jueves, 25 de enero de 2018

LA SIDRONA (III)



El amigo y compañero de docencia JUAN J. MARTÍNEZ SÁNCHEZ. En su libro “LA OROTAVA, SUS CALLES, SU HISTORIA” en las páginas  86 Y 87, nos habla del POPULAR Barrio de la Villa de La Orotava conocido por “LA SIDRONA”“…Esta denominación puede tener su origen en los apellidos de una de las familias que ocuparon parte de esta zona agrícola desde el siglo XVII: Cidrón (o Sidrón). El miembro más destacado de la misma fue Fray Manuel Cidrón (o Fernández Cidrón) que  ingresó en la Orden Franciscana y ocupó el cargo de Visitador Delegado en la  Isla de La Palma, en 1729; diez años después aparece como definidor en las decisiones del Capítulo provincial de los franciscanos; fue, además, lector jubilado y examinador sinodal. Murió en torno al año 1745.
En pleno de la Corporación municipal, de  27 de marzo de 1973, el entonces concejal Don José Méndez y Ponte propuso que se diese el nombre "Obispo Benítez de Lugo" a una de las calles de La Orotava. No hubo acuerdo en la elección y se facultó al Sr. Méndez para presentar en próximo Pleno una propuesta concreta. Así lo hizo, para la travesía de la carretera 821 de La Orotava a Granadilla, entre la Plaza de La Paz y la Avda. José Antonio. Fue aprobada la propuesta, el 21 de agosto de 1973, y desde ese momento la popular Sidrona se llamará oficialmente "Obispo Benítez de Lugo.
La calle Obispo Benítez de Lugo, popularmente conocida por el nombre de "La Sidrona", es una de las vías orotavenses con más diversificadas funciones: sirvió en otro tiempo, y sirve ahora, de comunicación interurbana por ser camino (hoy carretera) que enlazaba el N. y el S. de la Isla de Tenerife a través de las Cañadas del Teide: tiene una destacada función comercial; se ubican en ella buen número de viviendas; ofrece servicios sanitarios, industriales, etc.
Está claramente delimitada al N. por la plaza de La Paz y al S. por la Avenida de José Antonio /Dr. Luque, con la que se cruza. Con ser tan importante esta calle, para La Villa de La Orotava, su historia es bastante reciente. Podríamos decir que se inicia con el trazado y acondicionamiento de la carretera (en la que queda convertida) en los años veinte de este siglo.
A partir de ese momento se va configurando la acera Oeste, la que la une al resto del casco, a la Calle Calvario con la que corre paralela. Son construcciones, de muy variada tipología, consecuencia del relativo desorden urbanístico entre los años 1950 - 90, periodo en el que se construyen casi todas. Esta acera fue, hasta los años sesenta, el límite del casco.
La obligada expansión urbana hizo que en los años veinte aparecieran los primeros núcleos de ruptura del enclave agrícola próximo, situado en el Sur: fue la instalación de un almacén de empaquetado de plátanos y varios molinos de gofio, cuyas naves se conservan y dan cabida a un taller de herrería y almacenes; junto a los mismos se construyeron varias viviendas. En los extremos de la calle se sitúan dos gasolineras en clara competencia por absorber un nuevo servicio que se preveía con prometedor futuro. Estamos a fínales de la década de los cincuenta.
La gran transformación del límite Este de la calle-carretera se produciría tras la aprobación del Plan General del Casco Urbano de 1963 y el Plan Parcial Especial del Casco Urbano de 1976. En base a este último se llevan a cabo, en 1982, las obras del Temait l, edificio de viviendas y locales comerciales, con vía anexa (en la que se sitúa la actual parada de taxis) y pequeña zona ajardinada, en la que se colocó una estatua de Don Bosco en 1989.
Nuevas exigencias urbanísticas en cuanto a volumetría y espacios edificables dieron lugar a un trazado muy irregular de esta acera E. de la calle. A finales de 1983 se inician las obras de Temait II, edificio de muchos locales comerciales y escasas viviendas como correspondía a una clara expansión del sector servicios en la zona. Esta construcción llevó aparejado un pequeño ensanche de la Sidrona y el trazado de una nueva vía hasta la urbanización de El Calvario. En área algo separada de la calle Obispo Benítez de Lugo, pero en conexión funcional y estética con ella, se construyó en 1986 la parada de guaguas y un centro comercial y de servicios que se acogió a la Modificación Puntual del Plan Parcial Especial hecha en 1982.
La calle Obispo Benítez de Lugo, alejada del Centro histórico de La Villa, es la nueva cara de una ciudad que no se estanca en su pasado sino que mira al futuro.
Una mirada que, a veces, está más orientada hacia la especulación y la ganancia fácil que hacia una armonía entre intereses particulares, estética, funcionalidad y atenciones sociales…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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