miércoles, 30 de agosto de 2017

GRUPO JUVENIL DE LA ACCIÓN CATÓLICA DE LA OROTAVA



Corría el año 1943 cuando la cámara capturó un instante detenido en el tiempo: el grupo infantil y juvenil de la Acción Católica de La Orotava, posando con orgullo tras su bandera. Una estampa que recobró vida en 2015 gracias a Montse Quintero, quien reconoció entre aquellos rostros a su padre, Francisco Quintero Santos, y a su tío. Custodiando la escena, en pie a la izquierda, figura el ilustre jurista orotavense don Domingo Hernández Perera, recordado por sus décadas de servicio como secretario del Excelentísimo Ayuntamiento y docente en el colegio Santo Tomás de Aquino.

La fotografía nos adentra en el patio central de la antigua sede masculina de la organización, emplazada en la histórica mansión Viña-Xuárez Gallinato —popularmente conocida como la Casa de Celada—, en la antigua calle El Agua (hoy Tomás Zerolo). Llama profundamente la atención la elegancia plateresca del recinto, con sus distinguidos balaustres de hierro forjado y el firme encanto de su suelo empedrado. Aquel histórico edificio terminaría sufriendo una severa mutilación para dar paso al célebre puente que hoy une las calles La Carrera y El Calvario.

Como bien evoca Antonio Luque Hernández en su obra La Orotava, corazón de Tenerife, las paredes de esta casona encierran siglos de memoria nobility y social. Pieza dotal del vínculo fundado en el siglo XVII por Ana Viña de Vergara, la propiedad permaneció en manos de la estirpe de los marqueses de Celada hasta su enajenación por parte de Francisco Benítez de Lugo y García Mesa, XVII marqués del título. Antes de cobijar a la Juventud Católica a mediados del siglo XX y de ser adquirida en 1954 por el insigne ebanista local don Isaac Valencia Pérez, sus salones abrieron sus puertas, hasta 1925, al selecto Casino de La Orotava, recordado entre los vecinos como «el de Los Caballeros».

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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