domingo, 2 de julio de 2017

PREGÓN FIESTAS MAYORES DEL PUERTO DE LA CRUZ EN HONOR AL GRAN PODER DE DIOS Y LA VIRGEN DEL CARMEN 2016.



El amigo del Puerto de la Cruz, catedrático de la universidad de la Laguna; ANTONIO GALINDO BRITO. Remitió entonces (2016) el Pregón correspondiente a LAS FIESTAS MAYORES DEL PUERTO DE LA CRUZ, en honor al Gran Poder de Dios y La Virgen del Carmen 2016.
Leído por él en el salón noble del excelentísimo Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, el viernes día uno de Julio del 2016: “…EL THERMAL PALACE Y LOS HERMANOS WILDPRET Julio 2016: Ilmo. Señor alcalde del Puerto de la Cruz, señores y señoras concejales, señoras y señores, buenas noches. Es para mí un placer reencontrarme con la grata obligación de pronunciar una charla durante las Fiestas Patronales del pueblo que me vio nacer y crecer. Por tanto, quiero que mis primeras palabras sean de agradecimiento a la concejala Dª Sandra Rodríguez González, quien me llamó para cursarme la invitación. He pronunciado en esta misma sala de plenos numerosas charlas a lo largo de los años, pero ésta tiene para mí un significado muy especial, porque supone mi segunda intervención como pregonero en las Fiestas Mayores del municipio, pues ya lo fui por primera vez, en 1991, hace nada más y nada menos que 25 años, por lo que hoy estoy celebrando mis bodas de plata como pregonero de las Fiestas del Gran Poder y de la Virgen del Carmen. El tema que he escogido hoy para la charla, es hablar sobre la Familia Wildpret y sobre un loable, pero no muy exitoso económicamente hablando, de construcción de un magnífico local de ocio que llamaron el Thermal Palace y que situaron en la Playa de Martiánez. Comenzaré comentando algo sobre el iniciador de la familia Wildpret, de sus hijos y de sus negocios iniciales, para luego entrar de lleno en el tema central de la charla, es decir el Thermal Palace y finalizar comentando su triste final. Hermann Wildpret Soder (1834-1908) o más abreviadamente, D. Germán como se le conocía en el Valle de La Orotava, fue un suizo nacido en Warmbach en 1834, con profundos conocimiento de Botánica, que después de su llegada a Tenerife estuvo estrechamente vinculado al Jardín Botánico. Sabemos que después de la muerte del Marqués de Villanueva y el Prado, fundador del Jardín Botánico, éste quedó bajo la tutela de Real Sociedad Económica de Amigos del País, con sede en La Laguna y que fueron directores del J. Botánico, un británico residente en el Puerto de la Cruz, llamado Alfred Diston, que también destacó como pintor, José de Bethencourt y Molina, un portuense perteneciente a una ilustre familia que dio personajes de gran relieve y después, nuestro personaje, Hermann Wildpret Soder y se dice que fue él quien introdujo más de 7.000 especies de plantas en este hermoso jardín. Como los ingresos que obtenía con este empleo no eran excesivamente cuantiosos, D. Germán cultivaba y vendía toda una serie de productos vegetales, así como de semillas de plantas, que tenía en las fincas de su esposa, Dª Luisa Duque Suárez (1838-1905), una lagunera de Geneto, con quien tuvo varios hijos, de los que sobrevivieron Gustavo (1862-1936), María Luisa (1866-1929) y Guillermo Wildpret Duque (1872-1923). Tanto D. Germán como sus hijos varones fueron masones y así el patriarca era conocido en la Logia Taoro de La Orotava con el sobrenombre de Guillermo Tell, en clara alusión a su origen suizo, mientras que sus hijos Gustavo y Guillermo tenían los de Wintrelried y Keller, respectivamente. Sólo dedicaré un muy breve comentario para Dª Luisa Wildpret Duque, quien casó en primeras nupcias con D. Emilio Schönauer Paravicini, de cuyo matrimonio tuvo dos hijos Emilio y Rosana, que fallecieron de muy corta edad. Luego, en segundas nupcias, casó con el empresario alemán afincado en el Puerto de la Cruz D. Max C, J. Hermann Reimers, con quien procreó varios hijos, que por no alargar innecesariamente esta charla, no los mencionaré, salvo más adelante a Carlos Reimers Wildpret y después veremos por qué. D. Germán tuvo una tienda en la calle Cupido para vender productos vegetales que cultivaba en las huertas de su esposa, entre los que citaré acelgas, apio, acederas, beterradas, berenjenas, alcachofas, diversos tipos de coles, coliflores, colinabos, espinacas, espárragos, escarolas, lechugas, melones, nabos, pepinos, perejil rizado, rabanitos, sandías, tomates, zanahorias, etc. Se ve por la variedad de productos vegetales que sus huertas no eran pequeñas ni mucho menos improductivas. Un producto estrella que D. Germán Wildpret cultivó en gran escala eran las cebollas, muchas de las cuales exportaba para los continentes europeo y americano, como podemos ver en la siguientes imágenes tomadas en su casa de la calle Iriarte, esquina a Blanco. Después de haber fallecido su primera esposa en abril de 1905, D. Germán contrajo nuevo matrimonio en 1908, con Matilde González Bethencourt, con quien no tuvo descendencia, falleciendo en 1908. La familia Wildpret también tuvo tienda en la calle San Juan nº 14, o como por aquel entonces se la conocía en la Calle de las Tiendas, donde vendían una serie de productos enlatados de importación entre los que destacaremos vegetales como (espárragos, petit-pois o guisantes, champiñones, trufas, conservas), otros cárnicos (jamones, salchichón, lenguas, etc.) y otros marinos, tales como bacalao. También tenían licores y galletas y un largo surtido, que nos hace ver que era una tienda más dedicada a las exquisiteces para los consumidores con buena capacidad económica, que no para un público de escasos medios. Como dato anecdótico, comentaré que siempre me ha llamado la atención el anuncio de la venta de “galletas diapeseta”. Este otro anuncio, permite ver la variedad de materias con la que la familia Wildpredt comerciaba, pues vemos que también disponían de contactos adecuados para ser únicos importadores de materiales tan diversos como “vías portátiles para haciendas”, “carros para plátanos” y en general “toda clase de material para tracción manual o animal”. Igualmente se anunciaba la venta de vías fijas para la explotación de aguas, vagonetas giratorias para volcar en todas direcciones, etc. El anuncio, publicado en el periódico portuense Arautápala terminaba con la muletilla de “Únicos importadores para las Islas Canarias, Wildpret hermanos. Puerto de la Cruz”. El anuncio corresponde al año 1910 y hay que dejar constancia de que ya en esta fecha, los hermanos Gustavo y Guillermo, habían asumido la dirección de los negocios familiares, pues su padre falleció en 1909, siendo su muerte sentida en nuestro pueblo, como puede verse con la gacetilla que publicó el citado periódico Arautápala. Otro negocio que poseían los Hermanos Wildpret era un fábrica de refrescos y una tienda donde se podían encontrar toda clase de exquisiteces, tal como vemos en el anuncio siguiente, que se publicó en inglés y alemán, pues los hermanos Wildpret dominaban el alemán, inglés y el francés, tal como podemos ver en los diversos anuncios. En el local, que a la vez servía de vivienda familiar, pues era un enorme caserón que hacía esquina entre las calles Iriarte y Blanco, con entradas por las dos calles, tuvieron un negocio llamado Helvetia, nombre alusivo al origen suizo de su padre, con entrada por Iriarte nº2, que era una especie de multitienda, donde se podía comprar artículos tan diversos como agua mineral, licores diversos, chocolate, bombones, cigarrillos turcos, tabacos entre ellos puros de La Palma, semillas, flores y postales particularmente del Puerto de la Cruz y del Valle de la Orotava. Todavía existen postales circulantes en cuyo margen se ve el nombre y dirección de los Hermanos Wilpredt.
Para terminar con esta primera parte de la charla, diré que junto a la casona citada tenían una fábrica de gaseosas y sifones, que andando el tiempo prosiguió Cristóbal Rivero, que fabricaba polos, bebidas refrescantes, sifones, etc. Una costumbre que a mi pareció enormemente interesante, fue que en el Café Helvetia, que estaba situado en el nº 2 de la calle Iriarte, los Hermanos Wildpredt ponían a disposición de sus clientes, un libro para que simplemente firmaran o si les parecía oportuno añadieran una frase, un dibujo, un poema, etc. El libro, que está en manos de su heredero Guillermo Wildpret Machuca y que hace años expusimos en el IEHC, es una verdadera joya. Por el Café Helvetia pasaron y dejaron huella en ese libro, toda una serie de hombres que iban desde políticos, poetas y literatos como Luis Rodríguez Figueroa que dejó un soneto dedicado al Puerto de la Cruz, humoristas y caricatos como Crosita, músicos como Reyes Barlett quien dejo unos breves compases de un Himno al Valle de Taoro, los astrónomos que vinieron a la isla a ver el paso del Cometa Halley en 1910, aviadores como Poumet quien hizo unas soberbias exhibiciones en las Fiestas del Gran Poder de 1912, humoristas y un largo etc. Con este comentario, ya termino la primera parte de mi charla y anuncio que en esta segunda parte, ya vamos a entrar de lleno en el tema central, es decir en como tuvo lugar el nacimiento del Thermal Palace para terminar con el triste final de su desaparición, haciendo hincapié en sus momentos de gloria y como en su declive total, con análisis de las causas que los produjeron.
El Thermal Palace Corría el año 1910 y la ciudad de Bruselas estaban preparada para acoger la Exposición Universal e Internacional que tuvo lugar del 23 de abril al 1 de noviembre. Podemos hacernos una idea de la magnitud del evento, sin más que examinar los siguientes datos. La superficie que ocupaba el recinto dedicado a la exposición abarcaba nada menos que 60 Ha, es decir, 600.000 m2 de superficie, y en ella intervinieron 25 países diferentes. Teniendo en cuenta que nuestra isla tiene aproximadamente tiene 2000 Km2, el pabellón de la Exposición Universal de Bruselas ocupaba aproximadamente una superficie equivalente a la tercera parte de nuestra isla. La exposición tuvo 13 millones de visitantes, el gasto total fue de 3.550.000 dólares americanos, y comento finalmente que España participó como nación en esta exposición. Gustavo Wildpret decidió acudir a esta exposición universal, no sé si a título particular o como representante familiar de su hermana Luisa y de su cuñado D. Máximo Reimers, que en esta exposición recibieron un premio de reconocimiento a su labor en la citada en pro de la exportación de los calados canarios. Después de recorrerla, se quedó enamorado de uno de los pabellones, construido totalmente de madera, hasta el punto de apalabrar la compra del citado pabellón, aunque lamentablemente no sabemos cuál fue el coste de la citada compra. Después de concertar la compra, D. Gustavo inició las gestiones para el desmontaje del pabellón y su traslado a un puerto de mar cercano a Bruselas, desde fue remitido, todo el conjunto, indudablemente con una clara señalización de cada una de sus partes, para facilitar el montaje, una vez que se hubiese llegado a su destino. El portuense Vicente Jordán Hernández, gran aficionado montañero, excelente caricaturista y buen escritor sobre el pasado de nuestro pueblo, en un artículo publicado en la Revista Local del ayuntamiento portuense le dedicó un artículo con el título” Un recuerdo también al Thermal Palace. Los cambios en la zona de Martiánez” que salió publicado el 11 de marzo de 1984, en la página 35, en el que comenta sobre este tema los siguiente: “Si ahora entorno los ojos y me retrotraigo “puedo”, mejor recordar, la grácil silueta de un esbelto, horizontal edificio de estilo colonial, con sótanos, amplias galerías al exterior y acondicionado interiormente con su escenario y gran salón de espectáculos. Por allí desfilaron las grandes compañías teatrales de la época, se presentaron variados y artísticos espectáculos, incluido patinaje, sesiones de cine mudo, salones de juego. Estratégicamente colocadas, algunas máquinas a las que la gente menuda, introduciendo en ellas por una ranura una moneda, recibían a cambio una rica chocolatina. Este singular edificio, son su elegante silueta se llamó “Thermal Palace” y fue levantado en un solar situado en un extremo de los nombrados Llanos de Martiánez, pocos años antes que el Sr. Aguilar y Quesada donara a la ciudad la arboleda y recta Avenida que lleva su nombre, y que naciendo en la calle de Valois, esquina a La Hoya, corre paralela a las dos calles que hoy la separan del barranco y los hoteles, hasta desembocar a pocos metros del lugar que tan dignamente ocupó el “Thermal”, frente al bravío mar, incubador incansable de de amenazantes olas que naciendo fuera se hinchan y se hinchan y elevan progresivamente en su irresistible avance hacia la orilla, hasta desbordarse en crestas espumosas chocando contra el roquedal para continuar, ya malheridas y casi deshechas arrastrando consigo, en sordo rumor, arena y callados mezclados con algas, que son depositados en un último y violento esfuerzo sobre la playa, repetidamente, una y otra vez, otro día, otro año y así, por los siglos de los siglos…..”
Gustavo Wilpredt se dirigió al ayuntamiento portuense, mediante una instancia fechada el 22 de julio de 1911 en la que decía: “Guillermo Wildpret, mayor de edad y vecino de este Puerto, según cédula personal de 9ª clase, número 913 de orden, que presenta para que le sea devuelta, a la Ilustre Corporación Municipal, respetuosamente, EXPONE: que deseando construir un edificio en los Llanos de Martiánez, con el frente hacia el Paseo que partiendo de “Las Palmas” termina en l Ermita de San Telmo, y cuyo edificio será construido desde la esquina del dicho paseo, hasta frente a la Capilla de Cruz de los Tarajales, con arreglo al adjunto plano. SUPLICA: A la Ilustre Municipalidad, se digne concederle el permiso necesario para llevar a efecto la indicada obra.”
El 27 de julio de 1911 el ayuntamiento del que era alcalde D. José de Arroyo, tomó el acuerdo de pasar el expediente a la Comisión de Ornato Público, para que informase y propusiese. La Comisión, integrada por Marcos Baeza Carrillo y el Dr. Pedro Cruzat, se reunió y emitió el visto bueno el 29 de julio del mismo año y finalmente, en sesión celebrada el 2 de agosto, el ayuntamiento acordó conceder el permiso, en un documento firmado por el secretario Nicolás Redecilla. Después de que llegaron al Puerto todas las piezas del Thermal Palace, convenientemente embaladas y numeradas, su traslado hasta la Playa de Martiánez planteó diversos problemas logísticos que se fueron resolviendo, no sin dificultad, pues conviene tener en cuenta que por aquella fecha, no existía carretera para llegar e Martiánez, sino un paseo con palmeras recién plantadas por la zona norte y un camino de tierra y piedras, relativamente estrecho, que cruzaba desde Santo Domingo hasta la ermita de San Telmo, desde continuaba el camino hasta la playa. Una vez situado el material en su lugar de destino, los Hermanos Wildpret comenzaron a instalar el citado edificio bajo las órdenes directas del maestro carpintero portuense Miguel López, tal como se narra en el ya citado artículo de Vicente Jordán Hernández cuyo párrafo correspondiente a continuación reproduzco: “Ese edificio colonial que mencionas me lo sé de memoria. Yo vi, para que te empapes, como se descargaban de aquellos carros de mulas, los grandes cajones importados del extranjero, conteniendo los herrajes y el maderamen con todas sus piezas numeradas, del que tal vez, fue el primer edificio prefabricado que levantó en la isla. Tendría yo como unos 12 años (nací en el 98) cuando por vez primera trabajé, como aprendiz, contratado a las órdenes del maestro Miguel López, afamado carpintero que llevó la dirección de las obras de montaje, que duraron largos meses. Su promotor o propietario fue don Gustavo Wildpret, que también por aquellos años regentaba el mejor hotel de Canarias, el famoso Hotel Taoro. Su inauguración constituyó un sonado éxito, y en sus primeros años se daban cita en sus salones las familias de señorío, los grandes ricachones de la isla.”
Durante la instalación del establecimiento, los Hermanos Wildpret solicitaron al ayuntamiento el 8 de mayo de 1912, que procediese a la retirada de unas pequeñas casetas que tenía el Hotel Humboldt, nombre que por entonces tenía el Hotel Taoro, al pasar su propiedad a manos alemanas, puesto las había instalado sin la previa y pertinente autorización y además quedaban situadas frente al balneario que se estaba construyendo. El ayuntamiento envió un oficio al gerente del citado hotel, para que en el plazo de diez días se procediese a la retirada como así ocurrió el 16 de mayo, de lo cual dio cuenta el Comisario de Policía al secretario Nicolás Redecilla el 20 de mayo. La vida social del Puerto de la Cruz experimentó en el periodo comprendido entre la construcción del Hotel Taoro (1898) y el Thermal Palace, un intenso cambio, pues la burguesía del Puerto de la Cruz y de la Villa de la Orotava se divertía por aquel entonces en los hoteles y el Taoro era el mejor de los existentes por aquella época, que dicho sea de paso, fue arrendado por los Hermanos Wildpret entre 1914 y 1936. Los hoteles proporcionaban una atmósfera cosmopolita con sus salones, restaurantes, canchas deportivas y el turismo extranjero de élite que acudía a ellos, mientras que las sociedades culturales y recreativas ofrecían una oferta más cultural, aunque no exenta de diversión. En el Valle de la Orotava, por esta época estaban el Liceo de La Orotava, el Casino del Puerto de la Cruz, las sociedades Iriarte y Unión y a partir de su construcción el Thermal Palace. Dado el relativo aislamiento del Thermal Palace respecto al casco urbano, pues se situó en la Playa de Martiánez, los Hermanos Wildpret mejoraron los Paseos que enlazaban esta instalación con el casco urbano del Puerto de la Cruz, hasta convertirlos en una especie de boulevards para carruajes y viandantes, dotándolos además de alumbrado eléctrico. El edifico del Thermal Palace, medía casi 90 m de longitud y en sus pabellones y galerías dotadas de pórticos, se encontraban numerosas instalaciones y servicio, entre los que enumeramos, salón teatro con capacidad para 400 personas, comedor, sala de billares y gimnasio, circo para peleas de gallos, salón biblioteca, salones de baño, canchas de tenis, croquet y bolos, habitaciones para el personal y frente a la playa el Petit Park, dotado con mesas y sillas, a la sombra de los árboles. La decoración del teatro estuvo a cargo del afamado pintor afincado en el Puerto de la Cruz, D. Francisco Bonnin Guerín. Merece destacarse que no sólo disfrutaron de estas instalaciones los huéspedes extranjeros del Puerto de la Cruz, sino que también el pueblo llano lo hizo, en especial en la fiestas populares con gran arraigo, como San Juan o el Gran Poder de Dios, pues en las instalaciones del Thermal Palace de ofrecieron espectáculos tan diversos como actuaciones de compañías de teatro y comedias, opereta, zarzuela, sesiones de cine mudo, que estaban amenizadas por una orquesta, carreja de sortijas a caballo que se efectuaban en el cauce cercano del Barranco de Martiánez, exhibiciones de lucha canaria, peleas de gallos, regatas de botes engalanados, conciertos de la banda municipal, así como exhibiciones de fuegos artificiales.
El Thermal tenía un espacioso pabellón cinematográfico, sólido, grande y bien ventilado, con capacidad para colocarse en él cómodamente trescientas cincuenta personas. Este salón, llamativamente decorado por el pintor Francisco Bonnin totalmente de madera, con una sola planta, contaba con una buena instalación eléctrica y con seis puertas de salida al exterior para casos de emergencia. El proyector, considerado como uno de los más moderno y perfeccionado de aquel momento, estaba instalado en una cabina de zinc construida en un huerto fuera del edificio y a regular distancia, «enfocándose el cuadro por una ventana abierta al fondo del escenario, y dando la proyección de la película sobre la pantalla por el llamado sistema de transparencia». Las ventajosas condiciones técnicas y de confortabilidad del salón teatro Thermal Palace tenían, sin embargo, como contrapartida los inconvenientes derivados de su ubicación en un paraje todavía no urbanizado y de su relativa lejanía al centro de la población, factores que no contribuyeron a la multitudinaria asistencia de espectadores, especialmente femenino, a sus sesiones de cinematógrafo.
La inauguración de las instalaciones por el día de San Juan Doy lectura parcial a continuación, de un extenso artículo publicado en el periódico local El Teide, el día 26 de junio de 1912, relativo a la inauguración del Thermal, que tuvo lugar el 24 de junio de 1912, es decir, una día de San Juan, que como es bien sabido tenía tradición de que debía celebrarse en la playa. “El Thermal no está terminado, le falta mucho, opero está presentado; tiene un frente de 90 metros, con una elegante escalinata a la entrada, dos galerías bajas y una alta en toda su extensión, vestíbulo, y un salón teatro con cabida para 400 personas”. Podemos hacernos una idea clara con las siguientes imágenes, una de las cuales es una postal, en tanto que las otras son dibujos elaborados por Luis García Mesa. En su interior “poseía un comedor, capaz de servir 250 cubiertos, con salas de billares, gimnasio y toda clase de juegos. Tenía asimismo “un circo gallera, una pista para la práctica de la lucha canaria y una pista para carreras de caballos. Existía además un salón biblioteca y de descanso”. Estaba dotado de espaciosas cocinas y de un elevado número de cuartos para tomar baños de agua dulce y de agua de mar. Poseía evidentemente inodoros, y un departamento de máquinas, donde se hallaba instalada la potente máquina eléctrica de que disponía. En pocas palabras estaba dotado de todo cuando se requería en un establecimiento moderno de esta índole. Fuera del recinto, en la playa, a la sombre de copudos árboles, está previsto instalar mesas y sillas, para mayor comodidad del visitante. El articulista terminaba esta frase afirmando “es fácil imaginarse la suntuosidad que ofrecerá cuando esté totalmente terminado y prestando servicio”. El domingo, víspera de San Juan tuvo lugar un encuentro de lucha canaria entre los equipos de Tegueste y de Tejina, que terminó con el resultado de 15-21, favorable al bando de Tejina. Por la tarde, aunque el mar no estaba muy sereno, hubo juego de cucañas, pero lamentablemente no pudo decidirse, porque antes del final se rompió el aparato. Pasando a la descripción de lo que se vivió el lunes, festividad de San Juan, durante la inauguración, diremos que la velada empezó a las 10 de la mañana con un encuentro de tiro de pichón, en el que tomaron parte varios aficionados. A la una de la tarde, hubo regatas de botes empavesados, entrando en la liza cuatro botes, uno de ellos de la Casa Thorensen, otro de la Casa Yeoward y dos más de D. Sebastián Castro.
La contienda fue empeñada pero tampoco pudo decidirse la suerte, porque el estado de la mar no facilitaba la práctica de los deportes náuticos, distribuyendo los premios entre los concursantes. A las cuatro de la tarde del domingo, las galerías del Thermal Palace, la playa y las avenidas estaban totalmente llenas de gente. Todo el pueblo del Puerto, casi todo el de La Villa, de Los Realejos, de La Laguna e incluso de Santa Cruz, concurrió a presenciar unos y a participar otros en la sortija a caballo, acto que fue amenizado por la Banda Municipal. Digamos que habían dispuestas unas 60 cintas que enviaron bordadas y pintadas, diversas señoras, señoritas y familias….” Por el elevado número de personas y familias relacionadas voy a obviar la cita completa, pero si quiero señalar dos de ellas, que me parecen dignas de mención. Una era de hermosísima, de color blanco, pintada magistralmente por D. Marcos Baeza Carrillo, por encargo directo de los Hermanos Wildpret y la otra era de su hija Marciana Baeza. “Antes de comenzar la carrera de cintas, se verificó la rifa de un valioso reloj de oro para señora, dispuesto por la comisión de festejos, correspondiéndole la suerte el boleto numerado con el nº 1031, debiendo indicarse, que varios días después no se había presentado nadie a recoger el citado premio”. “La verbena como fin de fiesta, fue un acontecimiento. El Thermal Palace, el Paseo de las Palmeras limítrofe y la arboleda de la playa, hacían una brillante y profusa iluminación eléctrica con el fluido suministrado por la máquina eléctrica del edificio; pero era la luz tan espléndida y tan artísticamente combinada, tan bien distribuida en colores y distancias, que revelaba a la simple percepción una mano maestra, una verdadera dirección técnica y efectivamente acertamos. Estaba encargado de aquel trabajo, el ilustre electricista de la fábrica de Santa Cruz, D. Francisco Gálvez, quien con su experiencia e inteligencia, convirtió aquellos sitios en radiante claridad como el día.” “El Risco de Martiánez ofreció en un momento, un efecto mágico, pues quedó iluminado con infinidad de luces de alquitrán y aunque la visión fue casi instantánea, porque el combustible no es de larga duración, mereció la idea unánime aplauso.” Omitimos por brevedad alnos comentarios para centrarnos en las frases finales, “En resumen, que el Thermal Palace inaugura una nueva era para el Puerto; que el ameno sitio de Martiánez será el punto de cita de todo el vecindario porque se encontrara todas las comodidades apetecibles y quizás música los jueves y domingos por la noche el verano y par las tarde, en el invierno. Esta es la creencia general, que aquello va a ser el emporio del Puerto, del Valle y de Tenerife, por algo se hacían lengua en calurosos elogios a los Hermanos Wildpret., todos cuantos discurrieron por la obra que han realizado. Allí estaba el alcalde, señor D. José Arroyo, que amante de su pueblo le prestará decidido apoyo a las autoridades, al comercio, la industria, las sociedades y la intelectualidad y por cuanto, significa vida y movimiento afanosos de amparar lo que ha de ser venero de riqueza.”
Relación de espectáculos dados en el Thermal Palace El Thermal Palace comenzó su andadura el 24 de junio de 1912, aprovechando la festividad de San Juan, que como era tradicional en nuestro pueblo, llevaba gran número de personas a la playa.
Sabemos que en septiembre de 1912 el Gobernador Civil Antonio Eulate y Fer7 acordó autorizar al Thermal Palace para abrir sus puertas al público, y así, el 17 de noviembre del mismo año actuó el saló teatro del Thermal la compañía de opereta y zarzuela de Gamero y Sabina, que había actuado en Santa Cruz, y que el Thermal presentó prácticamente el mismo repertorio que en la capital. La compañía viajó con todo su elenco de actores y una buena orquesta y coros. Se llenó totalmente el aforo del local del Thermal y la compañía presentó la opereta “El Conde de Luxemburgo” de Franz Lehar, con arreglos de José Juan Cadenas. La compañía tuvo un sonoro éxito y al concluir el tercer acto toda la compañía a solicitud del público salió al escenario donde fueron obsequiados con un atronador aplauso. Otra obra puesta en escena por esta misma compañía fue la opereta en tres actos y cuatro cuadros “La viuda alegre” y el tercer se representaron dos zarzuelas cómica, concretamente “La Banda de Trompetas” y “El fresco de Goya”, siendo este último un sainete humorístico de Arniches. El jueves la compañía citada presentó la zarzuela “Los sobrinos del Capitán Grant” y la opereta “Molinos de Viento” de Luis Pascual Frutos y del maestro Lima. El viernes y el sábado se representaron las operetas “La casta Susana” y “Cabellería rusticana” que fue cantada en español. A la semana siguiente se interpretaron “El rey del carbón o la princesa del dólar”, traducida y adaptada por el director Gamero y se volvió a representar “Molinos de viento”. Otras obras representadas fueron “Anita la ruiseña” sainete cómico de los Hermanos Quintero y le siguieron, “Las brasileñas”, “La Comedianta”, “El país de las hadas”, etc., entre otras que no cito por no hacer más tedioso este relato. En abril de 1913 podemos citar la actuación de la compañía de zarzuela dirigida por la tiple Lucía Osuna y el barítono Cardoso, que pusieron en escena la opereta “Chateau Margaux”, zarzuela en un acto del maestro Fernández Caballero, y le siguieron los entremeses “El Chiquillo” y “El Contrabando”. En la segunda noche, las obras representadas fueron la zarzuela “El puñao de rosas” del maestro Arniches y Chapí y “Noche de Reyes” también de Arniches. La compañía actuó hasta el domingo 13 de abril de 1913, y representaron obras como “José Juan” de Dicenta, “La Alegría de la huerta” de Arniches y Chueca, la opereta “La viuda alegre” y la “La Reina mora”, entre otras. Ya por entonces el Thermal tenía su orquesta dirigida por el maestro Torres. El gran acontecimiento del año estaba reservado para la actuación de la compañía dramática “Comendador Montenegro” que debutó el 16 de abril y ofreció tres funciones. En la primera pusieron en escena la obra de Marquina “En Flandes se ha puesto el sol”, en la segunda “Petit Café” una comedia de Tristán Bernard y el viernes “Puebla de mujeres”, obra de los hermanos Quintero. En homenaje al ingreso de Benavente en la Real Academia se puso asimismo su obra “La fuerza bruta”. La compañía ofreció un número corto de funciones, pero volvió a finales de mayo de 1913, en que presentaron “El estigma” de Echegaray, la “Corte de Napoleón” de Sardou, con traducción de Pedro Gil, estrenándose en esta obra una hermosa decoración pintada por F. Bonnín. También se puso en escena la obra de Ángel Guimerá “María Rosa”. Sirvan las reseñas anteriores para ver la densidad de representaciones teatrales, así como de película mudas que se pudieron en el salón teatro del Thermal Palace de los Hermanos Wildpret. Otra actividad lúdica que no descuidaron los propietarios del Thermal fue la realización de sortijas a caballo, que se efectuaban en el cauce del cercano Barranco de Martiánez, decorado para la ocasión. En las diapositivas pueden ver ejemplos de estas sortijas.
Los Carnavales y el Thermal Palace: Una vez puesto en marcha el Thermal place se constituyó por derecho propio en el punto de referencia del mundo del espectáculo del valle de la Orotava, y esto llegó hasta las fiestas de Carnaval, que alcanzaron gran esplendor en nuestro pueblo, durante los años 1910 hasta 1913. A partir de 1912, el lugar de partida del Gran Coso de Carnaval fue evidentemente el Thermal Palace y ello congregaba además de la comitiva participante en el Coso, a gran número de curiosos espectadores que quería seguir las evoluciones de las carrozas desde las cómodas instalaciones del Thermal Palace. Además el trayecto del Coso incluía el paso por delante de los Hoteles Martiánez, Monopol y Marquesa, y en los primeros años incluso el Hotel Taoro. Para dar mayor brillantez a los carnavales del año 1913, en la tarde del domingo, 2 de febrero, debutó en el salón teatro del Thermal Palace que ya estaba funcionando a todo ritmo, la compañía cómico-dramática Comendador Montenegro, que presentó la comedia de Manuel Linares Rivas titulada, La Raza. Esa misma noche, pusieron en escena la comedia dramática en tres actos de Berstein titulada El Ladrón. En 1913 los carnavales se celebraron los días 1, 2 y 3 de febrero, comenzando el sábado, uno de febrero, con una carrera de sortijas celebrada frente al Thermal Palace y organizada por un Comité local, encargado de animar la vida social portuense, llamado La Risa. Las cintas fueron donadas por diferentes señoritas de la localidad y la sortija fue amenizada por la Banda Municipal. Asimismo, esa noche se celebraron los bailes de vísperas en las sociedades La Nueva Unión y Círculo de Iriarte, siendo este último amenizado de 8 a 10 de la noche por la Banda Municipal. Otro cambio significativo introducido este año de 1913 fue la celebración del gran baile que tradicionalmente seguía al desfile del lunes en los salones del Thermal Palace, en lugar de hacerlo en el Hotel Taoro. A cambio de esto, en el citado hotel se celebró la noche del Domingo de Piñata, 8 de febrero, un gran baile de etiqueta, en el que se siguió jugando la suerte del anillo de oro iniciada el año anterior, que consistía en otorgar un anillo de oro con la fecha grabada a la dama que rompiese la piñata. Otras actividades En noviembre de 1912, surgió la realización de una Kermese, voz francesa usada para designar las fiestas que se celebraban al aire libre, con carácter benéfico, que fue organizada por el Comité de Turismo y celebrada el domingo 17 de noviembre de 1912, bajo los tarajales y frente al Thermal Palace. El programa fue el siguiente: A la 3 de la tarde apertura de la kermese con actuación de la Banda Municipal, dirigida por el Maestro Sánchez; a las 4, té servido a beneficio de los hospitales de Puerto y de vecina Villa de La Orotava; a las 4,30 tanda de juegos infantiles tipo sport. A las 5,00, función cinematográfica en el Thermal, a beneficio de los citados hospitales. Para facilitar la mayor asistencia de público, hubo un servicio de omnibús desde La Orotava hasta el Puerto de la Cruz, cada hora, desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la tarde, así como también el regreso, estando el servicio útil desde las 6 de la tarde hasta las 10 de la noche. El coste del servicio de ida y vuelta era 2,50 para el viaje de ida y vuelta. La recaudación ascendió en bruto a 688,50 pesetas, por la venta de flores, objetos, etc. 100 por las tazas de té servidas y 71 pesetas obtenidas en la venta de entrada para el cinematógrafo, es decir, se recaudaron un total 859, 25 pesetas, ascendiendo los gastos a 108,00 pesetas, repartidas entre 50 pesetas por la actuación de la Banda Municipal, 50 pesetas por el coste de los tés servidos en el Thermal y 8 pesetas por el coste elaboración de 500 programas, siendo el coste total de 108, 00 pesetas. El beneficio neto ascendió a 751, 25 pesetas, que se repartieron a pates iguales entre los Hospitales del Puerto de la Cruz y de la vecina La Orotava. Debe destacarse que los Hermanos Wildpret, cedieron gratuitamente los salones del Thermal Palace, así como la luz y el coste de personal, en tanto que D. Ramón Baudet cedió gratuitamente las películas proyectadas en el cinematógrafo. Así, en la noche de fin de año de 1912, este Comité intervino en un festival celebrado en el Thermal Palace, para despedir el año. El periódico El Teide se hizo eco de este festival con la siguiente crónica: “Con numeroso y selecto público, se verificó en la noche del 31 último, el festival organizado por el Comité de Festejos llamado “La Risa”. No recordamos espectáculo tan variado y divertido; sus organizadores lograron que los concurrentes terminaran el año muertos de risa, como vulgarmente se dice. La Señora de Torres, cantó con mucho gusto el brindis de la zarzuela “La Viejecita” y el célebre Pandolffkoski, encarnado en el notabilísimo artista cómico el Dr. Sievert, provocó en el auditorio una explosión de risa. El notable violinista Max-Stock, tocó con verdadero amor y exquisito gusto; este gran actor nos encantó verdaderamente. El telón de anuncios fue un disloque de risa; cada inscripción era un derroche de gracia y picardía. Con perfecto acento francés y chistosamente caracterizado, nos hizo el ya citado Dr. Sievert una Mister Cauchond en extremo gracioso y nos hipnotizó Chano Castro entre carcajadas estrepitosas del público. El mismo Dr. Sievert desempeñó muy bien el monólogo de la obra “Un cuento inmoral” de Jacinto Benavente. A las 12 de la noche nos vimos sorprendidos, previo al canto del gallo fielmente imitado por Chano castro y entre profusión de cohetes, sonoras campanadas y música, se despidió el año, por un deslumbrante cuadro plástico ideado por D. Francisco Bonnín. Consistía en un bien imitado risco cubierto de helechos y ñameras, aparecieron varias figuras representando al Comercio, la Sra. del Dr. Sievert, las Bellas Artes, la Señora de D. Francisco Bonín, las Ciencias la Srta. Paca Reverón, la Industria, la Srta Elvira Rodríguez, la Agricultura la Srta. Marciana Reverón y a las Letras, la Srta. Carmen Castro. En 1913, el sábado de carnaval se realizó una espectacular carrera de sortijas frente al Thermal Palace, organizada por el comité recientemente creado llamado La Risa, que no tiene otra misión que organizar actos que provoquen la sana diversión de los espectadores. En ese mismo año, aparece en la prensa local un anuncio de Helvetia, comunicando que tanto en ese establecimiento, como en el Thermal Palace se vendía hielo, elaborado en sus dependencias de la calle Iriarte con agua procedente de la Fuente de Martiánez, al precio una peseta por 5 Kg de hielo. El anuncio indicaba la posibilidad de establecer una rebaja de precios para las personas o las instalaciones que adquiriesen cantidades de hielo diariamente
El comienzo de la Primera Guerra Mundial La celebración de la Fiesta del Carnaval en el Puerto de la Cruz, que durante los años 1910 a 1913 había logrado reunir gran número de parabienes tanto por la brillantez de las carrozas, como con el adecuado orden con se celebraban los días festivos, sin alteraciones del orden público, a pesar de durante esos días acudía bastante gente de los cercanos municipios a gozar de la fiesta. Un aspecto muy interesante de los primeros carnavales portuenses radicó en la implicación de la colonia extranjera residente en el pueblo, mayoritariamente inglesa y alemana, no sólo por el incipiente turismo que ya comenzaba, sino por el establecimiento en la isla de Tenerife y en el Puerto de la Cruz de representantes de casas comerciales extranjeras, fundamentalmente inglesas y alemanas, que elaboraban sus carrozas y participaban en los festejos con gran entusiasmo y en un extraordinario ambiente lleno de cordialidad. Las cosas empezaron a torcerse desde los meses finales de 1913, pues fue paulatinamente aumentando la tirantez entre las naciones de Alemania e Inglaterra hasta desembocar en el conflicto bélico que ha pasado a la posteridad como la primera Guerra Mundial, aunque también se la ha designado como la Gran Guerra. Esta guerra comenzó el 28 de julio de 1914 y duró hasta el 11 de noviembre de 1918, momento en que Alemania pidió el armisticio, que fue ratificado el 28 de junio de 1919, momento en que ambos países firmaron el Tratado de Versalles. Las pérdidas humanas fueron enormes y se han estimado en más de nueve millones de combatientes los que perdieron la vida, una cifra extraordinariamente elevada si se tiene en cuenta que por el momento en que ocurrió el conflicto, la sofisticación del armamento usado por los contendientes no era excesivamente elevada. El declive del Thermal Palace El desencadenamiento de este conflicto, marcó sin duda el comienzo del declive de este centro pionero en Tenerife, que mantuvo con dificultades sus actividades locales, pero por el riesgo que entrañaba la navegación marítima en época de conflicto bélico, ni el turismo, ni las compañías de teatro y variedades querían viajar a través del Atlántico para desplazarse hasta Canarias. No obstante, tenemos constancia de la celebración de actividades casi siempre de índole local o regional, en los salones del Thermal Palace. Entre ellas, citaremos la visita que los Exploradores de Gran canaria hicieron a nuestra isla, y particularmente al Puerto de la Cruz, donde fueron recibidos con agrado y agasajados con gran brillantez en el Thermal Palace, que montó para la ocasión un festival artístico en el que tomaron parte artistas locales, entre los que merecen mención Sebastián Castro Díaz, hermano del que fuera alcalde portuense Antonio Castro Díaz, Tirsa Hidalgo, que vivía con su familia en la calle de Santo Domingo que aún se conserva, se representó un monólogo de “Los Intereses Creados” del dramaturgo español Jacinto Benavente, interviniendo varios artistas locales, hombres y mujeres entre los que cito a Adolfo Pérez Carballo quien tocó el violín, la señorita Esther Wildpret Duque, hermana de Guillermo y Gustavo, así como el compositor y director de música Juan Reyes Bartlett, el pianista Carlos Reimers Wildpret, el orador Manuel Bethencourt del Río y las hermanas María Luisa y Carmen García López, que tocaron diversa piezas al piano. También intervino el abogado, escritor y político portuense Luis Rodríguez Figueroa quien leyó unas poesías escritas para la ocasión. Como dato anecdótico diré que también intervino una antepasada mía María Luisa Galindo, que junto otras jóvenes interpretaron una canción Con este triste final para un centro de un prometedor futuro truncado por el estallido de la primera guerra mundial y la etapa de declive económico que le siguió, los Hermanos Wildpret se vieron obligados a cerrar el Thermal Palace, que intentaron vender no ya como un local de espectáculos, sino como materia prima pues casi en su totalidad era de madera. Hasta donde yo sé no lo consiguieron y de ello da fe nuevamente Vicente Jordán pues casi al final de su artículo comentaba: “pero pronto vino la decadencia al estallar la Gran Guerra (1914-1918) y finalizada la misma, no logró ya llenar el hueco de sus brillantes principios. Fue extinguiéndose – como entones la tisis- incurable y de forma galopante hasta cerrar sus puertas y quedar abandonado. Sus dueños, de vez en cuando permitían la celebración de festejos escolares que por los años veinte organizaban “los padritos” del Corazón de María. Al final, se desmontó y trasladó a La Vera, donde de nuevo revivió oscuramente como residencia de sus dueños con el nombre de “Villa Paz”. Pasan más años y finalmente, un incendio, lo redujo a cenizas. Descanse en paz”. Ha habido ciertas dudas en torno a la fecha en que el Thermal Palace fue desmontado definitivamente y trasladado por los Hnos Wildpret a su casa de La Vera, pero creo que estas dudas quedan casi definitivamente despejadas por el hallazgo de un documento inédito, en el que con fecha 10 de junio de 1930, Manuel Padrón dirige una comunicación de puño y letra, rogando que se le diese de baja en la luz eléctrica a partir del 31 de mayo de 1930, porque tuvo que salir de allí causa de haber dado comienzo las labores del desmontaje del citado edificio…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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