martes, 20 de marzo de 2018

LA PIEDAD, SANTA CATALINA, CRUZ VERDE, LOS PERALITOS Y ZACATÍN

LA PIEDAD DE LA OROTAVA: ENCRUCIJADA HIDRÁULICA, HISTÓRICA Y DEVOCIONAL

En las páginas 81 a 84 de la obra La Orotava, sus calles y su historia, Juan J. Martínez Sánchez y Juan Pedro Hernández documentan la trascendencia urbanística, socioeconómica y devocional de este singular enclave orotavense.

1. MORFOLOGÍA URBANA Y VERTEBRACIÓN DEL TERRITORIO

La Piedad constituye, históricamente, el remate meridional del casco de La Villa de La Orotava, aunque en décadas recientes se haya tendido a catalogarlo desacertadamente como un barrio periférico. La estructura urbana del centro histórico se articula a través de dos ejes fundamentales: el trazado longitudinal de la calle León y el arco que describen las calles La Carrera, San Francisco y Doctor González García. Es en la intersección de ambas arterias donde se emplaza La Piedad, lo que ratifica su condición de sector neurálgico e integrante del propio casco histórico.

En la trama urbana, este espacio se proyecta como un gran centro distribuidor de caminos hacia diversos puntos del municipio y de la isla. Desde este nudo se canaliza el tránsito hacia La Florida —y, a través de La Corujera, hacia Santa Úrsula—, así como hacia las bandas del Sur de Tenerife: tanto al Valle de Güímar, mediante el Camino de la Sierra, como hacia la comarca de Chasna, a través del Camino del Sauce.

2. NODO HIDRÁULICO E INDUSTRIA DEL BOSQUE

Lejos de ser únicamente la puerta de entrada a La Orotava desde el Sur, La Piedad funcionó como el gran distribuidor del sistema de aguas de la población, constituyendo el punto de partida del histórico eje de los molinos de agua, dos de los cuales se erigieron en este emplazamiento. Al desagüe del primero de ellos se adosó uno de los antiguos lavaderos públicos de La Villa —hoy desaparecido—, mientras que en las inmediaciones de la ermita de Santa Catalina aún perdura la arqueta distribuidora de las «Aguas de Perdigón», que continúa abasteciendo a un importante número de inmuebles.

La importancia estratégica del lugar queda atestiguada en el Plano del Barrio de El Farrobo, documento fechado en el último tercio del siglo XVII y custodiado en el Archivo General de Simancas. En él, el paraje figura registrado como el «...Llano que llaman de aserradero, que está por lo alto del Farrobo y por abajo de la Ermita de Santa Catalina...», señalando asimismo: «...y el molino que está en el mapa de la parte de arriba de dicha Ermita que es la que llaman el Molino de la Sierra, el cual molino queda en medio de dos caminos que tienen los vecinos de los campos.»

Estos datos confirman que en La Piedad se asentó la primitiva industria transformadora de la madera requerida para la edificación del caserío orotavense, abasteciéndose del denso monte de laurisilva y pinar que cubría las inmediaciones. El mencionado Molino de la Sierra —que llegó a ser el undécimo complejo molinero de la población— ha desaparecido, mientras que los dos caminos históricos citados se corresponden con los de La Sierra y El Sauce, orientados a naciente y poniente respectivamente.

A oriente del Llano del Aserradero se localiza el hito de la Cruz Verde, punto de convergencia entre las calles León y Peralito, enclave exacto donde se ubicaba el primitivo lavadero público al abrigo de una emblemática alameda. Estructuralmente, este espacio ha preservado su fisonomía sustancial desde el siglo XVII, habiendo experimentado tan solo dos intervenciones públicas de envergadura.

3. ARQUITECTURA SACRA Y DEVOCIÓN A LA PIEDAD

La devoción a La Piedad —representación pictórica de la Virgen acogiendo el cuerpo inerte de Cristo tras la Descendimiento, secundada por la Cruz y el Santo Sudario— cuenta con un arraigo singular en El Farrobo. La primitiva capilla, erigida con probabilidad en el siglo XVIII (al no figurar aún en el mapa de Simancas de finales del XVII), consistía en un sencillo recinto con cubierta a cuatro aguas. Su solar se prolongaba mediante un murete de mampostería rematado por una empalizada de madera, cuyo sendero enlosado conectaba el portón exterior con el acceso al templo. En su interior se daba culto al lienzo de La Piedad que hoy conocemos, el cual procesionaba antaño sobre unas andas de madera policromada, sustituidas en época reciente por una tipología moderna.

A comienzos de la década de 1940, la estructura original fue demolida para dar paso a la ermita actual, una edificación de marcado rigor y sobriedad arquitectónica. Cabe destacar como peculiaridad patrimonial que La Orotava es uno de los pocos municipios que cuenta con dos Calvarios custodiando sus accesos principales.

4. MEMORIA ETNOGRÁFICA Y FESTIVA

La memoria oral rescata el vigor festivo que rodeó históricamente a esta advocación durante el mes de septiembre:

«La Piedad celebraba sus fiestas por septiembre, dedicándolas a la Virgen... Las calles se engalanaban con plumas y banderitas; los hombres subían al monte y traían ramas de hayas y brezos con los que adornaban el recinto... Eran muy bonitas. Se montaban ventorrillos con sábanas... Varios ventorrillos... Y parrandas...»

Aunque estos festejos populares fueron decayendo hasta su práctica desaparición, en la década de 1970 experimentaron un notable reimpulso gracias a la iniciativa vecinal y al dinamismo de promotores locales como Jesús Rocío, etapa en la que alcanzaron gran renombre las célebres «Verbenas del Ron» y diversos festivales comunitarios.

5. HITOS PATRIMONIALES DE LAS INMEDIACIONES

·                Ermita de Santa Catalina: Emplazada en el sector alto de La Piedad, al inicio del Camino de la Sierra y ya consignada en el mapa del siglo XVII. Consta de una sola nave de dimensiones reducidas, cubierta a cuatro aguas y espadaña. Su talla titular fue objeto de una restauración desafortunada, aunque su factura original continúa siendo recuperable.

·                La Cruz Verde y su Casa Señorial: La tradición oral vincula esta cruz a un único tronco tallado a partir de un árbol que se alzaba en el lugar. La pieza sufrió amputaciones atribuidas a la facción radical de la Izquierda Republicana Anticlerical (IRA) durante la Segunda República, siendo restaurada con posterioridad. Tras la antigua escuela se conserva la Casa de la Cruz Verde, edificación del siglo XVII que constituye el único exponente de arquitectura señorial en la zona.

·                La Cruz del Farrobo: Ubicada al término de la calle Peralito, junto al barranco de Araujo. Su primitiva capilla, orientada a poniente, fue sacrificada durante las obras de ensanche del Camino Polo.

·                El complejo molinero: La concentración de hasta tres molinos en este sector (de los cuales se conservan los conocidos popularmente como el de Don Jerónimo y el de Don Jesús) respondió tanto a la disponibilidad continua de caudal hídrico como a la presencia de cultivos de cereal en los campos circundantes y a la propia topografía en pendiente.

·                La antigua escuela y la pérdida del empedrado: En la década de 1960 se construyó la escuela local sobre el solar que ocupó desde tiempo inmemorial una destacada alameda. La posterior edificación del Colegio Público Ramón y Cajal dejó en desuso el inmueble. Lamentablemente, la remodelación para la ejecución de la actual Plaza de la Piedad supuso la eliminación de uno de los empedrados tradicionales más antiguos de La Orotava, un elemento viario deteriorado pero plenamente susceptible de haber sido restaurado e integrado en el conjunto histórico.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

 


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