lunes, 28 de agosto de 2017

DON ISIDORO LUZ CARPENTER, EL JULIO VERNE DEL PUERTO DE LA CRUZ


Don Isidoro Luz Carpenter, apodado con justicia el Julio Verne del Puerto de la Cruz por su visión adelantada a su tiempo, encarnó la figura del verdadero visionario y trasformador del norte de Tenerife. Nacido el 27 de febrero de 1897, siguió la estela del liderazgo público de su padre, Don Melchor Luz y Lima, quien en su etapa de alcalde llegó a recibir al rey Alfonso XIII en el emblemático Hotel Taoro. Tras estudiar el bachillerato en La Laguna, cursó Medicina en Madrid, donde residió en El Pinar y compartió vivencias con grandes mentes de la Generación del 27 como Lorca, Dalí, Buñuel, Machado y Unamuno, antes de perfeccionar su formación científica e idiomas en Alemania e Inglaterra.

Asumió la alcaldía portuense por primera vez en 1927, bajo la dictadura de Primo de Rivera. Desde esa primera etapa, donde ejerció la medicina junto al célebre doctor británico Ingram, dejó huella al emprender las obras del embarcadero del Penitente, municipalizar el alumbrado hacia los barrios, asfaltar el casco urbano y dar impulso a la playa de Martiánez. Tras varios vaivenes políticos durante la República y su regreso de Londres tras el estallido de la guerra civil, reasumió la alcaldía en 1944. Comprometió su patrimonio personal y renunció a su clientela privada para reconstruir una ciudad sumida en la penuria, iniciando la época dorada de la transformación turística.

Su legado abarcó tanto la gestión insular como la vida social y cultural:

·                Desarrollo urbano y turístico: Impulsó el Plan General de Ordenación Urbana y Rural de 1958, abriendo las avenidas de Colón, Venezuela y del Generalísimo. Bajo su mandato, el Puerto de la Cruz fue reconocido oficialmente como "Ciudad Turística".

·                Infraestructura y cultura: Promovió viviendas sociales, escuelas, el edificio de Correos, el Instituto Laboral y el Instituto de Estudios Hispánicos, además de presidir la Cruz Roja (lo que le valió la Medalla de Oro) y dinamizar el CD Vera en el ámbito deportivo.

·                Proyección insular: Presidió el Cabildo de Tenerife desde 1962, donde centró sus esfuerzos en la modernización estratégica del aeropuerto de Los Rodeos para sostener el auge turístico del archipiélago.

Casado con la dama orotavense Doña Magdalena Cullen y Lugo, con quien tuvo cinco hijos, Don Isidoro cosechó múltiples reconocimientos a lo largo de su vida, entre ellos el de Hijo Predilecto del Puerto de la Cruz (1955), la Encomienda de la Orden de Cisneros, la Orden del Mérito Civil, la Medalla de Oro de la Ciudad y la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico (1967). Su incansable espíritu de entrega transformó aquel pueblo pesquero de tarajales en el motor turístico de Canarias.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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