sábado, 29 de julio de 2017

CLUB BALONCESTO INDEPENDIENTE DE LA OROTAVA (III)


PIE DE FOTO

Fotografía del recuerdo: Tomás Luis Expósito “El Cojo”, entrañable amigo de la Villa de La Orotava. El CB Independiente (temporada 1956–1957) posa en la cancha de la terraza del desaparecido Teatro Cine Atlante. La panorámica corresponde a un partido amistoso celebrado el sábado de las Fiestas Mayores de La Orotava entre el CB Independiente y el Real Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife.

·                De pie (de izquierda a derecha): Magencio, Isidro Fuentes, Chago Estévez, Evaristo Fuentes y Boni.

·                Agachados (de izquierda a derecha): Diego Juan, Javier Arbelo, Pepe Arencibia y Tomás Luis “El Cojo”.




EL NACIMIENTO DE UN MITO: EL CB INDEPENDIENTE

Quince años antes de la fundación del CB San Isidro, ya brillaba con luz propia un equipo admirable que triunfó en una época marcada por la escasez y las dificultades. Sus seguidores lo llamaban el "Majestuoso", pero su nombre oficial era CB Independiente. Liderado por el recordado Pepe Dorta, el club lograba arrastrar hasta al más apático hacia el deporte de la canasta. Aunque viví muy poco la era de este legendario equipo, aún recuerdo su uniforme de color azul oscuro.

Siendo niño, mis hermanas mayores me llevaban a la Plaza de Franchi Alfaro. Mientras ellas presenciaban los apasionantes encuentros de baloncesto, yo jugaba alrededor de la plaza con mi triciclo. Todavía viajan a mi mente los ruidos de la cancha: el eco de los balones cuando Isidro Fuentes palmeaba a canasta o anotaba con sus famosos ganchos de izquierda y derecha. Recuerdo los aplausos de la afición cuando Chago arrebataba un balón para que Deogracias practicara su habitual juego, potente y preciso; o cuando Antonio Hilario tiraba de fintas para que Alfonso Dorta entrara a canasta.

Era inolvidable la expectación que se vivía en la víspera de recibir al Canarias CB de La Laguna o al Hernán Imperio de Santa Cruz de Tenerife. Al final, todo se convertía en anécdotas, alegrías y un júbilo desbordante entre los seguidores del Independiente y sus héroes.

EL ECO EN LA PRENSA DE LA ÉPOCA

El desaparecido rotativo Canarias, en su edición del 19 de febrero de 1955, recogía las palabras de Don Juan Ríos:

“...El Independiente es un equipo de primera categoría. Desde luego, el equipo tiene un gran porvenir y llegará lejos. Todos sus componentes poseen envidiables condiciones; lo que les falta es solo un mayor contacto con los equipos superiores”.

Elfidio Alonso, aquel magnífico jugador que nos asombró a todos con su infalible puntería, declaró también:

“...He sacado una magnífica impresión de este equipo. Espero verles la próxima temporada en Primera Categoría”.

Más tarde, el 4 de junio de 1955, el mismo semanario celebraba:

“...El Independiente, doble campeón. Cabe resaltar la labor de Antonio, gran jugador que demostró a lo largo de ambas competiciones un magnífico amor al equipo”.

Precisamente desde Tetuán, donde cumplía el servicio militar, Manuel Rodríguez Mesa escribía para el periódico:

“...Al fin el baloncesto orotavense volverá a figurar en la Primera Regional. Un telegrama llegado hasta esta lejana ciudad en la que nos hallamos, y que textualmente dice: 'Independiente primera regional', nos trae la feliz nueva. Nuestra Villa estará en la próxima temporada representada en la máxima categoría isleña y, por ello, queremos dirigir desde las columnas del semanario Canarias unas líneas a todo aquel que, directa o indirectamente, haya tenido que ver con este ascenso: afición en general, dirigentes y jugadores”.

GRANDES FIGURAS Y UN LEGADO ETERNO

Del CB Independiente es obligatorio destacar a Isidro Fuentes Melián, el mejor pívot de la época, cuyo destino lo llevó luego a estudiar Medicina en la Universidad Complutense de Madrid.

También al entusiasta Pepe Dorta, a quien una grave enfermedad se llevó siendo aún muy joven. A pesar de sus escasos conocimientos técnicos initiales, logró armar un plantel formidable y conquistar a una masa social incondicional. El orotavense Antonio Santos Cruz —primer presidente y entrenador del Club AA.AA. Salesianos (actual San Isidro)— relataba que en 1959, mientras hacía la mili en Madrid, visitó a Pepe Dorta en la afamada Clínica de la Concepción. En su lecho de enfermo, Dorta le inculcó la misión de continuar con el baloncesto en La Orotava y seguir luchando por mantener viva la llama de la afición. Y así lo hizo: años más tarde, junto a otros compañeros, fundó el club de los Salesianos.

Tampoco podemos olvidar al organizador federativo Gustavo Dorta Hernández, encargado de coordinar a los equipos locales y gestionar sus fichas, ni a una afición que ha sido, sin duda, la mejor en la historia del baloncesto orotavense. La gente vivía el partido desde una semana antes y continuaba comentándolo una semana después; una pasión difícil de revivir hoy en día.

TIEMPOS DE PURA PASIÓN (Y PRECARIEDAD)

Las décadas de los 50 y 60 eran tiempos románticos, donde no se movía dinero en el deporte de la canasta. El semanario Canarias, el 29 de enero de 1955, describía el ambiente:

“...Los encuentros de baloncesto en la cancha de Franchi Alfaro, de esta Villa, se ven cada vez más concurridos. Ello prueba que esta bella modalidad deportiva de la pelota ha vuelto a resurgir aquí con más pujanza que antaño. (...) Del terreno donde se practica este juego nada tenemos que objetar, si no es la deficientísima instalación eléctrica, que está situada a escasa altura y carente, además, de pantallas reflectoras”.

No quisiera terminar este relato sin mencionar a Tomás Luis Expósito “El Cojo”. Además de su etapa en el Independiente, fundó y bautizó a otro equipo legendario de la localidad: el CB Águila del Valle. Fue un jugador excelso, un animador apasionado con gran dominio del balón, excelente pasador y poseedor de un elegante recurso de cara al aro. Deseo que se recuerde con cariño a este gran hombre del baloncesto villero, quien en una entrevista al semanario afirmaba:

“Que la afición nos aliente a todos; afición a la que me es grato saludar, con motivo de esta rápida interviú, en nombre del Águila del Valle”.

Para mí, el baloncesto es eso: ruido, furia, sonido, alegría y los recuerdos imborrables de mi infancia y adolescencia.

LA INTRAHISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA

Mi amigo de la Villa de La Orotava  Isidro Fuentes Melián, me remitió el 16 de mayo de 2012 un entrañable comentario sobre la fotografía que encabeza este texto:

“...Referente al CB Independiente: Magencio, que jugó en el Huracán, sí fichó como refuerzo. Con Evaristo, Noni (base del Peña Rambla, muy bueno), Arbelo, Pepe 'Arencibia' y Tomás Luis formamos el equipo de la foto para enfrentarnos al Náutico. El partido estaba programado para las 12 del mediodía del sábado de las fiestas de La Orotava.

Algunos de nosotros veníamos directamente del Baile de Magos e intentamos descansar un poco sobre los montones de brezo —restos de las alfombras de flores del jueves anterior— que habían almacenado en dos o tres de los camerinos (que se ven al fondo, a la derecha de la foto).

Ganábamos 50 a 43 a falta de tres o cuatro minutos para el final, pero terminamos perdiendo 53-50. En aquel entonces no existía la regla de los 24 segundos y podías retener el balón sin tirar todo lo que quisieras. Lógicamente, eso era lo que se hacía cuando ibas ganando, pero en aquella ocasión no supimos gestionar bien el tiempo...”.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABREU

PROFESOR MERCANTIL





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