miércoles, 28 de febrero de 2018

ELOGIO DE UN GRAN HOMBRE: DON PEPE RODRÍGUEZ BARRETO



El amigo de la Cuesta -  Puerto de la Cruz, actualmente residente en el Bajo Ampurdán - Cataluña; ZOILO LÓPEZ BONILLA, remitió entonces (28/2/2018), a través de su blog ZOILOLOBO – RETRODEZCAN, estas notas y foto que tituló; “ELOGIO DE UN GRAN HOMBRE: DON PEPE RODRÍGUEZ BARRETO”: “…Don Pepe Rodríguez Barreto, ya fallecido, fue padre de Lola, Pepe y Margarita Rodríguez Espinosa; los dos últimos compartieron conmigo pupitres en el Colegio de Segunda Enseñanza, ubicado cerca de la Plaza de la Iglesia. Seguimos juntos las clases –que se impartían en sus aulas– de bachiller superior y a las que también acudían, entre otros, los hermanos Juan José y Armando Figueroa, Jesús Hernández (fallecido joven), Carmen Rosa Torrents, Rafael Cobiella, amén de algunos otros cuyos nombres, desgraciadamente, no acuden ahora a mi memoria.

Recuerdo, eso sí, una fiesta de fin de curso celebrada en el ya desaparecido Teatro Topham,donde se representó la obra de teatro, dirigida para la ocasión por don Jesús “el Maestro”, “El enfermo imaginario”, de Molière, cuya interpretación corrió a cargo, entre otros actores, de Jesús Hernández y Layo Santaella y en la que no faltaron las actuaciones musicales de final de fiesta interpretadas por el estupendo dúo que formaban por entonces Margarita Rodríguez Espinosa y Carmen Rosa Torrents.
Volviendo a don Pepe, he de decir que durante un tiempo vivió desterrado del Puerto de la Cruz como consecuencia de su manifiesta disidencia política, teniendo por ello que afincarse, en contra de su voluntad, durante un largo periodo, en Santa Cruz de Tenerife.
No olvido, sin embargo, el patio de su magnífica casa del Puerto, en la calle Esquivel, esquina a Iriarte, en el que se albergó, durante el transcurso de los primeros años sesenta, una de las pioneras salas de fiestas del Puerto llamada “Skandinavia”, y que, naturalmente, tal y como su nombre indicaba, estaba destinada fundamentalmente al regocijo y diversión de un turismo mayoritariamente de origen nórdico. Aunque era muy frecuentada también por gente pudiente de Santa Cruz, que admiraba la elegancia y lo divertido del lugar.
Es curioso hacer notar que, después del tiempo transcurrido ausente de la isla, el destino haya propiciado que su hijo Pepe Rodríguez Espinosa y yo hayamos coincidido en Barcelona, desde hace ya muchos años, ejerciendo él como médico en el Hospital de San Pablo y un servidor como funcionario, ya jubilado, del Ayuntamiento de Mollet del Vallés; y que, gracias a esta fortuita coincidencia, hayamos seguido cultivando la sincera amistad que nos uniera desde nuestros años de estudiantes.
La fructífera labor investigadora de mi amigo y colaborador Antonio Pedro Dorta aporta nuevos datos sobre la personalidad política de don José Rodríguez Barreto.
Según Dorta, el señor Rodríguez junto a otros dieciséis vecinos del Puerto de la Cruz fueron detenidos y sometidos a Consejo de Guerra Ordinario el día 22 de febrero de 1937, acusados de delito de excitación a la rebelión y por cuya causa fueron condenados al pago de una multa de 100.000 pesetas.
N. del E.- José Rodríguez Barreto, a quien el Puerto de la Cruz le debe un homenaje, fue rehabilitado como funcionario pasados los años setenta. Era un hombre ilustrado, caballeroso y generoso, un portuense ejemplar. Fue perseguido injustamente por el franquismo a causa de sus ideas, pero sin embargo hasta sus enemigos políticos reconocieron siempre su honestidad y su hombría de bien. Su familia es conocida y apreciada entre los portuenses. Agradecemos a Zoilo López que haya traído su olvidada figura a nuestro diario digital…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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