miércoles, 21 de junio de 2017

LA DESCONOCIDA TRASTIENDA DEL ARTE EFÍMERO DE LA VILLA DE LA OROTAVA



Los cargadores de las Andas de Plata del templo parroquial y Matriz de Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava.
Ocho hombres que llevan el Santísimo el Jueves Grande de la Infraoctava de Corpus  de la Villa.
Ocho hombres sin piedad, que ni sabemos quiénes son, ni lo vemos en la impresionante procesión de Las Fiestas Mayores de la Villa.
Son pétalo de oro por la asociación de alfombristas y para ellos van estas letras como homenajes. Puesto que son el alma sublimen que desde el interior sobre sus hombros realizan los impresionantes movimientos con las Andas de Plata villeras.
Pertenecen a la “cuarta” generación, muchos de ellos herederos de los anteriores cargadores. A titulo anecdótico varios han realizado la operación de cargadores en una media de cuarenta años.
El amigo y compañero de la docencia en el IES La Orotava Manuel González Pérez del Barrio de San Antonio; AGAPITO DE CRUZ FRANCO nos cuenta en su libro “LA OROTAVA CURRÍCULUM VITAE (2014)”. En las páginas 56 y 57 y que tituló “LOS CARGADORES DEL CORPUS”: “…Hay instantes en los que el pueblo se reúne en torno a sí mismo. Ya lo he dicho. En esos instantes se unen el presente, el pasado y el futuro. Aunque ocultos tras festividades y creencias, el protagonismo indiscutible se lo lleva el propio pueblo. Uno de esos días emblemáticos es cuando en junio se celebra la Octava del Corpus de La Orotava, sus alfombras y su procesión. El rito hace que haya dos planos bien diferenciados: los que caminan y los que ven pasar la procesión. Sin embargo, oculto bajo el “Misterio”, está esa parte del pueblo desconocida, casi ignorada, y sin la que sería imposible el milagro de esta eclosión popular, para unos de religiosidad, para otros de cultura, para otros más de historia y para todos de belleza y arte efímero. Son los cargadores de las andas y la custodia del Santísimo Sacramento. Y tienen toda una leyenda detrás. La familia Expósito González, de la calle Nueva de la Villa de Arriba, en San Juan, es la responsable de portar estas andas de la Fiesta Magna de La Orotava desde la década de 1920. D. Gumersindo Expósito, ya fallecido, dio paso en la organización de los cargadores a su hijo mayor Manolo Expósito, quien actualmente (2014) ya no carga pero que lleva el peso de la organización. En escasos metros cuadrados –los portadores de las esquinas tienen que moverse en todo el recorrido en apenas medio metro cuadrado– se apiña entre el calor y la falta de espacio. Ocultos tras el cortinaje van actualmente: Tomás, Carmelo, Gumersindo y Jesús Expósito, Antonio Rodríguez, José M.ª Bautista, Eusebio Amaro, Pablo (hijo), Juanjo González Expósito, Jesús Cabrera… Habría que recordar, entre otros muchos cargadores antiguos al célebre Jalisco, Quirico, Miguel Ángel o Amadeo Rodríguez. Dada la orografía de las calles por las que transita la procesión, hay tramos de auténtico sufrimiento y que sólo es superado por el hecho de hacerlo por voluntad propia y como un rito que viven y fundamentan en su religiosidad. Los peores momentos son al comienzo, entre la salida de la iglesia de Ntra. Sra. de La Concepción y la Casa Monteverde. Luego la calle Colegio por su pronunciado desnivel, y por fin, en la entrada y salida de la plaza del Ayuntamiento, donde únicamente unas escaleras permiten su acceso. Es quizá, el momento de más peligro ante los más de 300 Kg. de peso de las andas y la Custodia y sin apenas ver nada. Antiguamente se hacía por su lado derecho, pero hoy en día se entra por el propio centro de la escalinata al haberse modificado la calle.
Las anécdotas que tienen en sus alforjas son muchas. Lo primero que te cuentan es la sensación externa de que parece que los que llevan la Custodia sean los 4 presbíteros cogidos a los extremos de las andas. Incluso se quejan de que estos, que van simplemente decorando la escena y guiando el recorrido, les dé a veces por hacer presión hacia el suelo como sujetándose. Otras tienen que ver ya con la historia. En alguna entran en escena obispos como Franco Gascón. Pero eso queda para sus protagonistas y quienes se acerquen a ellos a compartir la ilusión que ponen en este servicio a la comunidad. Si el Corpus de La Orotava es por méritos propios la fiesta magna no sólo de la Villa sino, dado el escenario, la historia y la decoración, una de las más representativas de las fiestas del Corpus a nivel internacional. Si este evento constituye por sí mismo una explosión de participación popular y de religiosidad, nada de ello sería posible sin el motor que mueve su sancta sanctorum, los cargadores de las andas y la custodia de la iglesia matriz de La Concepción. Su humildad y ausencia total de protagonismo contrasta con la luz y el dorado de la escenificación. Reflejan como nada ni como nadie, la esencia de un mensaje que surgió hace más de 2.000 años con los viejos estoicos y sus ideales de humanidad, bondad y fraternidad y que recogería luego el cristianismo primitivo. Más allá de los ritos. Más allá de las palabras. Más allá de las jerarquías y del poder. Para ellos y por ellos, este reconocimiento…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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