sábado, 15 de julio de 2017

LA VIRGEN DEL CARMEN DE SAN JUAN BAUTISTA, MARINERA EN TIERRA

Felicidades a todas las Carmen, Carmita, Carmela y Carmelo, a mi tía Carmen Álvarez Díaz (fallecida a los 93 años - 2016), mi hermana Carmen Álvarez Abréu (Carmilla), mis sobrinas Carmen Rosa y Carmen Aurora, mis primas María del Carmen Ordoñez Álvarez y María del Carmen García Álvarez, mi consuegra Carmen González y sobre todo a mi querida y recordada madre María del Carmen Abréu González fiel seguidora en su vida de Nuestra Señora del Carmen de San Juan Bautista de La Villa de La Orotava – Farrobo Villa Arriba.

Marinera en tierra, que solo ve el mar antes sus inmenso y bellos ojos, bajando por los Tostones (calle León) o por la de San Juan, hacía el Atlántico. Marinera en tierra adentro, arriba en Farrobo (República orotavense) viejo y proletariado barrio de la Villa de La Orotava, barrio de carpinteros, zapateros, artesanos y sobre todo del proletariado.
Como todo los años el mes de julio le embellece, con su manto trabajado con manos artesanas con el ingrediente hilos de oro, luce con su hijo, coronas de oro, alcaldesa perpetua de la Villa, camina por ese territorio de la villa Arriba portando su bastón de mando. Se le atribuye aun no descubierta, ni examinada su autoría al gran canario de Guía don José Lujan Pérez, pero otros dicen que procede de tierras andaluzas, como tanta otras vírgenes de la marisma del Guadalquivir, lo cierto que llegó a la iglesia de San Juan Bautista con más 400 años de historia, procedente del ex convento franciscano pasto de las llamas en el año 1801, y que Viera le llamó el Escorial de Canaria, no por su majestuosidad de edificio, sino por la inmensa biblioteca que se conservaba en su interior, lo dijo y lo dejó escrito para siempre mi estimable profesor Alfonso Trujillo.
Me gustaría ver a las tres vírgenes del Carmelo, en la explanada del  puerto pesquero del Puerto de la Cruz.
Que se encuentren en procesión las tres rodeada de multitud, de gentes de la mar, de tierra arriba, bajo los hombros de los pescadores del este inmenso Valle de Taoro desde la costa del Ancón hasta la playa del Socorro, marinos que lucharon en la mar brava, impetuosa, siempre en adoración, cante y oración a su madre marinera carmelita, la de San Juan de Farrobo, la Genovesa del Realejo Abajo patrona del Valle y la portuense del inolvidable escultor Ángel Acosta desde su gubia de La ciudad tarragonesa Tortosa (Baix Ebre)  que pudo haber sido hace más de 2.000 años la enigmática ciudad de Hibera, un enclave estratégico a orillas del río Ebro que se disputaron cartagineses y romanos durante las Guerras Púnicas.
El amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava; EVARISTO FUENTES MELIÁN, “ESPECTADOR”. Remitió entonces (18/07/2012) estas notas que tituló; “VIRGEN DEL CARMEN”: “…La celebración de la Virgen del Carmen de la parroquia de San Juan Bautista, en la Villa Arriba de La Orotava, es todo orden, y perfección,  y pulcritud; el otro día, al bajar en coche por la calle de San Juan,  logré verla al fondo de la nave mayor del trazado crucífero de esta antañona iglesia, que tiene un artesonado de madera en el techo digno de consideración. Estaban bellas, la virgen y su mansión, con el complemento de la ornamentación de la nave principal parroquial y el implemento de sus joyas y su escapulario en una talla de vestir, bajo las filigranas churriguerescas de metal precioso de su visera. Es respetuosa la procesión, con el acompañamiento de miles de devotas
mujeres componentes de su tradicional Hermandad.
Dentro del mismo valle, en el pueblo de la costa, a la Virgen del Carmen del Puerto de la Cruz se disponen a embarcarla por el muelle cuando escribo estas líneas. Ha de esperarse a que la marea esté baja para que la confluencia de la luna en su cénit y la pleamar correspondiente no coincidan con el momento del embarque, sobre las seis de la tarde del  martes más cercano al 16 de julio, que es el día de su onomástica. Los pescadores, los ranilleros, los portuenses todos, adoran a ’su’ Virgen del Carmen, y son capaces de formar alboroto si no se cumplen las normas populares que las cofradías de pescadores disponen según el parecer democrático de la mayoría. Hay jolgorio, hay semblanza festiva con algarabía, y hay un enjambre de portadores, cientos, que al unísono porfían por llegar, al menos llegar y tocar la basa y el manto de la bella imagen marinera, una imagen con el rostro más colorado, más sensual, como corresponde a las más altas temperaturas ambientales y de carácter de la costa.
Hay un gran contraste entre la procesión de Arriba (la Villa) y la de
Abajo (el Puerto), en cuanto que en tan corta distancia (que algunos
caminantes ’machadianos’ hacen camino al andar y la recorren
frecuentemente para hacer ’futing’ y mantenerse en forma) el visitante, el foráneo, sea de otro pueblo isleño, sea peninsular, sea europeo, sea inmigrante de diversas latitudes, puede encontrar. Son dos maneras muy distintas y muy dispares de venerar a la Virgen del Carmen, a sendas imágenes, la una, la de la Villa, mayestática y señorial; la otra, la del Puerto, tan bella y sensual que se deja querer más… espontáneamente...”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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