Un rincón
inadvertido en el corazón de La Orotava. Existe en La Villa de La Orotava una vía histórica
cuyo nombre pasa desapercibido para la mayoría de los orotavenses, muchos de
los cuales jamás han transitado por sus rincones ni sabrían precisar su
ubicación exacta. Emplazada al pie de Los Peralitos, la Cruz Verde y La Piedad,
discurre flanqueada por dos piezas clave del patrimonio etnográfico insular:
los emblemáticos molinos de gofio de La Piedad y del Cubo Alto.
Con
cierto aire de ensoñación o cuento de hadas, la vía se bifurca en dos angostos
pasajes: mientras uno se orienta hacia la ladera del barranco próximo, el otro
adquiere el aspecto recóndito de una antigua serventía rural.
El
callejón principal, habitado por varias familias orotavenses, cautiva al
visitante por el dinamismo cromático de sus viviendas. Destaca el esmerado
embellecimiento de las fachadas tradicionales, cuajadas de macetas y flores que
aportan una vivacidad estética evocadora de las célebres callejuelas del sur de
la Península, como la icónica Calleja de las Flores cordobesa o los rincones
del barrio hispalense de Santa Cruz.
Históricamente,
este enclave tuvo una posición de relevancia estratégica. Antes de la apertura
de las vías modernas en el siglo XX, constituyó el auténtico centro neurálgico
para el tránsito hacia el oriente e interior de la isla a través del histórico
Camino Real, conocido popularmente como el Camino Polo. Esta arteria conectaba
La Villa con los núcleos de La Florida, Pino Alto, La Corujera y Ravelo,
sirviendo de nudo conector con la capital tinerfeña y las cumbres.
A
partir de 1916, con el trazado de la carretera general —que articularía la comunicación
insular a través del monte y el enlace hacia la cumbre y Vilaflor—, las
dinámicas de movilidad cambiaron radicalmente. Las vías de acceso a La Orotava
se desplazaron de forma paulatina hacia la zona baja de la población, relegando
a este histórico rincón a un apacible y preservado retiro dentro de la trama
urbana orotavense.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL


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