Sus piedras y
adoquines han sido restaurados y acondicionados para el uso peatonal. Las
opiniones han sido diversas: desde las críticas a la colocación de las
artísticas balaustradas de acero con cadenas, hasta el debate sobre el desnivel
de la calzada, diseñado para evitar que el agua de la lluvia penetre en las
históricas casonas protegidas. Sin embargo, la remodelación de la calle La
Carrera de la Villa de La Orotava ha sido la intervención más relevante de la
corporación municipal para el embellecimiento de esta asimétrica vía, un eje
comercial de gran dinamismo con una clara proyección hacia el progreso.
El primer núcleo
urbano de la Villa de La Orotava se consolidó tras la conquista definitiva de
la isla en 1496. La primitiva iglesia de Nuestra Señora de la Concepción se
levantó hacia el año 1503, en tiempos del obispo Diego de Muros. En mayo de
1506, llegó el juez reformador Ortiz de Zárate, enviado por la reina Juana de
Castilla para trazar la futura villa. Finalmente, se otorgó poder al regidor
don Diego de Mesa para delimitar las calles, estableciendo un ancho de 25 pies.
El término «Carrera»
hace referencia a un camino real que conecta dos puntos. Define al conjunto de
calles destinadas a una función pública y solemne, como la procesión del Corpus
Christi o la entrada pública de un rey. La Carrera orotavense ha tenido varias
denominaciones a lo largo de su historia: en el siglo XIX se llamó calle Duque
de la Victoria, en alusión al general don Baldomero Espartero; durante el
periodo republicano del siglo XX recibió el nombre de Fermín Galán; y, tras la
construcción del viaducto, pasó a llamarse Carrera del Escultor Estévez.
El puente se construyó
de acuerdo con el plan parcial del 26 de diciembre de 1963, según el proyecto
de don Ceferino Marrero, por un importe de 3.025.558,87 pesetas. Las obras
finalizaron en enero de 1966.
Entre sus
edificaciones destacan numerosas mansiones catalogadas por su valor
arquitectónico y por haber pertenecido a personalidades locales de la política,
la cultura y el arte. Conviene mencionar la casa número 6, residencia familiar
de don Fernando Llarena Franchi, diputado en las Cortes de Cádiz de 1810, quien
falleció en La Orotava en 1861. La mansión número 17 fue la residencia del
político y diputado republicano del siglo XIX don Francisco Benítez de Lugo,
VIII marqués de la Florida, inmueble que actualmente alberga un museo.
Asimismo, destaca la casona donde estuvo instalada la Librería Miranda en 1900,
lugar de nacimiento del escultor Estévez de Salas.
Fernando Estévez de Salas
nació en esta calle el 3 de marzo de 1788. Su destreza artística se manifestó
desde temprano gracias a las nociones de dibujo que aprendió de su padre, el
platero Antonio Estévez Salas. Recibió formación técnica de fray Antonio López
en el convento franciscano de San Lorenzo y, en 1806, con 17 años, se incorporó
al taller de su maestro Luján Pérez en la calle Santa Bárbara de Vegueta, en
Las Palmas de Gran Canaria. Consolidó sus conocimientos en la Academia de
Arquitectura y asimiló la influencia de la estatuaria de las iglesias isleñas,
lo que aportó un claro acento clasicista a su obra.
De regreso a La
Orotava, ya plenamente consagrado, ejerció como profesor de dibujo en el
colegio Los Ángeles. En enero de 1839 abrió una academia de dibujo y un taller
propio en el municipio, del cual salieron imágenes sacras de excelente factura
que hoy se exhiben en la mayoría de las parroquias del archipiélago canario.
Además de su faceta artística, fue concejal del Ayuntamiento de La Orotava, así
como esclavo y mayordomo del Santísimo Cristo de la Columna de la Iglesia de
San Juan Bautista. En 1849, a los 62 años, fue nombrado profesor de modelado y
vaciado en la Academia de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Falleció en
la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en el año 1854.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL.

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