PIE DE FOTO
Fotografía del
recuerdo: Tomás
Luis Expósito “El Cojo”, entrañable amigo de la Villa de La Orotava. El CB
Independiente (temporada 1956–1957) posa en la cancha de la terraza del
desaparecido Teatro Cine Atlante. La panorámica corresponde a un partido
amistoso celebrado el sábado de las Fiestas Mayores de La Orotava entre el CB
Independiente y el Real Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife.
·
De pie (de izquierda a derecha): Magencio, Isidro Fuentes, Chago
Estévez, Evaristo Fuentes y Boni.
·
Agachados (de izquierda a
derecha):
Diego Juan, Javier Arbelo, Pepe Arencibia y Tomás Luis “El Cojo”.
EL NACIMIENTO DE UN
MITO: EL CB INDEPENDIENTE
Quince años antes de la fundación del CB San Isidro,
ya brillaba con luz propia un equipo admirable que triunfó en una época marcada
por la escasez y las dificultades. Sus seguidores lo llamaban el
"Majestuoso", pero su nombre oficial era CB Independiente. Liderado
por el recordado Pepe Dorta, el club lograba arrastrar hasta al más apático
hacia el deporte de la canasta. Aunque viví muy poco la era de este legendario
equipo, aún recuerdo su uniforme de color azul oscuro.
Siendo niño, mis hermanas mayores me llevaban a la
Plaza de Franchi Alfaro. Mientras ellas presenciaban los apasionantes
encuentros de baloncesto, yo jugaba alrededor de la plaza con mi triciclo.
Todavía viajan a mi mente los ruidos de la cancha: el eco de los balones cuando
Isidro Fuentes palmeaba a canasta o anotaba con sus famosos ganchos de
izquierda y derecha. Recuerdo los aplausos de la afición cuando Chago
arrebataba un balón para que Deogracias practicara su habitual juego, potente y
preciso; o cuando Antonio Hilario tiraba de fintas para que Alfonso Dorta
entrara a canasta.
Era inolvidable la expectación que se vivía en la
víspera de recibir al Canarias CB de La Laguna o al Hernán Imperio de Santa
Cruz de Tenerife. Al final, todo se convertía en anécdotas, alegrías y un
júbilo desbordante entre los seguidores del Independiente y sus héroes.
EL ECO EN LA PRENSA
DE LA ÉPOCA
El desaparecido rotativo Canarias, en su
edición del 19 de febrero de 1955, recogía las palabras de Don Juan Ríos:
“...El Independiente es un equipo de primera categoría.
Desde luego, el equipo tiene un gran porvenir y llegará lejos. Todos sus
componentes poseen envidiables condiciones; lo que les falta es solo un mayor
contacto con los equipos superiores”.
Elfidio Alonso, aquel magnífico jugador que nos
asombró a todos con su infalible puntería, declaró también:
“...He sacado una magnífica impresión de este equipo.
Espero verles la próxima temporada en Primera Categoría”.
Más tarde, el 4 de junio de 1955, el mismo semanario
celebraba:
“...El Independiente, doble campeón. Cabe resaltar la
labor de Antonio, gran jugador que demostró a lo largo de ambas competiciones
un magnífico amor al equipo”.
Precisamente desde Tetuán, donde cumplía el servicio
militar, Manuel Rodríguez Mesa escribía para el periódico:
“...Al fin el baloncesto orotavense volverá a figurar
en la Primera Regional. Un telegrama llegado hasta esta lejana ciudad en la que
nos hallamos, y que textualmente dice: 'Independiente primera regional', nos
trae la feliz nueva. Nuestra Villa estará en la próxima temporada representada
en la máxima categoría isleña y, por ello, queremos dirigir desde las columnas
del semanario Canarias unas líneas a todo aquel que, directa o indirectamente,
haya tenido que ver con este ascenso: afición en general, dirigentes y jugadores”.
GRANDES FIGURAS Y
UN LEGADO ETERNO
Del CB Independiente es obligatorio destacar a Isidro
Fuentes Melián, el mejor pívot de la época, cuyo destino lo llevó luego a
estudiar Medicina en la Universidad Complutense de Madrid.
También al entusiasta Pepe Dorta, a quien una grave
enfermedad se llevó siendo aún muy joven. A pesar de sus escasos conocimientos
técnicos initiales, logró armar un plantel formidable y conquistar a una masa
social incondicional. El orotavense Antonio Santos Cruz —primer presidente y entrenador
del Club AA.AA. Salesianos (actual San Isidro)— relataba que en 1959, mientras
hacía la mili en Madrid, visitó a Pepe Dorta en la afamada Clínica de la
Concepción. En su lecho de enfermo, Dorta le inculcó la misión de continuar con
el baloncesto en La Orotava y seguir luchando por mantener viva la llama de la
afición. Y así lo hizo: años más tarde, junto a otros compañeros, fundó el club
de los Salesianos.
Tampoco podemos olvidar al organizador federativo
Gustavo Dorta Hernández, encargado de coordinar a los equipos locales y
gestionar sus fichas, ni a una afición que ha sido, sin duda, la mejor en la
historia del baloncesto orotavense. La gente vivía el partido desde una semana
antes y continuaba comentándolo una semana después; una pasión difícil de
revivir hoy en día.
TIEMPOS DE PURA
PASIÓN (Y PRECARIEDAD)
Las décadas de los 50 y 60 eran tiempos románticos,
donde no se movía dinero en el deporte de la canasta. El semanario Canarias,
el 29 de enero de 1955, describía el ambiente:
“...Los encuentros de baloncesto en la cancha de
Franchi Alfaro, de esta Villa, se ven cada vez más concurridos. Ello prueba que
esta bella modalidad deportiva de la pelota ha vuelto a resurgir aquí con más
pujanza que antaño. (...) Del terreno donde se practica este juego nada tenemos
que objetar, si no es la deficientísima instalación eléctrica, que está situada
a escasa altura y carente, además, de pantallas reflectoras”.
No quisiera terminar este relato sin mencionar a Tomás
Luis Expósito “El Cojo”. Además de su etapa en el Independiente, fundó y
bautizó a otro equipo legendario de la localidad: el CB Águila del Valle. Fue
un jugador excelso, un animador apasionado con gran dominio del balón,
excelente pasador y poseedor de un elegante recurso de cara al aro. Deseo que se
recuerde con cariño a este gran hombre del baloncesto villero, quien en una
entrevista al semanario afirmaba:
“Que la afición nos aliente a todos; afición a la que
me es grato saludar, con motivo de esta rápida interviú, en nombre del Águila
del Valle”.
Para mí, el baloncesto es eso: ruido, furia, sonido,
alegría y los recuerdos imborrables de mi infancia y adolescencia.
LA INTRAHISTORIA DE
LA FOTOGRAFÍA
Mi amigo de la Villa de La Orotava Isidro Fuentes Melián, me remitió el 16 de
mayo de 2012 un entrañable comentario sobre la fotografía que encabeza este
texto:
“...Referente al CB Independiente: Magencio, que jugó
en el Huracán, sí fichó como refuerzo. Con Evaristo, Noni (base del Peña
Rambla, muy bueno), Arbelo, Pepe 'Arencibia' y Tomás Luis formamos el equipo de
la foto para enfrentarnos al Náutico. El partido estaba programado para las 12
del mediodía del sábado de las fiestas de La Orotava.
Algunos de nosotros veníamos directamente del Baile de
Magos e intentamos descansar un poco sobre los montones de brezo —restos de las
alfombras de flores del jueves anterior— que habían almacenado en dos o tres de
los camerinos (que se ven al fondo, a la derecha de la foto).
Ganábamos 50 a 43 a falta de tres o cuatro minutos
para el final, pero terminamos perdiendo 53-50. En aquel entonces no existía la
regla de los 24 segundos y podías retener el balón sin tirar todo lo que
quisieras. Lógicamente, eso era lo que se hacía cuando ibas ganando, pero en
aquella ocasión no supimos gestionar bien el tiempo...”.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABREU
PROFESOR MERCANTIL
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