domingo, 13 de agosto de 2017

LA AVENIDA (V)



Fotografía que remitió entonces mi amiga de La Villa de La Orotava; Montse Quintero correspondiente a “La Avenida”, que fue precisamente el nombre que se le dio simbólicamente a la ampliación del emblemático  y estrecho callejón que conducía la calle El Calvario con la Sidrona -  Cuartos en la Villa de La Orotava.
Esta ampliación contó con dos tramos muy diferenciados que evolucionaron en dos décadas la vida mercantil y comercial. El primero tuvo su denominación en el momento de la inauguración en el año 1955 del político español José Antonio (sustituido últimamente por Avenida Canarias). El segundo lleva el nombre del sevillano doctor afincado en la villa Emilio Luque Moreno.
Hablar de lugares, e instituciones  de antaño, es evidente, tiempos pasados fueron más familiares en todos los sentidos, las familias se comunicaban desde los patios desde las azoteas y desde las ventanas de sus casas. Además nunca faltaba la comida porque el comer en casa del vecino era innegable. Este iconográfico rincón villero, original callejón conocido, por Avenida Canarias (anterior Avenida José Antonio) - doctor Luque Moreno. Tenía su estirpe, en el naciente del mencionado recoveco, por donde se pasaba a la hacienda de la Sidrona. Después de hacerse la carretera del Pinito, carretera conocida por “Las Cañadas”.  Este acogedor camino se convirtió en él más corto entre la nueva carretera y la calle El Calvario. Allí  destacaron los bares - taberna “Travieso” y “La Academia”.
Todo empezó al principio de los años cincuenta, se proyectó transformar el camino en amplia vía que sirviera de eje para la expansión urbana. Se fueron demoliendo pequeñas edificaciones y comenzó la edificación de los inmuebles que actualmente la configuran. Hecho el primer tramo, en el segundo se instalaron viviendas unipersonales tipo chalet, cuyo propietario conocidos y ya desaparecidos cito a continuación: don Miguel Acosta, don Emilio Luque Moreno, don Gil Méndez Bencomo y don Ignacio Zarate, aunque al final del camino se habían construido por los años treinta, la mansión de la familia Suarez, y el colegio de la Milagrosa. Por la década de los setenta y ochenta se construyen edificios de locuras de hasta ocho y más plantas, cambiándose la zona que se proyectó en principio como residencial, a una zona comercial - administrativa totalmente cerrada.
Esta panorámica está tomada como antesala de la inauguración en el año 1955.
Aun las aceras sin terminar, los edificios muchos en construcción, como los de la izquierda; familias “Fariña”, “Martín Travieso”. Los de la derecha; familia “Barona” y la recordada “Academia” de la familia “Quintero - Santos”.
Al final a la izquierda se ve la histórica Araucaria (aún en pie), los chalets de familias; Acosta Ascanio y Luque Hernández. Posteriormente podemos observar una casita que tuvo frente a la desaparecida e inolvidable “Calera” de don Antonio Hernández de Las Tapias, que vivieron mis padres Juan Álvarez Díaz y María del Carmen Abréu González recién casados en el año 1932. Naciendo en ella mí hermana Lola (1935). Ulterior vivieron las familias orotavenses; Muñoz – Quintero y González Casanova - Domínguez, derrumbándose para fabricar el chalets del doctor don Gil Méndez Bencomo. Le sigue la finca que se conocía por “Finca Ramón”, medianero de la misma, que vivió detrás de dicha casita en unos cuartos o cobertizos (probablemente viviese la casita entre mis padres y las familias que menciono). La finca era propiedad de don Fernando Hernández Pérez, que se la vendió a don Francisco Díaz de la Cruz Santa (Los Realejos), abuelo materno de mi mujer Antonia María González de Chaves y Díaz.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

No hay comentarios:

Publicar un comentario