sábado, 15 de julio de 2017

LA PLAYA DE MARTIÁNEZ EN EL TIEMPO POR “JUAN DEL PUERTO”



Fotografía de la Playa Martiánez del Puerto de la Cruz, primera mitad del siglo XX, donde podemos observar en un día festivo o un domingo del mes de agosto, su verdadero protagonismo de estío, con casetas de fabricación casera y al fondo el acantilado totalmente Virgen donde posiblemente en esa época se podía explorar la mayor metrópolis de los Guanches, tal como decían los científicos tinerfeños don Teleforo Bravo y don Diego Cucoy.
Artículo de “JUAN DEL PUERTO” publicado en la revista Hespérides correspondiente al mes de septiembre año 1926. PAGINA 47.

Tiene esta playa de Martiánez un nuevo encanto en toda hora. Abierta, limpia, guardada a la derecha por un filo montañoso, de corte brusco en muchos sitios, que diera lugar a suicidio de amor, en este rincón donde, la naturaleza pone vida en el mar, y en la piedra. A la izquierda, el caserío tiene el prestigio de un juego de dados, coronado por la sinfonía marrón de los tejados. El cielo sin mancha, es un contraste, un alarde de serenidad a la inquietud de este mar, de esta playa sin gaviota ni vela. Guardada por los tarajales, la carne de mujer descubre su milagro al yodo del mar. Parece un parto de la playa de los surcos lustrosos de la arena, de las montañas blancas del agua. Es un canto callado este florecer constante en toda hora, en todo sitio, bajo el tarajal y el quitasol multicolor, bajo la caseta de lona y el libro amigo.
En lo alto de esta montaña cortada a filos, el camino de la Paz es mirador orlado de flor de Pascuas en cuyo fondo un escudo señorial es lustre de belleza y nobleza.
y desde aquí, desde este camino vigilante, el cabrilleo de la onda, el relieve de la ola y de la carne, de tal manera se confunden que no se sabe, por milagro de grata pesadilla, si toda la tierra es mar o si todo el mar es carne sagrada al sol.  
La agradable temperatura que nos ofrece la playa de Martiánez en esta estación estival que con más acentuación que en años anteriores se nos ha manifestado en el actual, viene siendo motivo para que ; a ella concurran  millares de personas forasteros, turistas vecinos ávidas de gozar de la frescura de sus brisas y del encanto de sus bellezas.
Ha sabido posesionarse este delicioso lugar de histórico abolengo, de la admiración de sus huéspedes y ha llegado a lograr también el honor de ser el más bello y apropiado lenitivo en estos días en que los calcinantes rayos de sol siembran en nuestra atmosfera algo así como un ardor loco, devastador...
Para en parte compensar sus ofrendas muchos han sido los elogios, valiosos todos y de un refinamiento exquisito, producto da autorizadas inteligencias, que últimamente le han rendido en la prensa varios de sus agradecidas y admiradores que han hallado en su ambiente horas de verdadera expansión espiritual de goce, de alegría.
El Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, según nos ha manifestado su Alcalde entonces, Sr. · González San Juan, recogiendo alusiones y formándose eco y siendo al propio tiempo intérprete del sentir unánime de esta región, ha dictado órdenes encaminadas todas a resguardar y favorecer la playa de Martiánez.
Ha comenzado su labor prohibiendo el paso de camiones, carros y carretas por el lugar que da acceso a ella, y tenemos entendido  que tanto por el Sr. Ayudante Militar de la Marina del Distrito de Orotava como por el digno Sr. Comandante de Marina, de Santa Cruz de Tenerife, existe el propósito de prohibir la extracción de arena de aquel bello paraje. Ha instalado un grifo para el servicio de agua de la fuente de Martiánez y tiene el propósito de completar su labor con la construcción  de un murallón de cemento armado con ancho suficiente para asientos, paseos, etc., resguardados por balaustres de hierro muy originales que indudablemente embellecerá más aún a aquel lugar de recreo que, dicho sea de paso, solo cuenta hasta hoy con los beneficios que le legara la Naturaleza.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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