domingo, 7 de mayo de 2017

MADRE

A mi querida e inolvidable madre, María del Carmen Abréu González (Con el recuerdo impecable de su belleza)

«La palabra más bella pronunciada por el ser humano es "madre".»

— Kahlil Gibran

Tus brazos siempre se abrieron como un refugio ante cualquier tormenta. Tu corazón, siempre atento, supo cuándo sostener la calma y cuándo brindar la palabra exacta de una amiga. Tus ojos, de una sensibilidad infinita, sabían firmeza cuando el camino exigía una lección. Tu fuerza y tu entrega marcaron el rumbo de mi vida y me otorgaron las alas necesarias para emprender el vuelo. Un hombre puede amar a su pareja con intensidad y a su esposa con devoción, pero a su madre la ama con un afecto que desafía al tiempo. Como bien escribió W. S. Ross: «La mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo».

Entre todos los dones y méritos de una mujer, el más sublime es la maternidad. Mi madre, María del Carmen Abréu González, fue la mujer más hermosa que jamás conocí; una modista de elegancia excepcional para hombres, un ser infinitamente comprensivo y una presencia generosa que llenaba de vida a cuanto le rodeaba. Todo lo que soy se lo debo a ella. Cada logro en mi vida es fruto directo de la formación moral, intelectual y humana con la que guio mis pasos.

A ella, y a todas las madres del mundo, mi eterno tributo y felicitación.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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