viejos archivos de mi hogar. Fue allí, entre papeles arropados por el tiempo, donde aconteció el milagro: emergió una fotografía extraordinaria, un tesoro de luz rescatado del olvido que en su día me confió un alma entrañable de la Villa, el querido amigo Tomás Lemus García. La imagen, detenida en el eterno instante de la nostalgia, retrata a los músicos de la desaparecida Banda de Música Municipal de la Villa de La Orotava.

Corría el año 1943. El escenario de aquel encuentro fue el mítico y ya inolvidable estudio «Foto Portero», en la emblemática calle El Calvario. Aquel año estuvo marcado por el compás de la tragedia y el duelo; un Miércoles Santo vistió de luto las partituras de la Villa con el fallecimiento del maestro vallisoletano don Tomás Calamita y Manteca, director de la Banda. Ante el silencio repentino de su batuta, el subdirector don Domingo Delgado González, conocido con el afectuoso eco de «Febles», asumió con devoción los acordes de la agrupación, custodiando su alma musical hasta la llegada del nuevo titular, el gaditano don José Berenguer Sánchez.

Si miramos la estampa de arriba abajo y de izquierda a derecha, el pasado recobra sus nombres y sus rostros, devolviéndonos la melodía de sus vidas: Pablo Rodríguez Machado, Salvador Bautista Díaz, el propio Tomás Lemus García, Felipe Hernández y Hernández «Pacheco», Manuel Yumar Perdigón y Narciso Pérez Luis.

Tomás Lemus García, tras haber cruzado el océano en busca de horizontes venezolanos, regresó a su añorada Villa de La Orotava. En el año 2002, con la delicadeza de su impecable caligrafía y el afecto noble de los hermanos de la vida, me dedicó esta fotografía. Hoy, despojándola de las sombras del baúl, la expongo ante vuestros ojos como un poema visual, un tierno homenaje a los guardianes de nuestra memoria armónica.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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