lunes, 5 de junio de 2017

LOS COCHITOS DE VALERO, AÑO 1956



Recuerdo que en mi niñez - infancia, las Fiestas Mayores de La Orotava, las veíamos desde la ilusión y la magia de la llegada de los famosos cochitos a la Villa. Aglomerado que nosotros entonces niños llamábamos “Los Cochito”, en realidad se le domina “La Feria”. Hace años que no veo en mi pueblo y en concreto por las Fiestas Mayores, la llegada de los cochitos, puesto que es las fiestas de la ilusión y de la fantasía de los niños (de hoy y del futuro, demasiado desconsolado y lleno de nuevas tecnologías…).
En aquellos años cincuenta del siglo XX, no solo se divertía los niños, también los jóvenes, tenían sus maquinarias en los cochito llamado de “moches”. Los mayores tenían los ventorrillos donde echase un vaso de buen vino. En esto era tradicional el Ventorrillo de Ventura, donde siempre aparecía una cabeza de un “Cochino”, colgada en las vigas que cubrían las terrazas con telas de sabanas blancas. En las atracciones juveniles, estaban los cochitos de “Moche” del recordado “Joaquín”, “Los Caballitos”, Las Montañas Rusas”, las casetas de tiros, las tómbolas. Mientras que las principales  novedades para los niños, estaban los cochitos de “Valero”, y los Caballitos. Recuerdo que una vez vino una carpa redonda cubierta de madera en forma circular, donde un motorista hacía sus exhibiciones con una moto (se colocó, primero en la araucaria de la Avenida y después en la plaza de Franchi Alfaro esquina con la Pensión “El Suizo”).
La feria pernotó en diferentes lugares, que recuerde; La calle el Calvario a la altura de la actual Sala Auditorio Teobaldo Power, la entonces Avenida del doctor de Emilio Luque, la plaza de Franchi Alfaro y una vez  se utilizó el campo de fútbol viejo del Colegio de San Isidro para pernotar allí una pista de coches de competición.
En la foto un servidor, en los cochitos de “Valero”, que daban vueltas alrededor de un semicírculo, donde un guardia urbano (tipo maniquí) hacía señales en el centro de la misma. Corresponde al mes de junio del año 1956, un servidor tenía 5 años de edad, tomada por el entonces fotógrafo ambulante procedente de la Península “Ortega”.
El amigo de la infancia de la Villa de La Orotava; EVARISTO FUENTES MELIÁN, “ESPECTADOR”, remitió entonces (2014) estas notas: “…  BRUNO. LA IMAGEN MENTAL QUE TENGO YO DE LA PRIMERA VEZ que  llegaron los cochitos a La Orotava (por 1956)   creo que se instalaron  en la esquina de La Sidrona, donde luego estuvo la gasolinera de ‘Pancho Pistolas’. El recuerdo es que la gente se ponía a mirar de cuatro enfondo alrededor de los cochitos, pero muchos no se atrevieron a coger un cochito y meterse en la pista sino poco a poco y días después.
En ese rincón estuvo antes de la gasolinera, el primer circo con leones (me parece 1960, lo tengo apuntado). Pues bien: el rugir de los leones se lo aguantaron algunas personas vecinas, que tenían su chalet vivienda y su dormitorio con la pared medianera dando encima mismo de las jaulas de los leones.
Desparecían lo animalitos callejeros sueltos, gatos y perros sin dueño,  una barbaridad… ¡Fueron carne de CAÑON, DIGO, Perdón, DE León…¡
Cuando yo fui a ver el circo con los leones, el numerito de los leones era el último, y la gente, con el disimulo de que era el último número, se fue levantando y se fue acercando a la puerta de salida pa escapar corriendo en caso necesario, antes de que empezara dicho numero de los adormilados con sedantes, otrora voraces grandes reyes de la selva, bichos selváticos domesticados… ¡Me acuerdo como su fuera hoy¡ …”
El amigo  de la Villa de La Orotava;  ANTONIO PÉREZ Y PÉREZ, remitió entonces (2014) estas notas: “…Recuerdo perfectamente los cochitos de "Valero". Valero era una empresa (no sé si aún existe) dedicada a las atracciones de feria que recorría todos los pueblos de Tenerife. Tenían varias “pistas” (como así llamábamos a las atracciones de feria), entre ellas, una de chochitos de "esmoche" llamada, precisamente, autopista Valero. En época más reciente (años 70, 80 y 90) se llegó a instalar en los terrenos que lindaban con el solar de la actual estación de guaguas (frente al Colegio la Milagrosa), en la Avenida Emilio Luque, en el espacio que ocupa la actual vía que comunica con la Cruz de la Cebolla Y Centro de Salud de las Dehesas (avenida Mercedes Pinto. Como anécdota recuerdo que cuando nos subíamos en el Pulpo se podían ver “desde las alturas” los jardines de la Casa de Doña Chana), en los aparcamientos de San Agustín (aparcamientos de la "oficina del paro", donde hoy está la Plaza del Quinto Centenario y antiguamente el Cuartel, ocupado más tarde por los depósitos municipales), en la Plaza Franchi Alfaro o en Carmenati. Incluso, por las fiestas de María Auxiliadora montaron alguna "pista" en la Plaza de San Sebastián. Recuerdo, además de los coches de "esmoche", el Pulpo, el Saltamontes, la tómbola Antojitos, la Chochona, la noria, "autopistas" varias, e incluso alguna vez se montó en la Plaza Franchi Alfaro la “casa de los espejos”, en la nos veíamos, al mirar a los distintos espejos, deformados de manera muy diversa dependiendo del efecto que generaba cada espejo. Recuerdo que justo enfrente de la Iglesia de San Agustín, pegada a una esquina de la Plaza de la Constitución, se instaló durante algunos años una especie de Bingo (era una caseta bastante alta de color azul y llena de juguetes y utensilios varios que luego serían sorteados) al que acudíamos con la ilusión de “llevarnos” alguno de los premios. Tampoco nos podemos olvidar de las turroneras de Tacoronte, casetas de tiro, ventorrillos (entre ellos el del conocido Ventura), o de los pinchos morunos de “Manolo el de los pinchitos”, ni de las churrerías, puestos de venta de juguetes o algodón de azúcar y almendras garrapiñadas recién hechas con su inconfundible aroma. Tristemente, hoy nuestros hijos no pueden disfrutar de “los cochitos” durante nuestras Fiestas Mayores. Un saludo, amigo Bruno y gracias por tu labor de difusión…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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