miércoles, 12 de abril de 2017

EL SEPULCRO VACÍO



El Sepulcro vacío de la Villa de La Orotava, fue diseñado por el arquitecto masón Francés Adolph Coquet (1841-1907), por encargo de la marquesa viuda doña Sebastiana del Castillo y Bravo de Laguna, hija del Conde de la Vega Grande de Las Palmas de Gran Canaria, para darle sepultura a su hijo el marqués de la Quinta Roja don Diego Ponte del Castillo.
El amigo desde la infancia en la calle el Calvario de la Villa de La Orotava; Isidoro Sánchez García remitió entonces (2012) estas notas que tituló; “el SEPULCRO VACÍO”: “…EL SEPULCRO VACIO  fue el título que le dio la ilustre escritora cubana Dulce María Loynaz a uno de los capítulos que escribió en su novela de viajes a Canarias a mitad del siglo XX UN VERANO EN TENERIFE. Estando en Tenerife en el último de sus veranos canarios junto a su esposo el periodista tinerfeño Pablo Álvarez de Cañas, impartió una conferencia en el antiguo Liceo de Taoro que presidía Vicente Miranda  el 18 de agosto de 1958 y fue la lectura de este bello capítulo. Curiosamente otro 18 de agosto, en 2008, los Amigos de Dulce María Loynaz recordamos en el nuevo Liceo de Taoro los 50 años de su lectura en el salón de actos. Participaron canarios y cubanos que conocimos a Dulce María Loynaz. Por una parte Jesús Hernández Acosta, que había sido secretario del Liceo en el año 1958, y yo mismo, promotor del acto, y también los poetas portuenses Elsie Ribal y José Javier Hernández. El acto resultó muy emotivo y además fue deleitado con una magnífica interpretación musical del pianista cubano Othoniel Rodríguez quien en su etapa habanera había tocado para Dulce María Loynaz, de manera especial música de Ernesto Lecuona.
Según contó la propia escritora cubana, Hija Adoptiva del Puerto de la Cruz en 1951, disfrutó mucho con este bello jardín Victoria  donde saboreó el café que le había preparado la señora de Juan, el encargado de cuidar las plantas y las flores del Victoria., y donde se impresionó con la historia de este curioso y atípico sepulcro aristocrático que nunca fue ocupado por la familia del marqués de la Quinta Roja…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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