Mi
amigo de la infancia en la calle El Calvario de la Villa de La Orotava, amigo
del juego, de la ilusión y de los secretos infantiles; CARMELO SANTOS VILLAR,
que siempre le llamaba CARMELITO. Remitió entonces (18/04/2014) esta foto, que
me hace recordar aquellos celebres jardines de mi pueblo, la Villa.
Un
pueblo lleno de arte, desde el artesano
de la madera, pasando por el de la peletería (zapatero), barbería y la
jardinería. La Orotava siempre ha sido un pueblo de artesanos, de maestros, de
artistas, de gubias tanto en sus talleres interiores como en la intemperie. Aparte del arte floral
efímero de las alfombras, existían en
aquellos años idos una escuela en el silencio de jardineros, que embellecían
las plazas de verdadero cincel de flores.
Pero
estos árboles de los llamados “Cedro” que vemos en la foto, es un arte
confeccionado con las manos de aquellos recordados jardineros, donde con sus
tijeras hacían, motivos que emocionaba a los propios habitantes como a los
forasteros. Cortaban los arboles (cedros) y sus
ramas, en vez de podar sin mirar, hacían
estas cruces que parecían mangas procesionales o estas bolas que parecían
cúpulas de catedrales.
Recuerdo
a estos históricos artesanos y maestros de la jardinería; Cándido Cabrera y
Juan, ambos maestros de maestros, conocían la flor el capullo y el árbol hasta
sus propias raíces, dejaban la plaza de Franchi Alfaro, como la de La
Constitución, o la que vemos en la foto de La Paz en auténticos jardines
expositores dignos de salas de artes.
La
entrada a la Villa por la Plaza de la Paz, viniendo de todos los pueblos de la
isla de Tenerife, se presenciaba un autentico museo, entre La Ermita que
custodia los Santos Patrones y la Piedad de Estévez, y los espectaculares
arboles (cedros), recortado y tallados por los jardineros, parecía que
llegábamos a la Versalles de La Orotava.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL

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