Una
noticia me vuelve a dejar frío en este día espléndido de junio, justo en el
preámbulo de nuestras Fiestas Mayores de la Villa de La Orotava. Es el triste
anuncio de la marcha al infinito de un amigo y compañero de docencia: el joven
catedrático y científico orotavense José Manuel González Rodríguez.
Nacido
en La Orotava el 7 de noviembre de 1957, falleció en su misma Villa natal el 10
de junio de 2017, a los 59 años de edad. José Manuel cursó sus estudios de
Matemáticas en la Universidad de La Laguna (ULL), donde obtuvo el Premio de
Licenciatura de su promoción y la calificación de sobresaliente cum laude
por su memoria sobre los "Espacios de tipo W de Gurevich". Su tesis
doctoral, leída en enero de 1985 y también galardonada con la máxima
distinción, versó sobre el Problema de Cauchy.
Desde
1979 ejerció la docencia en la ULL en diversas categorías, alcanzando la plaza
de Profesor Titular de Análisis Matemático en 1986 y, posteriormente, la de
Catedrático de Matemática Aplicada en la Facultad de Ciencias Económicas.
Su
brillante carrera abarcó la Matemática Fundamental y Aplicada, así como la
Historia de la Ciencia. Investigó campos complejos como las funciones
generalizadas, las transformadas integrales y el tratamiento operacional de
ecuaciones con operadores tipo Bessel. En su faceta histórica, profundizó en la
metrología tradicional y los sistemas populares de cálculo. Esta prolífica
labor se tradujo en una treintena de artículos en revistas internacionales y
más de veinte comunicaciones en congresos. Además, su talento le valió
prestigiosas becas de investigación en centros como el Instituto de Matemáticas
de Minneapolis (EE. UU.) y la Universidad de Nihon en Japón.
José
Manuel fue, desde su infancia en el colegio San Isidro, un auténtico prodigio
de las ciencias. Posiblemente poseía uno de los mejores expedientes en la
historia de la Universidad de La Laguna. Quienes le conocimos desde niño
supimos que era una joya del saber, de la ciencia, de la filosofía y de la
poesía. Su padre, José González (Leal), camionero de profesión, siempre vivió
profundamente orgulloso de tener un hijo tan ilustre y adelantado a su tiempo.
Querido
José Manuel, me faltan palabras para expresar el dolor de tu partida; he
volcado aquí mi corazón y mis sentimientos. Con tu pérdida, la Universidad de
La Laguna, Tenerife, Canarias y, muy especialmente, tu Villa de La Orotava
pierden a un científico irrepetible. Más allá de estas líneas, tu pueblo
siempre estará en deuda contigo. Tus célebres conocimientos quedan como un
legado eterno. Descansa en paz en ese paraíso universitario y científico que
tanto mereces.
Un
abrazo y hasta siempre.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL

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