sábado, 10 de junio de 2017

CALLE LA CARRERA (II)



Sus piedras y adoquines han sido restaurados y acondicionados para el uso peatonal. Las opiniones han sido diversas: desde las críticas a la colocación de las artísticas balaustradas de acero con cadenas, hasta el debate sobre el desnivel de la calzada, diseñado para evitar que el agua de la lluvia penetre en las históricas casonas protegidas. Sin embargo, la remodelación de la calle La Carrera de la Villa de La Orotava ha sido la intervención más relevante de la corporación municipal para el embellecimiento de esta asimétrica vía, un eje comercial de gran dinamismo con una clara proyección hacia el progreso.

El primer núcleo urbano de la Villa de La Orotava se consolidó tras la conquista definitiva de la isla en 1496. La primitiva iglesia de Nuestra Señora de la Concepción se levantó hacia el año 1503, en tiempos del obispo Diego de Muros. En mayo de 1506, llegó el juez reformador Ortiz de Zárate, enviado por la reina Juana de Castilla para trazar la futura villa. Finalmente, se otorgó poder al regidor don Diego de Mesa para delimitar las calles, estableciendo un ancho de 25 pies.

El término «Carrera» hace referencia a un camino real que conecta dos puntos. Define al conjunto de calles destinadas a una función pública y solemne, como la procesión del Corpus Christi o la entrada pública de un rey. La Carrera orotavense ha tenido varias denominaciones a lo largo de su historia: en el siglo XIX se llamó calle Duque de la Victoria, en alusión al general don Baldomero Espartero; durante el periodo republicano del siglo XX recibió el nombre de Fermín Galán; y, tras la construcción del viaducto, pasó a llamarse Carrera del Escultor Estévez.

El puente se construyó de acuerdo con el plan parcial del 26 de diciembre de 1963, según el proyecto de don Ceferino Marrero, por un importe de 3.025.558,87 pesetas. Las obras finalizaron en enero de 1966.

Entre sus edificaciones destacan numerosas mansiones catalogadas por su valor arquitectónico y por haber pertenecido a personalidades locales de la política, la cultura y el arte. Conviene mencionar la casa número 6, residencia familiar de don Fernando Llarena Franchi, diputado en las Cortes de Cádiz de 1810, quien falleció en La Orotava en 1861. La mansión número 17 fue la residencia del político y diputado republicano del siglo XIX don Francisco Benítez de Lugo, VIII marqués de la Florida, inmueble que actualmente alberga un museo. Asimismo, destaca la casona donde estuvo instalada la Librería Miranda en 1900, lugar de nacimiento del escultor Estévez de Salas.

Fernando Estévez de Salas nació en esta calle el 3 de marzo de 1788. Su destreza artística se manifestó desde temprano gracias a las nociones de dibujo que aprendió de su padre, el platero Antonio Estévez Salas. Recibió formación técnica de fray Antonio López en el convento franciscano de San Lorenzo y, en 1806, con 17 años, se incorporó al taller de su maestro Luján Pérez en la calle Santa Bárbara de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria. Consolidó sus conocimientos en la Academia de Arquitectura y asimiló la influencia de la estatuaria de las iglesias isleñas, lo que aportó un claro acento clasicista a su obra.

De regreso a La Orotava, ya plenamente consagrado, ejerció como profesor de dibujo en el colegio Los Ángeles. En enero de 1839 abrió una academia de dibujo y un taller propio en el municipio, del cual salieron imágenes sacras de excelente factura que hoy se exhiben en la mayoría de las parroquias del archipiélago canario. Además de su faceta artística, fue concejal del Ayuntamiento de La Orotava, así como esclavo y mayordomo del Santísimo Cristo de la Columna de la Iglesia de San Juan Bautista. En 1849, a los 62 años, fue nombrado profesor de modelado y vaciado en la Academia de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Falleció en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en el año 1854.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL.

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