martes, 23 de enero de 2018

GREGORIO GARCÍA EN EL RECUERDO



Fotografías correspondientes a la inauguración del Campo de fútbol reglamentario del Colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava, abarrotado de gentíos y que me cedió el amigo desde la infancia de la calle El Calvario, ex alcalde de la ciudad; Francisco Sánchez García, el cual en su día se llevó un gran disgusto por la pérdida de esta obra por parte de las comunidades gestoras del Colegio de San Isidro de la Villa de La Orotava, que empichó lo que él logró a cuesta entre aquellas difíciles administraciones del final de la década de los años sesenta y principio del setenta del siglo XX.
En los alrededores de estas instalaciones vivió y convivió en su mantenimiento el amigo Gregorio García, durante más de veinte años.

En menos de cuarenta y ocho horas del fallecimiento del amigo Isaac García (su hermano) he tenido que escribir el adiós al infinito del amigo y querido  Gregorio García, su hermano. El cual se presentó en el velatorio de su hermano Isaac, en ese momento antes el asombro de los allí presente, sufrió una extenuación, por lo que se le tuvo que ser trasladado urgentemente en una ambulancia a urgencia.  Se pensó lo infame, se habló en principio que se iban a celebrar dos actos lúgubres de dos hermanos al mismo tiempo, pero las noticias de las últimas horas de ese día, el amigo y convecino de la Villa de La Orotava Gregorio García sobrevivió cuarenta y ocho horas.
Fue precisamente el amigo y convecino de la calle el Calvario de La Orotava profesor del colegio de San Isidro Javier Rodríguez Maza el que me comunicó la afligida reseña del tránsito, cuando nos reencontramos por la mañana temprano, él venía de dejar a sus hijos en el colegio de La Milagrosa y un servidor se reasentaba hacía el garaje a allegar sus automóvil para partir al trabajo de docencia en el IES La Orotava Manuel González Pérez del Barrio de San Antonio.
He tenido que colocar las fotos correspondientes a la inauguración del campo de fútbol reglamentario, obtenidas en el mes de julio del año 1970, lleno absoluto, agentes municipales y guardia civil y aún platanar en la zona norte. La de la izquierda fue tomada desde la torre – campanario del colegio y la de la derecha desde lado norte del recinto. Ello debido a no tener en mis archivos fotos personales del amigo Gregorio García, puesto que este evento futbolero iba a cambiar su vida desde su trabajo en el platanar al de apoderado del nuevo espacio futbolístico.
Lo conocía desde pequeño cuando estudiaba en el colegio de San Isidro bachillerato, vivía en una simple casita en la trasera de los corrales. Entonces su trabajo cotidiano en principio de peón en las fincas de plataneras propiedad de la fundación del colegio San Isidro. Posteriormente le atribuyeron el cuidar a los animales, en los gallineros, cochineras, y las gañanías, sobre todo el mantenimiento de los jardines que eran muy refinados que se encontraban detrás del patio central del mencionado e ilustre centro docente, además creo recordar que se encargaba de hacer las huertas de trigos, papas y plataneras que estaban al lado norte, donde se construyó el nuevo campo de fútbol y el nuevo edificio de aulas.
A partir del mes de julio del año 1970, coincidiendo con la inauguración del nuevo campo de fútbol reglamentario del Colegio San Isidro, el amigo Gregorio se hizo cargo del mantenimiento del citado recinto, marcar con cal todos los fines de semanas, baldear el contorno, preservar las dependencias que en principio eran los baldeados colegiales de las nuevas aulas, que posterior se construyeron debajo de la piscina pre olímpica.
En principio todo marchaba bien, tanto es así que montó su propia cantina con el permiso de los padres salesianos, por lo que tenía tiempo para todo.
El trabajo se le duplicó a raíz que el campo de fútbol se utilizó para campeonatos oficiales de fútbol y de aficionados. Los problemas se le fueron reduplicando, sobre todo en el mantenimiento de los vestuarios por su responsabilidad antes tantos clubes, y la administración  del colegio que en muchas ocasiones se lo dejaban devastados.
En el mes de enero del año 1973 coincidiendo con la inauguración el día de San Juan Bosco de la piscina preolímpica, se le añadió otro trabajo más, piscina - campo de fútbol, campo de futbol - piscina.
Al cumplir su edad reglamentaria sus hijos le sustituyeron en trajinar diario, por lo que se jubiló merecidamente y siguió viviendo con su numerosa familia en la casita que en su momento le fabricaron la fundación San Isidro en coordinación con los padres salesianos, detrás del gallinero y que después quedó entre la piscina y el nuevo campo de fútbol.
Entablé amistad con él, en la década de los años setenta del siglo XX, cuando visitaba el recinto futbolero a presenciar partidos de fútbol. Era un buen hombre, humilde, sincero, trabajador, luchador por la vida y por su numerosa familia, siempre desde la trastienda me contaba los enormes problemas que le creaban los clubes de fútbol tanto oficiales SD. Los Pinos como aficionados, relativos al mantenimiento de los vestuarios, por esa época su hijo mayor Juan Manuel estaba bajo mi ordenes en el baloncesto, concretamente en el CB. Infantil Águila del Valle, jugaba muy bien, tenía velocidad, y mucha fuerza, Goyo su segundo hijos (son los dos con los que más me relacioné entonces) jugó al fútbol en el infantil Bosco de Francisco Sánchez García y Ramón Hernández Fariña. A Gregorio con anterioridad a esta etapa le conocía a la distancia, siempre lo veía desde el horizonte, vivía abajo, subía poco.
Amigo Gregorio, espero que ahora de verdad te reencuentre con tu hermano Isaac, en ese paraíso del infinito, allí están muchos de los que fueron tu amigos, y muchos de aquellos que te despedazaban los vestuarios. Espero que en este lugar, sean más sinceros contigo, pues el descanso es merecido para todos en una heredad de paz, de sosiego, de esperanza y sobre todo de fe. Un abrazo y hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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