Una estampa en blanco y negro, fechada en
1934, atesora el instante en que La Orotava dio un paso decisivo hacia la
protección y el cuidado de su gente: la inauguración de la Casa de Socorro.
Aquel enclave no solo abrió sus puertas para brindar auxilio socio-sanitario,
sino que con los años se erigió en un refugio indispensable y compasivo para
generaciones enteras de vecinos del Valle.
El
recuerdo de aquella jornada fundacional revive hoy con luz propia gracias a la
memoria compartida por doña Candelaria Martín Lugo, hija del admirado doctor
don Máximo Martín y Martín, quien hizo llegar la nómina exacta de los hombres
retratados en la mítica fotografía.
En
la imagen, erguidos en la fila posterior, se divisan figuras clave de la época:
Leoncio Estévez Luís, comisario municipal y por entonces presidente de la Cruz
Roja Local; los médicos Gerardo Martín Herreras, Antonio Martínez Casañas y
Tomás Cervia; los practicantes Felipe Hernández y Hernández y Pedro Melián;
junto al concejal Félix Sosa Hernández.
Sentados
en primer término, presidiendo la histórica reunión, descansan las autoridades
e insignes facultativos de la Villa: el teniente de alcalde Lucio Illada
Quintero y el alcalde Manuel González Pérez, flanqueados por el concejal
Jerónimo Carrillo y los doctores Feliciano Jerez Veguero, Miguel Rodríguez
Vivas y el propio Máximo Martín y Martín.
Aquella
fotografía congeló en el tiempo no solo a los pioneros de la sanidad local,
sino el compromiso de toda una Villa con la vida y la dignidad de su gente.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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