Este espacio
público nació al amparo de la antigua ermita de San Roque, junto a la
cual se construyó más tarde la iglesia y el antiguo convento de Nuestra Señora
de Gracia o de San Agustín. Por ello, su denominación primigenia era la de
llano de San Roque. El nombre de plaza de La Constitución lo tornó oficialmente
en 1820 por ser aquí donde se juró por segunda vez la Constitución de 1812. Según
cuenta José Manuel Hernández, en 1823 se colocó una placa conmemorativa en la
plaza que provocó airadas protestas de los vecinos de la Villa de Arriba, que
querían dar también ese nombre a la plaza de San Juan.
La plaza de la
constitución de la Villa de la Orotava empezó a cobrar protagonismo desde
el siglo XVIII. En marzo de 1902 el Consistorio decidió reformar la plaza
por el deplorable estado en que se encontraba el arbolado y el paseo losetado
de piedras molineras. Esta reforma le dio el aspecto que presenta en la
actualidad, una vez ensanchados los paseos laterales. Los trabajos costaron
3.309 pesetas.
El antiguo
Kiosco de madera desmontable que vemos en esta extraordinaria fotografía del
principio del siglo XX, fue sustituido en el año 1916 por el actual Kiosco de cemento armado,
construido por don Nicolás y don Diego Álvarez, con la colaboración del maestro
Granados y financiado por don Félix Reyes Martín. En 1917, se electrifica el Kiosco. Llevándose el anterior a la plaza de San Agustín del entonces municipio
del Realejo Bajo, para colocar en las fiestas del Carmen.
Sucedía
en aquel entonces que por el costado sur de la plaza paseaba la gente adinerada
(coburgos), mientras que los menos pudientes (plebeyos) lo hacían por el
costado norte, sin riesgo de mezclarse. Afortunadamente, los tiempos han
cambiado y hoy puede afirmarse que la plaza de La constitución es para La
Orotava lo que la plaza El Charco para el vecino Puerto de la Cruz.
Al
fondo de la panorámica, podemos observar la mansión donde estuvo ubicada la
Sociedad del Liceo Taoro, actualmente lo ocupa el Centro Municipal de la
Tercera edad.
En la
fotografía estaba ubicado entonces el Hotel Victoria. Fundado en el año 1912
por don Eulogio Méndez Machado, posteriormente fue dirigido por su heredero
don Tomás Méndez Dorta. Poseía los más bellos jardines de Tenerife, que
pertenecieron a los marqueses de la Quinta Roja. El hotel Victoria tenía
un huésped de excepción, un fotógrafo catalán de apellido Roda fotografiaba a
todos los visitantes del jardín. El inmueble es del siglo XVIII, destaca su
patio central por su elegancia original.
La calle el
Calvario comenzaba al final de la plaza tal como la vemos en la foto, y
adoquinada.
Al fondo por
la derecha. La ampliación del negocio de don Casiano García Feo, motivó la compra a los
señores del Casino Orotava, la edificación que actualmente vemos, que fue
comenzada por ellos y que no pudieron concluir debido al mal funcionamiento de
las derramas, en su solar que previamente lo ocupaban tres casas antiguas (en
la foto sus traseras): La primera lindando con la de don Antonio Puerta, en la
que vivían Martín Rodríguez, su hermano Secundino y el resto de su familia. La
segunda (la del medio) era una casa de comida denominada “del Cabo Ramón” y en
ella vivía doña Encarnación y los que parece que eran sus hijos; Ramón, Antonio
(vivió por ultimo en el Llano de San Sebastián) y María. La tercera la ocupaba
don Francisco Sosa y en ella tenía, en su planta baja, una zapatería.
El Casino con la producción de la venta de la fábrica a medio terminar,
adquiere bajo el aval de su socio don Fernando Salazar, la mansión de la calle
de Tomás Pérez (Home), para instalarse definitivamente allí (actual biblioteca
municipal).
Por la
derecha, es decir por el costado norte de la panorámica vemos, según nos
cuentas el amigo y convecino de la Villa de La Orotava Antonio Luque Hernández
en su libro “La Orotava Corazón de Tenerife”, en las páginas 404 y 406, la
trasera de la casa que se construyó sobre la antigua vivienda de la familia Osorio
y Peraza, quienes la alienaron en el siglo XIX a los marqueses de Celada. En
los bajos de la edificación desaparecida para la construcción del actual puente
del que une la calle El Calvario con la Carrera, se encontraba la joyería
Suiza, taller y platería fundado por Ferdinand Stauffer, a fines del siglo XIX,
ulteriormente traspasado a Antonio Vázquez Puerta, y cuyos sucesores volvieron
a encontrar un sitio en el nuevo edificio actual. En el segundo término a la
derecha, la trasera de la vieja mansión desaparecida para la construcción del
puente ante citado, donde estuvo ubicada la Acción Católica Masculina. La
Mansión de la familia de Celada, que poseía la característica planta de las
casas señoriales mitad del siglo XVII, diseñada por el maestro de obra canario
Juan Báez; que dispuso de oratorio privado. La mansión después de la muerte del
XIV marqués de Celada, Santiago Benítez de Lugo y Cólogan (1853 – 1901),
presbítero, abogado, capellán de honor del rey Alfonso XIII y párroco de
Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava, sus salones
albergaron hasta el año 1925 el Casino Orotava, ulteriormente, en la segunda
mitad del siglo XX, parte de sus dependencias fueron ocupadas como hemos
indicado por la Acción Católica Masculina. En el año 1954 fue adquirida por
Isaac Valencia Pérez (1911 – 1995), acreditado diseñador y fabricante de
muebles.
BRUNO JUAN
ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL

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